El artículo «CTD019 - ¿El testimonio de Jesús?» analiza una supuesta contradicción en el Evangelio de Juan sobre el testimonio de Jesús. Jesús reconoce las normas jurídicas humanas, pero subraya la verdad divina de su identidad. En Juan 5,31 se alinea con los criterios humanos de veracidad, mientras que en Juan 8,14 afirma la validez de su testimonio divino.
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JesústestimoniocontradicciónEvangelio de Juan
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Voici la dix-huitième question ou contradiction présentée sur le site www.islamland.com, référencée sous le numéro 44 (Citation adaptée pour des raisons de clarté).
Selon l’Évangile de Jean, qu’a dit Jésus sur le fait de rendre son propre témoignage ?
1) : Si je témoigne de moi-même, mon témoignage n’est pas vrai (Juan 5.31).
2) : Même si je rends témoignage à moi-même, mon témoignage est vrai (Juan 8.14).
Notre réponse :
Regardons les textes en question.
La question d’une éventuelle contradiction dans les propos de Jésus rapportés dans l’Évangile selon Jean, notamment entre (Juan 5.31) et (Juan 8.14), nécessite une analyse attentive du contexte et des intentions discursives. À première vue, Jésus semble affirmer d’un côté que son témoignage sur lui-même n’est pas valable, et de l’autre, qu’il est vrai. Toutefois, cette apparente tension disparaît dès lors que l’on distingue les cadres d’énonciation.
Dans le passage de (Juan 5.31-32), Jésus s’adresse aux autorités religieuses dans un contexte de controverse. Il adopte leur propre cadre juridique, fondé sur la loi mosaïque, selon laquelle un témoignage isolé ne suffit pas à établir la vérité (Deuteronomio 19.15). En déclarant : « Si c’est moi qui rends témoignage de moi-même, mon témoignage n’est pas vrai » (Juan 5.31), Jésus ne nie pas la véracité intrinsèque de ses paroles, mais il raisonne selon les critères juridiques reconnus par ses interlocuteurs. Il introduit alors d’autres témoins : Jean le Baptiste, ses œuvres, et surtout le Père, qui atteste en sa faveur (Juan 5.32-36).
Dans (Juan 8.14), le contexte est différent. Jésus répond à une objection des qui contestent son autorité après sa déclaration : « Je suis la lumière du monde » (Juan 8.12). Lorsqu’il affirme : « Même si je me rends témoignage à moi-même, mon témoignage est vrai », il ne contredit pas sa déclaration précédente, mais il en précise la portée. Il souligne ici que son témoignage est intrinsèquement valide, car il procède d’une connaissance parfaite de son origine et de sa destinée, en tant qu’envoyé du Père. L’argument ne repose plus sur un cadre juridique humain, mais sur la vérité divine de son identité.
Par ailleurs, Jésus ne s’en tient pas à un témoignage isolé : il invoque à nouveau le Père comme second témoin, conformément à la loi (Juan 8.17-18). Ainsi, même dans ce second passage, le principe posé en (Juan 5.31-32) demeure respecté.
En conclusion, il n’existe aucune contradiction entre ces deux déclarations. Dans le premier cas, Jésus adopte le raisonnement juridique de ses interlocuteurs pour démontrer la validité de son témoignage à travers des attestations externes. Dans le second, il affirme la vérité intrinsèque de son identité tout en confirmant la présence d’un second témoin divin. Les deux passages expriment donc une même réalité sous des angles complémentaires, révélant la cohérence du discours johannique.
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Referencia bíblica
INF002
Nota informativa
INF002 - Los fariseos
Los fariseos
Los fariseos fueron un grupo religioso y social importante en el judaísmo antiguo, particularmente durante el período del Segundo Templo. Estos son algunos puntos clave sobre ellos:
Orígenes e historia
Orígenes: Los fariseos surgieron como un grupo distinto tras la revuelta de los macabeos, hacia 165-160 a. C. A menudo se les consideraba los descendientes espirituales de los hasideos.
Período: Prosperaron hasta la destrucción del Segundo Templo en el año 70 d. C. Después de esa fecha, sus enseñanzas formaron la base de lo que llegó a ser el judaísmo rabínico.
Creencias y prácticas
Textos sagrados: A diferencia de los Saduceos, que se concentraban únicamente en la ley escrita (el Pentateuco), los fariseos creían en una ley escrita y una ley oral (la Torá oral). Resurrección: Los fariseos creían en la resurrección de los muertos y en la inmortalidad del alma. Ritos y leyes: Insistían en la importancia de las tradiciones orales y de las interpretaciones adaptadas a las circunstancias contemporáneas.
Influencia y legado Influencia: Los fariseos tuvieron una gran influencia en la liturgia y la práctica religiosa judías. Sus enseñanzas fueron incorporadas a la Mishná, una compilación de la tradición oral judía, hacia el año 200 d. C. Legado: Tras la destrucción del Segundo Templo, las enseñanzas de los fariseos formaron la base del judaísmo rabínico, que sigue influyendo en el judaísmo moderno.
Los fariseos son mencionados con frecuencia en el Nuevo Testamento, en particular en los Evangelios y en los Hechos de los Apóstoles, donde a menudo están en conflicto con Jesús y con las demás figuras religiosas de la época.
Los fariseos en la Biblia
Constituyen el grupo más representativo del judaísmo. Sus miembros, procedentes del pueblo, se oponen a los compromisos con el invasor romano, pero también con el helenismo. Los vemos más cercanos a la población que los saduceos.
Son citados ciento tres veces en el Nuevo Testamento: noventa y tres veces en los Evangelios, nueve veces en los Hechos de los Apóstoles y una vez en la epístola a los Filipenses.
Su relación con el Mesías Jesús aparece con frecuencia tensa y conflictiva. En ciertos momentos los reprende con términos violentos, como “ay de vosotros” e “hipócritas”, lo que demuestra bien esta oposición. No tienen acceso a los puestos de alta responsabilidad, controlados por los romanos y por tanto reservados a los saduceos simpatizantes, pero forman el grupo más numeroso del Sanedrín.
Se consideran los grandes defensores de la ley de Moisés, que comentan. Su interpretación se convierte en la regla que el pueblo debe seguir. El Mesías Jesús condenará estas desviaciones en diversas ocasiones (San Mateo 23.13-29).
Con frecuencia están en desacuerdo con sus colegas, los saduceos, en puntos de doctrina como la vida eterna o los ángeles. Añadieron a la Ley escrita de Moisés principios orales que les permiten eludir sus prescripciones. Jesús no dejará de señalarlo (San Mateo 23.23).
Nicodemo y José de Arimatea pertenecían a este grupo político-religioso, lo que no les impidió convertirse al cristianismo.