-
PER155
La curación de la hija de Jairo
La perícopa 155 relata la resurrección de la hija de Jairo por el Mesías Jesús en Cafarnaún (feb.-marzo del 32). Jairo, jefe de la sinagoga, se postra ante Jesús para implorar la curación de su hija moribunda. A pesar del retraso causado por la curación de una mujer con flujo de sangre, Jesús se dirige a la casa, pronuncia «Talitha cumi» y resucita a la joven. Este milagro da testimonio de su autoridad sobre la muerte y llama a la fe incluso en las situaciones desesperadas.
San Lucas 8.40-56 (Reina-Valera 1909) :Y aconteció que volviendo Jesús, recibióle la gente; porque todos le esperaban.Y he aquí un varón, llamado Jairo, y que era príncipe de la sinagoga, vino, y cayendo á los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa;Porque tenía una hija única, como de doce años, y ella se estaba muriendo. Y yendo, le apretaba la compañía.Y una mujer, que tenía flujo de sangre hacía ya doce años, la cual había gastado en médicos toda su hacienda, y por ninguno había podido ser curada,Llegándose por las espaldas, tocó el borde de su vestido; y luego se estancó el flujo de su sangre.Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que estaban con él: Maestro, la compañía te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?Y Jesús dijo: Me ha tocado alguien; porque yo he conocido que ha salido virtud de mí.Entonces, como la mujer vió que no se había ocultado, vino temblando, y postrándose delante de él declaróle delante de todo el pueblo la causa por qué le había tocado, y cómo luego había sido sana.Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado: ve en paz.Estando aún él hablando, vino uno del príncipe de la sinagoga á decirle: Tu hija es muerta, no des trabajo al Maestro.Y oyéndolo Jesús, le respondió: No temas: cree solamente, y será salva.Y entrado en casa, no dejó entrar á nadie consigo, sino á Pedro, y á Jacobo, y á Juan, y al padre y á la madre de la moza.Y lloraban todos, y la plañían. Y él dijo: No lloréis; no es muerta, sino que duerme.Y hacían burla de él, sabiendo que estaba muerta.Mas él, tomándola de la mano, clamó, diciendo: Muchacha, levántate.Entonces su espíritu volvió, y se levantó luego: y él mandó que le diesen de comer.Y sus padres estaban atónitos; á los cuales él mandó, que á nadie dijesen lo que había sido hecho.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org