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La tentación de Jesús, el Mesías

Este artículo examina la tentación de Jesús en el desierto a partir de los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas. Jesús afronta tres pruebas simbólicas que ponen de relieve su lucha contra tentaciones semejantes a las de Eva. Tras este período de ayuno, regresa a Galilea, marcando una etapa crucial de su ministerio.

11 min Jesús tentación desierto Evangelios simbolismo 16 versículos 5 libros

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Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 4.1-11 (Reina-Valera 1909)

ENTONCES Jesús fué llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo.

Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre.

Y llegándose á él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan pan.

Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios.

Entonces el diablo le pasa á la santa ciudad, y le pone sobre las almenas del templo,

Y le dice: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; que escrito está: A sus ángeles mandará por ti, y te alzarán en las manos, para que nunca tropieces con tu pie en piedra.

Jesús le dijo: Escrito está además: No tentarás al Señor tu Dios.

Otra vez le pasa el diablo á un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria,

Y dícele: Todo esto te daré, si postrado me adorares.

Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y á él solo servirás.

El diablo entonces le dejó: y he aquí los ángeles llegaron y le servían.

Marcos
Marcos 1.12-13 (Reina-Valera 1909)

Y luego el Espíritu le impele al desierto.

Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado de Satanás; y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.

Lucas
San Lucas 4.1-13 (Reina-Valera 1909)

Y JESÚS, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fué llevado por el Espíritu al desierto

Por cuarenta días, y era tentado del diablo. Y no comió cosa en aquellos días: los cuales pasados, tuvo hambre.

Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di á esta piedra que se haga pan.

Y Jesús respondiéndole, dijo: Escrito está: Que no con pan solo vivirá el hombre, mas con toda palabra de Dios.

Y le llevó el diablo á un alto monte, y le mostró en un momento de tiempo todos los reinos de la tierra.

Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque á mí es entregada, y á quien quiero la doy:

Pues si tú adorares delante de mí, serán todos tuyos.

Y respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: A tu Señor Dios adorarás, y á él solo servirás.

Y le llevó á Jerusalem, y púsole sobre las almenas del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo:

Porque escrito está: Que á sus ángeles mandará de ti, que te guarden;

Y en las manos te llevarán, porque no dañes tu pie en piedra.

Y respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.

Y acabada toda tentación, el diablo se fué de él por un tiempo.

Juan
Juan (Reina-Valera 1909) no citado en el libro

Detalles técnicos

Gráfico de barras del año 29

Lugar: El desierto de Judea, en la región de Jerusalén

Fecha: Del 10 de octubre al 19 de noviembre del año 29

Procedimiento: Continuamos con Marcos

Nota sobre el procedimiento: La cronología de Marcos es más precisa

Mapa del viaje de Betania al desierto de Judea

El período de tentación de cuarenta días transcurre unos seis días después del bautismo.

La tentación de Jesús, el Mesías, en el desierto

La tentación de Jesús

Comentarios

Los relatos de los tres evangelistas son similares en cuanto al período de tentación de Jesús, el Mesías. Según Marcos, duró cuarenta días. Sumando los tiempos de desplazamiento y una jornada de recuperación, durante la cual los ángeles sirven a Jesús, llegamos a un período que va del 7 de octubre al 20 de noviembre del año 29.

Todos los autores destacan que Jesús se abstuvo de comer durante este período, lo cual es plausible, pues la privación de agua durante tanto tiempo sería físicamente insoportable para un ser humano.

Estos cuarenta días evocan los cuarenta años de peregrinación del pueblo judío por el desierto. Sin embargo, eso no significa que el acontecimiento sea puramente simbólico. Mateo menciona expresamente «cuarenta noches», afirmando la presencia física de Jesús en el desierto de Judea y mostrando así que el simbolismo no excluye la realidad histórica.

Se ofrecen pocos detalles sobre el diálogo entre el Tentador y Jesús. Aunque la presencia física de Jesús es segura, se desconoce la naturaleza de la aparición del Diablo. Se supone que el Tentador influía en los pensamientos de Jesús y daba lugar a ese diálogo.

Las tres tentaciones descritas son idénticas en los relatos, aunque Lucas invierte el orden de las dos últimas. Mateo, que se dirige a un público judío, termina con la adoración exclusiva a Dios, mientras que Lucas, que se dirige a los gentiles, concluye con la incitación al suicidio, que habría puesto fin a la salvación de la humanidad.

Según estas deducciones, Jesús estaba en Jerusalén para la fiesta de (Tabernáculos) el 9 de octubre del año 29 y comenzó su ayuno al día siguiente. Es probable que Juan el Bautista y sus discípulos no lo acompañaran.

Por razones económicas, no todos los judíos podían acudir a las tres peregrinaciones anuales y a menudo daban prioridad a Pésaj. Parece que Jesús hizo este viaje solo, mientras Juan y sus discípulos celebraban la fiesta en Betania al otro lado del Jordán.

Después de la fiesta, Jesús se dirige al desierto de Judea, cerca de Jerusalén, y comienza un período de ayuno y tentación. La comparación de esta tentación con la de Eva en el jardín del Edén resulta notable y revela tres puntos en común:

El diablo apela a la necesidad de alimento (Génesis 3.1-3 y San Mateo 4.3 o San Lucas 4.3).
El diablo propone un beneficio personal (Génesis 3.4-5 y San Mateo 4.6 o San Lucas 4.9).
El diablo ofrece poder o gloria (Génesis 3.5 y San Mateo 4.8-9 o San Lucas 4.5-7).

Esta semejanza pone de relieve la huella de Satanás (1 Juan 2.16), que tergiversa la Palabra de Dios (Génesis 3.4 y San Mateo 4.6 o San Lucas 4.9).

Después de cuarenta y cuatro días, Jesús llega a Galilea y se encuentra con un quinto discípulo.