Daniel 3 designa varias veces el horno con la expresión aramea ʾattûn nûrāʾ yāqidtaʾ, que puede traducirse como «horno de fuego ardiendo» u «horno ardiente».
El término ʾattûn designa un horno capaz de alcanzar una temperatura elevada.
Sin embargo, el relato nunca precisa la función inicial de esta instalación.
Es, pues, preferible hablar simplemente de un «horno» en lugar de afirmar que se trataba necesariamente de un horno de ladrillos, de un horno metalúrgico o de una instalación construida especialmente para las ejecuciones.