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La estatua de oro: dimensiones, estructura y cantidad de oro necesaria

Daniel 3.1 fournit deux dimensions : hauteur : 60 coudées ; largeur : 6 coudées. La valeur exacte de la coudée variait selon les régions…

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1. Las dimensiones que da Daniel

Daniel 3.1 proporciona dos dimensiones:

  • altura: 60 codos;
  • anchura: 6 codos.

El valor exacto del codo variaba según las regiones y las épocas. Una estimación de entre unos 45 y 50 centímetros conduce a las siguientes dimensiones:

  • altura: de unos 27 a 30 metros;
  • anchura: de unos 2,7 a 3 metros.

La relación entre altura y anchura es, pues, de 10 a 1.

Estas proporciones son muy alargadas para una estatua humana representada de forma natural. Cabe imaginar varias explicaciones: las dimensiones podrían incluir un pedestal importante; el monumento podría haber tenido una forma más próxima a una imagen monumental o a una estela que a una estatua humana clásica; por último, el texto puede limitarse a dar las dimensiones máximas del conjunto.

Ninguna de estas soluciones puede demostrarse con certeza a partir de Daniel 3.1.

2. ¿«Una estatua de oro» significa «de oro macizo»?

La expresión «estatua de oro» no basta para establecer que todo el monumento estuviera hecho de oro macizo.

La Biblia utiliza en otros lugares el nombre del material visible para designar un objeto cuya estructura interior es de un material distinto.

El arca del pacto, por ejemplo, se fabrica con madera de acacia y se cubre de oro puro por dentro y por fuera (Exodo 25.10-11). El altar del incienso se construye también con madera de acacia y se recubre de oro (Exodo 30.1-3).

Evidentemente, esta técnica no implica que la estatua de Daniel se construyera exactamente de esa manera. Muestra simplemente que la expresión que designa un objeto por su revestimiento precioso no exige que esté compuesto enteramente de ese material.

Una estructura interior de madera, ladrillo, piedra o una combinación de varios materiales, recubierta de un revestimiento metálico, constituye, pues, una posibilidad razonable.

3. ¿Por qué plantearía un problema una estatua enteramente de oro?

La densidad del oro es de unas 19,3 toneladas por metro cúbico.

Esto significa que un solo metro cúbico de oro tiene una masa de unas 19 toneladas.

Incluso sin conocer la forma exacta de la estatua, una construcción maciza de casi 30 metros de altura requeriría, pues, una cantidad extraordinaria de metal.

A título meramente ilustrativo, 10 m³ de oro representarían ya:

10 × 19,3 = unas 193 toneladas de oro.

Ahora bien, 10 m³ constituyen un volumen muy pequeño en relación con el volumen general de un monumento de casi 30 metros de altura.

Una estatua realmente maciza habría requerido, pues, varios centenares de toneladas, o incluso más según su geometría.

El texto no impone tal interpretación.

4. Una modelización a partir de la superficie exterior

La hipótesis de un revestimiento permite obtener órdenes de magnitud mucho más plausibles.

El problema es que Daniel no da la profundidad de la estatua ni su forma exacta. Por tanto, su superficie exterior no puede calcularse con precisión.

Para disponer de un modelo sencillo, se puede considerar hipotéticamente una superficie por recubrir del orden de 100 a 150 m².

Esta cifra no es un dato bíblico. Sirve únicamente para mostrar cómo el grosor del revestimiento modifica radicalmente la cantidad de oro necesaria.

La masa de oro puede calcularse aproximadamente mediante la fórmula:

masa = superficie × grosor × densidad del oro.

Con una densidad de unos 19 300 kg/m³, es posible comparar varios escenarios.

5. Primer escenario: una lámina de oro muy fina

El dorado antiguo podía emplear láminas metálicas extremadamente finas. Si se considera, solo a modo de ilustración, un grosor de 0,01 mm, es decir, 0,00001 metros, sobre una superficie de 150 m²:

150 × 0,00001 × 19 300 ≈ 29 kg de oro.

Un grosor de apenas unos micrómetros reduciría aún considerablemente esta cantidad.

Este primer escenario muestra que un monumento de aspecto dorado no exige necesariamente toneladas de oro.

La dificultad principal radica en la imposibilidad de conocer la técnica realmente empleada para la estatua de Daniel 3.

6. Segundo escenario: un revestimiento de 0,1 milímetro

Con un grosor de 0,1 mm:

150 × 0,0001 × 19 300 ≈ 290 kg de oro.

