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El arrepentimiento en el judaísmo

El arrepentimiento no constituye una novedad introducida por el cristianismo. Pertenece profundamente a la fe y a la espiritualidad judías. Lo que el…

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El arrepentimiento en el judaísmo

El arrepentimiento no constituye una novedad introducida por el cristianismo. Pertenece profundamente a la fe y a la espiritualidad judías. Lo que el Nuevo Testamento aporta no es el principio mismo del arrepentimiento, sino su vínculo con la persona del Mesías Jesús y con el derramamiento del Espíritu Santo.

1- El arrepentimiento en el Antiguo Testamento

La idea de volver a Dios está omnipresente en las Escrituras hebreas. Los profetas llaman constantemente a Israel a apartarse de sus faltas:

«Volveos a mí de todo vuestro corazón» (Joel 2.12).

«Deje el impío su camino (...) y vuélvase al » (Isaías 55.7).

«Volveos, hijos rebeldes» (Jeremías 3.22).

El verbo hebreo shuv («volver») expresa esta idea de conversión y de regreso a Dios. El arrepentimiento implica, pues, un cambio de conducta y una restauración de la relación con Dios.

2- El arrepentimiento en el judaísmo del Segundo Templo

En el siglo I, el arrepentimiento (teshuvá) ya ocupaba un lugar central en la piedad judía. Las oraciones, los ayunos, el Día de la Expiación (Yom Kipur) y los sacrificios del Templo estaban vinculados a la búsqueda del perdón divino (Levítico 16.29-34).

Los Salmos expresan también este camino:

«Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio» (Salmos 51.12).

3- Juan el Bautista ya predicaba el arrepentimiento

Antes de Jesús, Juan el Bautista llamaba a Israel:

«Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado» (San Mateo 3.2).

Su bautismo era:

«un bautismo de arrepentimiento para perdón de los pecados» (Marcos 1.4).

Jesús mismo retoma este llamado:

«Arrepentíos y creed en la buena noticia» (Marcos 1.15).

4- Pedro no hace, pues, solo innovar

Cuando Pedro declara:

«Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo» (Hechos 2.38),

sus oyentes judíos ya conocen perfectamente el concepto de arrepentimiento. La novedad reside en otra parte:

  • el perdón se concede ahora en el nombre de Jesús;
  • el Mesías crucificado y resucitado es presentado como el fundamento de la salvación;
  • el don del Espíritu Santo se promete a los creyentes (Hechos 2.38-39);
  • el nuevo pacto anunciado por los profetas comienza a cumplirse (Jeremías 31.31-34; Ezequiel 36.25-27).

5- El arrepentimiento en el judaísmo rabínico

Tras la destrucción del Templo en el año 70, el judaísmo rabínico seguirá concediendo un lugar esencial a la teshuvá («retorno»). Esta sigue siendo hoy uno de los pilares de la espiritualidad judía, particularmente durante los diez días de arrepentimiento que preceden a Yom Kipur.

Conclusión

Desde un punto de vista histórico y teológico, el arrepentimiento forma plenamente parte del judaísmo. Pedro no introduce, pues, un concepto nuevo cuando llama a sus oyentes a arrepentirse. La novedad de su mensaje reside en que presenta ahora al Mesías Jesús como el medio por el cual Dios concede el perdón de los pecados y el don del Espíritu Santo (Hechos 2.38). Así, la predicación apostólica se sitúa en la continuidad del llamado de los profetas del Antiguo Testamento, dándole al mismo tiempo su cumplimiento cristológico.