Desde la 3.ª Pascua hasta el comienzo de la última semana 1 estudio
Milagros 1 estudio
Desde la 3.ª Pascua hasta el comienzo de la última semana
-
PER180
Curación de la hija de la mujer sirofenicia
Este artículo examina la curación de la hija de la mujer sirofenicia y destaca la apertura del mensaje de Jesús a los gentiles. A partir de los Evangelios de Mateo y Marcos, pone de relieve la fe humana más allá de las fronteras étnicas y culturales. El relato subraya la misión prioritaria de Jesús hacia Israel, reconociendo al mismo tiempo la demostración de fe de los no judíos.
San Mateo 15.21-28 (Reina-Valera 1909) :Y saliendo Jesús de allí, se fué á las partes de Tiro y de Sidón.Y he aquí una mujer Cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija es malamente atormentada del demonio.Mas él no le respondió palabra. Entonces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despáchala, pues da voces tras nosotros.Y él respondiendo, dijo: No soy enviado sino á las ovejas perdidas de la casa de Israel.Entonces ella vino, y le adoró, diciendo: Señor, socórreme.Y respondiendo él, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo á los perrillos.Y ella dijo: Sí, Señor; mas los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores.Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres. Y fué sana su hija desde aquella hora.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Milagros
-
MIR025
Curación de la hija de la cananea
Este artículo analiza la sanidad de la hija de la mujer cananea por Jesús, poniendo de relieve su fe y la expansión del mensaje de Jesús a los gentiles.
San Mateo 15.21-28 (Reina-Valera 1909) :Y saliendo Jesús de allí, se fué á las partes de Tiro y de Sidón.Y he aquí una mujer Cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija es malamente atormentada del demonio.Mas él no le respondió palabra. Entonces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despáchala, pues da voces tras nosotros.Y él respondiendo, dijo: No soy enviado sino á las ovejas perdidas de la casa de Israel.Entonces ella vino, y le adoró, diciendo: Señor, socórreme.Y respondiendo él, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo á los perrillos.Y ella dijo: Sí, Señor; mas los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores.Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres. Y fué sana su hija desde aquella hora.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org