• El Mesías Jesús cuestionado después de un milagro

    En Jerusalén, tras curar a un endemoniado mudo, el Mesías Jesús es cuestionado por adversarios que atribuyen su poder a Beelzebú y exigen una nueva señal. Él responde con argumentos lógicos y espirituales, cita la señal de Jonás, reorienta una alabanza hacia la obediencia a la Palabra y concluye con una metáfora sobre la luz interior. Este discurso, relatado únicamente por Lucas (11.14-36), ilustra dos actitudes opuestas ante el Mesías: la fe auténtica y el rechazo incrédulo.

    San Lucas 11.33-36 (Reina-Valera 1909) :
    Nadie pone en oculto la antorcha encendida, ni debajo del almud, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz.La antorcha del cuerpo es el ojo: pues si tu ojo fuere simple, también todo tu cuerpo será resplandeciente; mas si fuere malo, también tu cuerpo será tenebroso.Mira pues, si la lumbre que en ti hay, es tinieblas.Así que, siendo todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una antorcha de resplandor te alumbra.
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