La traducción y la son dos procesos distintos pero complementarios, cada uno con objetivos y métodos específicos. Estas son las principales diferencias entre ambos:
Traducción
Objetivo: Convertir el texto original (en hebreo, griego o arameo) a otra lengua, en este caso el francés.
Proceso: Implica una comprensión profunda de las lenguas originales y de la lengua de destino.
Requiere conocimientos culturales e históricos para asegurarse de que se preserve el sentido original.
Los traductores a menudo deben elegir entre una traducción literal (palabra por palabra) y una traducción dinámica (sentido por sentido) para equilibrar la fidelidad al texto original y la claridad para los lectores modernos.
Trabajo inicial: Los traductores elaboran una nueva versión del texto a partir de los manuscritos originales.
Revisión
Objetivo: Mejorar una traducción existente para corregir errores, modernizar el lenguaje y hacer el texto más comprensible.
Proceso: Análisis de las diferentes versiones y traducciones existentes.
Comparación con los manuscritos originales para verificar la exactitud y la integridad del texto.
Modificación del texto para mejorar la legibilidad, la fluidez y la precisión sin alterar el sentido original.
Trabajo de ajuste: Los revisores modifican y corrigen una versión ya traducida.
Ejemplos prácticos
Traducción: La primera traducción de la Biblia de Louis Segond, en la que tradujo directamente de los textos hebreos y griegos.
Revisión: La revisión de 1910 de la Biblia Segond, en la que eruditos corrigieron y mejoraron la versión original de Louis Segond.
En resumen, la traducción es la creación inicial de un texto en una nueva lengua, mientras que la revisión es la mejora y el ajuste de ese texto para responder a las necesidades cambiantes de los lectores y a los avances de los estudios bíblicos.