Daniel 5 relata una de las noches más célebres de la Antigüedad bíblica: el último banquete de Belsasar antes de la caída de Babilonia.
Mientras el rey organiza un gran banquete, manda traer los vasos sagrados que tiempo atrás habían sido tomados del Templo de Jerusalén. Él, sus dignatarios, sus mujeres y sus concubinas beben de ellos mientras celebran a sus dioses.
De repente, aparece una mano y escribe unas palabras en la pared del palacio:
Mene, Mene, Tekel, Parsin.
Nadie consigue explicar la inscripción. Finalmente llaman a Daniel. Su mensaje es directo: Dios ha contado los días del reino, ha pesado a Belsasar y ha decidido entregar su reino a los medos y a los persas.
Esa misma noche, Belsasar muere.
Detrás de esta escena espectacular se encuentra una enseñanza esencial del libro de Daniel: los reinos humanos pueden parecer invencibles, pero su poder sigue siendo limitado.