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PER155
La curación de la hija de Jairo
La péricope 155 relate la résurrection de la fille de Jaïrus par le Messie Jésus à Capernaüm (fév.-mars 32). Jaïrus, chef de synagogue, se prosterne devant Jésus pour implorer la guérison de sa fille mourante. Malgré le retard causé par la guérison d'une femme hémorroïsse, Jésus se rend à la maison, prononce « Talitha koumi » et ressuscite la jeune fille. Ce miracle témoigne de son autorité sur la mort et appelle à la foi même dans les situations désespérées.
Marcos 5.21-43 (Reina-Valera 1909) :Y pasando otra vez Jesús en un barco á la otra parte, se juntó á él gran compañía; y estaba junto á la mar.Y vino uno de los príncipes de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vió, se postró á sus pies,Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: ven y pondrás las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.Y fué con él, y le seguía gran compañía, y le apretaban.Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía,Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,Como oyó hablar de Jesús, llegó por detrás entre la compañía, y tocó su vestido.Porque decía: Si tocare tan solamente su vestido, seré salva.Y luego la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.Y luego Jesús, conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose á la compañía, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?Y él miraba alrededor para ver á la que había hecho esto.Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz, y queda sana de tu azote.Hablando aún él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta; ¿para qué fatigas más al Maestro?Mas luego Jesús, oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas, cree solamente.Y no permitió que alguno viniese tras él sino Pedro, y Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, los que lloraban y gemían mucho.Y entrando, les dice: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La muchacha no es muerta, mas duerme.Y hacían burla de él: mas él, echados fuera todos, toma al padre y á la madre de la muchacha, y á los que estaban con él, y entra donde la muchacha estaba.Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talitha cumi; que es, si lo interpretares: Muchacha, á ti digo, levántate.Y luego la muchacha se levantó, y andaba; porque tenía doce años. Y se espantaron de grande espanto.Mas él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que le diesen de comer.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org