Étude 1 sur 2 · Joseph d’Arimathée demande le corps de Jésus

  1. Étude 1 : Joseph d’Arimathée demande le corps de Jésus
  2. Étude 2 : Le discours de Pierre

El último día hasta la crucifixión

  • José de Arimatea pide el cuerpo de Jesús

    José de Arimatea, miembro destacado del Sanedrín y discípulo secreto de Jesús, pide con valentía a Pilato la entrega del cuerpo del Crucificado. Acompañado de Nicodemo, organiza una sepultura digna en su propio sepulcro nuevo, antes de que comience el sábado. Este episodio, atestiguado por los cuatro evangelios, ilustra el paso de la discreción a un acto público de fe en el momento en que los discípulos más cercanos permanecen ocultos.

    San Mateo 27.57-61 (Reina-Valera 1909) :
    Y como fué la tarde del día, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, el cual también había sido discípulo de Jesús.Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús: entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia,Y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña: y revuelta una grande piedra á la puerta del sepulcro, se fué.Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.
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Ministerio de Pedro

  • El discurso de Pedro

    El artículo trata del discurso de Pedro en Pentecostés, detallando cómo refuta las interpretaciones erróneas y presenta a Jesús como el Mesías anunciado en las Escrituras. Llama al arrepentimiento y al bautismo, y promete el don del Espíritu Santo.

    Hechos 2.25-36 (Reina-Valera 1909) :
    Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí: porque está á mi diestra, no seré conmovido.Por lo cual mi corazón se alegró, y gozóse mi lengua; y aun mi carne descansará en esperanza;Que no dejarás mi alma en el infierno, ni darás á tu Santo que vea corrupción.Hicísteme notorios los caminos de la vida; me henchirás de gozo con tu presencia.Varones hermanos, se os puede libremente decir del patriarca David, que murió, y fué sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta del día de hoy.Empero siendo profeta, y sabiendo que con juramento le había Dios jurado que del fruto de su lomo, cuanto á la carne, levantaría al Cristo que se sentaría sobre su trono;Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fué dejada en el infierno, ni su carne vió corrupción.A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.Así que, levantado por la diestra de Dios, y recibiendo del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.Porque David no subió á los cielos; empero él dice: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra,Hasta que ponga á tus enemigos por estrado de tus pies.Sepa pues ciertísimamente toda la casa de Israel, que á éste Jesús que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Señor y Cristo.
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