Études 1 à 2
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PER342
El trágico final de Judas Iscariote
Solo Mateo relata el trágico final de Judas Iscariote. Tras la condena de Jesús, abrumado por el remordimiento, Judas arroja las treinta monedas de plata en el santuario del Templo y se suicida. Los sacerdotes compran con ese dinero el campo del alfarero, llamado Acéldama. Este episodio ilustra la irreversibilidad de la traición y la desesperación de un hombre incapaz de aceptar el perdón.
Juan 18.19-24 (Reina-Valera 1909) :Y el pontífice preguntó á Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina.Jesús le respondió: Yo manifiestamente he hablado al mundo: yo siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se juntan todos los Judíos, y nada he hablado en oculto.¿Qué me preguntas á mí? Pregunta á los que han oído, qué les haya yo hablado: he aquí, ésos saben lo que yo he dicho.Y como él hubo dicho esto, uno de los criados que estaba allí, dió una bofetada á Jesús, diciendo: ¿Así respondes al pontífice?Respondióle Jesús: Si he hablado mal, da testimonio del mal: y si bien, ¿por qué me hieres?Y Anás le había enviado atado á Caifás pontífice.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER363
La visita de los representantes del Sanedrín a Pilato
Episodio exclusivo de Mateo, esta perícopa relata la visita de los representantes del Sanedrín a Pilato el sábado por la mañana para obtener una guardia para el sepulcro de Jesús. Temiendo un rumor de resurrección, hacen sellar el sepulcro. Pilato, pragmático, cede a su petición. Este episodio revela las tensiones entre el poder religioso judío y la autoridad romana, y prepara directamente el relato de la resurrección.
Juan 19.31-42 (Reina-Valera 1909) :Entonces los Judíos, por cuanto era la víspera de la Pascua, para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el sábado, pues era el gran día del sábado, rogaron á Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados.Y vinieron los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él.Mas cuando vinieron á Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas:Empero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y luego salió sangre y agua.Y el que lo vió, da testimonio, y su testimonio es verdadero: y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis.Porque estas cosas fueron hechas para que se cumpliese la Escritura: Hueso no quebrantaréis de él.Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.Después de estas cosas, José de Arimatea, el cual era discípulo de Jesús, mas secreto por miedo de los Judíos, rogó á Pilato que pudiera quitar el cuerpo de Jesús: y permitióselo Pilato. Entonces vino, y quitó el cuerpo de Jesús.Y vino también Nicodemo, el que antes había venido á Jesús de noche, trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras.Tomaron pues el cuerpo de Jesús, y envolviéronlo en lienzos con especias, como es costumbre de los Judíos sepultar.Y en aquel lugar donde había sido crucificado, había un huerto; y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aun no había sido puesto ninguno.Allí, pues, por causa de la víspera de la Pascua de los Judíos, porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron á Jesús.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org