El segundo discurso de Pedro, relatado en Hechos 3.12-26, constituye la prolongación natural del discurso de Pentecostés. Fue pronunciado poco después de la en la puerta del Templo llamada «la Hermosa» (Hechos 3.1-10). Como en Pentecostés, Pedro aprovecha un acontecimiento extraordinario para anunciar a Jesús como el Mesías. Este discurso presenta una estructura notable y varios temas teológicos importantes.
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Introducción: Pedro desvía la atención de sí mismo (Hechos 3.12)
Pedro comienza rechazando toda gloria personal:
«¿Por qué nos miráis a nosotros, como si por nuestro propio poder o piedad hubiésemos hecho andar a este hombre?» (Hechos 3.12)
A diferencia de ciertos taumaturgos de la Antigüedad, Pedro rehúsa ser considerado el autor del milagro. Este debe conducir a los oyentes no hacia los apóstoles, sino hacia Dios y hacia Jesús.
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Jesús es presentado como el verdadero autor del milagro (Hechos 3.13-16)
Pedro vincula de inmediato su mensaje con la fe de Israel:
«El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús» (Hechos 3.13).
Aparecen varios títulos cristológicos:
- su Siervo (Isaías 52.13; Hechos 3.13);
- el Santo y el Justo (Hechos 3.14);
- el Autor de la vida (Hechos 3.15);
- el Mesías prometido (Hechos 3.18).
Como en Pentecostés, Pedro contrapone:
- el rechazo de Jesús por parte de los hombres;
- su glorificación por parte de Dios.
Él recuerda:
«Vosotros lo matasteis, pero Dios lo resucitó de entre los muertos» (Hechos 3.15).
El milagro realizado en el cojo se convierte así en una prueba adicional del poder de Cristo resucitado (Hechos 3.16).
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Una atenuación de la responsabilidad de los judíos (Hechos 3.17)
El tono difiere un poco del de Hechos 2.23. Pedro declara:
«Sé que lo hicisteis por ignorancia» (Hechos 3.17).
Esta ignorancia ya había sido mencionada por Jesús en la cruz:
«Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (San Lucas 23.34).
Pablo empleará más tarde un razonamiento similar (1 Corintios 2.8).
Pedro no excusa a sus oyentes, pero les abre la puerta del arrepentimiento.
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El cumplimiento de las profecías (Hechos 3.18)
Como en su primer discurso, Pedro demuestra que los sufrimientos del Mesías habían sido anunciados:
«Dios ha cumplido de esta manera lo que había anunciado de antemano por boca de todos los profetas» (Hechos 3.18).
Encontramos aquí el tema que el propio Jesús ya había desarrollado después de la resurrección (San Lucas 24.25-27; San Lucas 24.44-46).
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Llamado al arrepentimiento y promesa de los tiempos de refrigerio (Hechos 3.19-21)
Pedro exhorta a sus oyentes:
«Arrepentíos, pues, y convertíos» (Hechos 3.19).
Él asocia esta conversión:
- con el perdón de los pecados;
- con los «tiempos de refrigerio» que vienen del Señor;
- con el regreso futuro del Mesías.
La expresión «tiempos de refrigerio» es única en el Nuevo Testamento. Parece anunciar las bendiciones mesiánicas y la restauración final de todas las cosas (Hechos 3.21).
Este pasaje tiene una dimensión claramente escatológica.
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Moisés había anunciado la venida del Mesías (Hechos 3.22-23)
Pedro cita Deuteronomio 18.15-19:
«Dios os levantará de entre vuestros hermanos un profeta como yo» (Hechos 3.22).
Jesús es presentado como el nuevo Moisés anunciado desde hacía mucho tiempo.
Esta interpretación ya estaba presente en ciertos ambientes judíos y será retomada más tarde por Esteban (Hechos 7.37).
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Todos los profetas hablaron de estos días (Hechos 3.24)
Pedro afirma:
«Todos los profetas que han hablado sucesivamente, desde Samuel, también han anunciado estos días» (Hechos 3.24).
Esta declaración subraya la unidad entre el Antiguo Testamento y el Evangelio.
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Los judíos son los primeros beneficiarios del pacto (Hechos 3.25-26)
Pedro concluye con una nota llena de esperanza:
«A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su siervo, lo envió para bendeciros» (Hechos 3.26).
La salvación se ofrece primero a Israel, conforme a las promesas hechas a Abraham (Génesis 12.3; Romanos 1.16).
Estructura general del discurso
| Parte | Texto | Tema |
| 1 | Hechos 3.12 | Rechazo de la gloria humana |
| 2 | Hechos 3.13-16 | Jesús, autor del milagro |
| 3 | Hechos 3.17 | La ignorancia del pueblo |
| 4 | Hechos 3.18 | Cumplimiento de los profetas |
| 5 | Hechos 3.19-21 | Arrepentimiento y restauración futura |
| 6 | Hechos 3.22-23 | Jesús, el profeta anunciado por Moisés |
| 7 | Hechos 3.24 | Testimonio de todos los profetas |
| 8 | Hechos 3.25-26 | Prioridad de Israel en el plan de salvación |
Desde un punto de vista literario y teológico, este segundo discurso aparece más desarrollado en el plano escatológico que el de Pentecostés. Insiste más en el cumplimiento de las profecías, en el papel particular de Israel y en el regreso futuro del Mesías. Como el primer discurso, está enteramente centrado en Jesús, su resurrección y el llamado al arrepentimiento. Constituye así uno de los testimonios apostólicos más importantes conservados en el libro de los Hechos.