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El Mesías Jesús es el buen pastor

El artículo examina cómo Jesús se presenta como el buen pastor en Juan 10. Es el guía espiritual auténtico, en contraste con los falsos guías. Jesús anuncia una salvación universal e invita a cada uno a escuchar su voz para encontrar la vida espiritual.

4 min Jesús pastor salvación guía espiritual falsos guías 1 versículo 1 libro

Consulta

Textos bíblicos

Mateo
San Mateo (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Marcos
Marcos (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Lucas
San Lucas (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Juan
Juan 10.1-21 (Reina-Valera 1909)

DE cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, mas sube por otra parte, el tal es ladrón y robador.

Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz: y á sus ovejas llama por nombre, y las saca.

Y como ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

Mas al extraño no seguirán, antes huirán de él: porque no conocen la voz de los extraños.

Esta parábola les dijo Jesús; mas ellos no entendieron qué era lo que les decía.

Volvióles, pues, Jesús á decir: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.

Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y robadores; mas no los oyeron las ovejas.

Yo soy la puerta: el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

El ladrón no viene sino para hurtar, y matar, y destruir: yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por las ovejas.

Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye, y el lobo las arrebata, y esparce las ovejas.

Así que, el asalariado, huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de las ovejas.

Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.

Como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también me conviene traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla á tomar.

Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla á tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

Y volvió á haber disensión entre los Judíos por estas palabras.

Y muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿para qué le oís?

Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado: ¿puede el demonio abrir los ojos de los ciegos?

Detalles técnicos

Año 32

Lugar: Jerusalén, en Judea

Fecha: del 15 de diciembre al 23 de diciembre del año 32

Procedimiento: Pasamos ahora a Juan

Nota sobre el procedimiento: Juan es el único que relata la curación de este hombre

Viaje hacia Betania

Juan relata una enseñanza del Maestro sobre el buen pastor.

Comentarios

En este pasaje, el Mesías Jesús se presenta como el único verdadero guía espiritual, aquel cuya voz las ovejas reconocen espontáneamente porque las conoce íntimamente y llama a cada una por su nombre. No obliga a nadie, conduce. Camina delante de su rebaño, y los que le pertenecen lo siguen porque disciernen en su voz una autoridad mezclada con dulzura, una verdad que ilumina y tranquiliza. En cambio, los falsos guías son comparados con ladrones o con asalariados: no buscan ni el bien de las ovejas ni la gloria de Dios, sino su propio provecho. En cuanto se acerca el peligro, abandonan el rebaño, revelando que nunca tuvieron el corazón de un pastor.

El Mesías Jesús, por su parte, es a la vez la puerta que da acceso a la salvación y el buen pastor que ofrece su vida voluntariamente por sus ovejas. No sufre la muerte: la da. No protege solamente a su pueblo, sino que se pone en su lugar. Anuncia también que tiene otras ovejas, más allá de Israel, que reunirá para formar un solo pueblo bajo un solo pastor. Esta palabra abre ya la perspectiva de una salvación universal, de una humanidad reunificada en torno a él.

Sus palabras provocan una reacción contrastada. Algunos lo rechazan con violencia, tratándolo de loco o de endemoniado, incapaces de aceptar que un hombre pueda hablar con tanta seguridad y tanta compasión. Otros, al contrario, reconocen que nadie que se oponga a Dios podría pronunciar tales palabras ni realizar obras como la curación del ciego de nacimiento. El reciente milagro se convierte en una señal que confirma la verdad de su voz.

Espiritualmente, este discurso coloca a cada uno ante una decisión interior: escuchar la voz del pastor o seguir voces extrañas. Quienes se vuelven al Mesías Jesús encuentran la vida, la seguridad y el alimento espiritual, porque él los conduce a pastos donde su alma puede respirar. Quienes rechazan su voz permanecen en la ceguera, no por falta de información, sino porque se resisten a la luz que los llama. Jesús revela así que el verdadero conocimiento de Dios solo se encuentra en él, y que los que le pertenecen aprenden a discernir su voz en medio de los discursos engañosos.

En definitiva, su discurso actúa como un juicio: pone al descubierto los corazones. Revela a los que pertenecen al pastor porque reconocen su voz, y a los que se apartan de ella porque prefieren sus propias certezas. El Mesías Jesús se presenta, pues, como el centro del discernimiento espiritual, aquel por quien se entra en la vida y que conduce a su pueblo con una fidelidad que nada puede quebrantar.