Este relato de los pastores, propio de Lucas, transcurre justo después del nacimiento. Fueron estos mismos hombres quienes contaron la anécdota, conmovidos por la visita de estos ángeles.
Estamos a mediados de octubre y la temperatura todavía permite mantener animales al aire libre en la región.
Podemos pensar que el ángel en cuestión es Gabriel, quien anuncia las noticias. Lucas precisa que los pastores se asustaron ante la multitud de ángeles que apareció después. Todos estos hombres ven aquella escena, evidentemente muy luminosa, en la noche oscura. ¡Todo parece irreal!
Nunca habían presenciado una aparición tan tangible e impresionante. Dejar los rebaños sin vigilancia era impensable, pero verificar aquel mensaje celestial tuvo prioridad.
Imaginamos la sorpresa de José y María al llegar aquellos hombres. Dos acontecimientos particulares marcaron, pues, el nacimiento del Mesías: la visita de los pastores al futuro Buen Pastor y la visita de los Magos al Rey de los Judíos.
María, visiblemente aislada y sola tras el parto, lejos de su familia, debió de encontrar en esta visita una de ánimo y una señal de que el nacimiento de su hijo formaba parte del plan divino.