Hemos conservado el versículo 18 para comprender mejor el desarrollo de la escena (4). Las revelaciones a José se distinguen de las de María o Zacarías. Sin encontrarse físicamente con un mensajero, José recibe instrucciones mediante sueños en los que un ángel le transmite los mensajes de Dios. Al parecer, Dios adapta su comunicación al temperamento de cada persona.
A diferencia de María, José necesita que el ángel explique su mensaje y le recuerde las Escrituras, especialmente las profecías de Isaías. José parece tener más dificultades para aceptar esta situación.
María, en su tercer mes de embarazo, se expone a la si José rompe oficialmente su relación. Urge una decisión, pues al volver a Nazaret su embarazo se hará evidente.
Al acoger a María en su casa, José proclama públicamente la inocencia de ella y asume el papel de padre, protegiendo así a María y al niño.
Mateo, el único que menciona estos detalles, domina la ley judía. Para él y para el público judío al que se dirige, estas explicaciones parecen indispensables.
Revela un dato íntimo sobre la pareja: José no mantuvo relaciones conyugales con María antes del nacimiento de su primogénito. Probablemente fue María quien compartió estos detalles personales, conocidos solo por ambos.
La divulgación de esta información tras la muerte de José y de Jesús el Mesías tuvo un impacto comparable al de un tsunami. Estos detalles nunca se habían mencionado en las enseñanzas de Jesús. María comprende que el misterio del nacimiento de Jesús no puede permanecer oculto y que es esencial revelar la verdad.
Primero se confía a los apóstoles, poco después de Pentecostés del año 33, y más tarde a Lucas. Durante mucho tiempo, José fue considerado el padre de Jesús (Lucas 2.23), pero estas revelaciones dieron lugar a rumores. Una tradición infundada sugiere, sin pruebas, una relación adúltera con un oficial que sería el padre biológico de Jesús. Podemos imaginar los rumores de entonces.
Al divulgar la verdad sobre el nacimiento de Jesús, María nunca habría imaginado provocar semejante torrente de calumnias.