• Las preguntas de los fariseos y de los herodianos

    En el Templo de Jerusalén, los saduceos intentan tender una trampa a Jesús con una pregunta sobre la resurrección que involucra a una mujer que tuvo siete maridos. Jesús responde revelando su ignorancia de las Escrituras y del poder de Dios: en la vida futura ya no se casan. Prueba la resurrección desde la Torá citando Éxodo 3.6: Dios es el Dios de los vivos, no de los muertos. Sus adversarios quedan reducidos al silencio.

    Romanos 14.8-9 (Reina-Valera 1909) :
    Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, ó que vivamos, ó que muramos, del Señor somos.Porque Cristo para esto murió, y resucitó, y volvió á vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.
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