Ministère de Jésus : appels, miracles et enseignements 1 étude
Les contradictions 1 étude
Miracles 1 étude
Ministerio de Jesús: llamamientos, milagros y enseñanzas
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PAR015
La higuera que brota
Cet article explore la parabole du figuier bourgeonnant, une leçon de vigilance spirituelle donnée par Jésus dans les Évangiles de Matthieu, Marc et Luc. Ce récit encourage les croyants à discerner les signes du Royaume de Dieu comme on observe les saisons, soulignant la certitude des paroles de Jésus.
Marcos 13.28-31 (Reina-Valera 1909) :De la higuera aprended la semejanza: Cuando su rama ya se enternece, y brota hojas, conocéis que el verano está cerca:Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, conoced que está cerca, á las puertas.De cierto os digo que no pasará esta generación, que todas estas cosas no sean hechas.El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Las contradicciones
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CTD021
¿La higuera maldita?
L'article explore la supposée contradiction entre deux versions bibliques sur le figuier maudit par Jésus dans les Évangiles de Matthieu et Marc, trouvant une complémentarité dans leurs perspectives.
Marcos 11.20-21 (Reina-Valera 1909) :Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.Entonces Pedro acordándose, le dice: Maestro, he aquí la higuera que maldijiste, se ha secado.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Milagros
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MIR038
La higuera se seca
Dans Matthieu et Marc, Jésus maudit un figuier pour enseigner la foi et la prière. Sa parole dessèche l'arbre, illustrant la puissance de la foi. Marc insiste aussi sur l'importance du pardon. Les deux récits, bien que divergents dans l'ordre des événements, partagent le même enseignement central : la foi et la prière peuvent accomplir des merveilles si elles sont vécues sans douter.
Marcos 11.12-25 (Reina-Valera 1909) :Y el día siguiente, como salieron de Bethania, tuvo hambre.Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, se acercó, si quizá hallaría en ella algo: y como vino á ella, nada halló sino hojas; porque no era tiempo de higos.Entonces Jesús respondiendo, dijo á la higuera: Nunca más coma nadie fruto de ti para siempre. Y lo oyeron sus discípulos.Vienen, pues, á Jerusalem; y entrando Jesús en el templo, comenzó á echar fuera á los que vendían y compraban en el templo; y trastornó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas;Y no consentía que alguien llevase vaso por el templo.Y les enseñaba diciendo: ¿No está escrito que mi casa, casa de oración será llamada por todas las gentes? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.Y lo oyeron los escribas y los príncipes de los sacerdotes, y procuraban cómo le matarían; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba maravillado de su doctrina.Mas como fué tarde, Jesús salió de la ciudad.Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.Entonces Pedro acordándose, le dice: Maestro, he aquí la higuera que maldijiste, se ha secado.Y respondiendo Jesús, les dice: Tened fe en Dios.Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere á este monte: Quítate, y échate en la mar, y no dudare en su corazón, mas creyere que será hecho lo que dice, lo que dijere le será hecho.Por tanto, os digo que todo lo que orando pidiereis, creed que lo recibiréis, y os vendrá.Y cuando estuviereis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que vuestro Padre que está en los cielos os perdone también á vosotros vuestras ofensas.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org