El juicio no llega inmediatamente.
Pasan doce meses.
Un día, Nabucodonosor contempla Babilonia y declara:
«¿No es esta Babilonia la grande que yo he construido como residencia real, con el poder de mi fuerza y para gloria de mi majestad?»
Esta declaración posee un trasfondo histórico particularmente interesante.
Nabucodonosor no fundó Babilonia: la ciudad existía desde hacía muchos siglos.
En cambio, la reconstruyó profundamente, la amplió y la embelleció. Sus propias inscripciones dan testimonio de la importancia que concedía a su actividad constructora.
El problema de su declaración, por tanto, no es que sus realizaciones fueran imaginarias.
Su error consiste en considerar su grandeza como si él fuera su origen absoluto:
mi poder; mi fuerza; mi majestad.
Entonces el sueño se cumple.
El rey pierde su poder y su razón queda profundamente alterada.
¿Lo sabías? - ¿Sufría Nabucodonosor de boantropía?
Daniel relata que Nabucodonosor come hierba «como los bueyes», vive apartado de los hombres y permanece expuesto a las condiciones exteriores.
Este comportamiento se ha relacionado a veces con un trastorno psiquiátrico extremadamente raro llamado zoantropía clínica, en el que una persona cree ser un animal o adopta un comportamiento animal.
Cuando se trata específicamente de un bovino, se habla a veces de boantropía.
La comparación es interesante, porque muestra que un comportamiento humano semejante al de un animal no es médicamente inconcebible.
Sin embargo, hay que ser prudentes.
Daniel nunca dice que Nabucodonosor afirmara ser un buey, y la información disponible es insuficiente para establecer un diagnóstico médico retrospectivo.