Un revestimiento así requeriría, pues, unos 290 kilogramos de oro para una superficie de 150 m².

Esta cantidad es considerable, pero no tiene comparación con la que exigiría una estatua maciza.

7. Tercer escenario: un revestimiento de 0,5 milímetros

Con un grosor de 0,5 mm:

150 × 0,0005 × 19 300 ≈ 1 448 kg.

Harían falta entonces aproximadamente 1,45 toneladas de oro.

Esta hipótesis corresponde ya a un revestimiento metálico mucho más sustancial que un simple dorado en lámina.

8. Cuarto escenario: una capa de un milímetro

Para un grosor de un milímetro:

150 × 0,001 × 19 300 ≈ 2 895 kg.

El monumento requeriría entonces unas 2,9 toneladas de oro.

Incluso esta cantidad sigue siendo muy inferior a los centenares de toneladas que podrían necesitarse para una estructura maciza.

9. Comparación de los órdenes de magnitud

Para una superficie hipotética de 150 m², los resultados pueden resumirse así:

Grosor hipotéticoCantidad aproximada de oro
0,01 mm29 kg
0,1 mm290 kg
0,5 mm1,45 toneladas
1 mm2,9 toneladas
10 m³ de oro macizo193 toneladas

La última línea no es directamente comparable con las anteriores, pues representa un volumen de oro y no un revestimiento. Solo permite medir la enorme diferencia entre una construcción chapada y una construcción maciza.

10. ¿Qué hipótesis es la más verosímil?

A partir de los solos datos de Daniel 3, es imposible determinar el método de fabricación.

Sin embargo, pueden establecerse tres observaciones.

En primer lugar, las dimensiones del monumento hacen que la hipótesis de una construcción enteramente maciza resulte extremadamente costosa en materia prima.

En segundo lugar, las técnicas antiguas permitían recubrir de un metal precioso estructuras hechas de materiales mucho menos costosos.

En tercer lugar, el objetivo de la estatua era esencialmente visual y ceremonial. Un revestimiento de oro podía producir la apariencia buscada sin necesidad de una construcción maciza.

La hipótesis de una estructura recubierta de oro resulta, pues, materialmente plausible, pero debe seguir presentándose como una reconstrucción.

11. El oro en el contexto de Daniel 2 y 3

La elección del oro tiene también una importancia particular en la sucesión de los dos capítulos.

En el sueño de Daniel 2, Nabucodonosor es identificado con la cabeza de oro de la gran estatua: «Tú eres aquella cabeza de oro» (Daniel 2.38).

Pero esta estatua profética no permanece enteramente de oro. Después de la cabeza aparecen la plata, el bronce, el hierro y, por último, la mezcla de hierro y barro (Daniel 2.32-33, 39-43).

Daniel 3 presenta a continuación una estatua descrita enteramente como «de oro».

Resulta tentador interpretar este contraste como una reacción de Nabucodonosor al mensaje de Daniel 2: en lugar de aceptar la idea de que su reino será reemplazado por otros, haría simbólicamente de toda la estatua una imagen de oro.

Esta interpretación tiene una coherencia literaria cierta, pero el texto nunca dice que Nabucodonosor construyera la estatua de Daniel 3 en respuesta a su sueño.

Debe presentarse, por tanto, como una hipótesis interpretativa y no como un hecho histórico explícitamente referido.

12. Lo que los cálculos permiten realmente establecer

Los cálculos sobre la cantidad de oro no permiten reconstituir la estatua de Nabucodonosor.

Ignoramos:

  • su forma exacta;
  • su profundidad;
  • la existencia y las posibles dimensiones de un pedestal;
  • la naturaleza de su estructura interna;
  • la técnica del dorado;
  • el grosor del revestimiento.

Toda estimación precisa de la cantidad real de oro sería, por tanto, artificial.

No obstante, estos cálculos tienen una utilidad: muestran que la expresión «estatua de oro» no obliga en absoluto a imaginar varios centenares de toneladas de oro macizo.

Según la técnica empleada, el aspecto exterior de un monumento monumentalmente dorado podía obtenerse con unas decenas de kilogramos, unos centenares de kilogramos o varias toneladas de oro.

La conclusión más prudente sigue siendo, pues, la siguiente: Daniel 3 afirma que se erigió una inmensa estatua de oro en la llanura de Dura, pero no precisa si era maciza o estaba recubierta de oro. Una estructura hecha de un material menos precioso y revestida de oro es técnicamente plausible y permite comprender la expresión bíblica sin suponer una masa extraordinaria de oro macizo.