ANX013

Los nombres hebreos y babilónicos de Daniel y de sus compañeros

Tras describir la selección de jóvenes procedentes especialmente de la familia real y de la nobleza, el relato nombra a cuatro: «…

33 min 41 versículos 2 libros

1. Cuatro jóvenes judíos identificados por su nombre

Tras describir la selección de jóvenes procedentes especialmente de la familia real y de la nobleza, el relato nombra a cuatro:

«Entre ellos estaban, de los hijos de Judá, Daniel, Ananías, Misael y Azarías.» (Daniel 1.6)

Estos cuatro nombres pertenecen a su identidad judía.

El versículo siguiente introduce su nueva designación:

«El jefe de los eunucos les puso nombres: a Daniel le puso el de Beltsasar, a Ananías el de Sadrac, a Misael el de Mesac y a Azarías el de Abed-nego.» (Daniel 1.7)

El cambio se atribuye, pues, explícitamente a la administración babilónica.

2. El cambio de nombre forma parte de un conjunto más amplio

El no constituye un episodio aislado.

Daniel y sus compañeros son desplazados geográficamente.

Son introducidos en un nuevo entorno político.

Reciben una formación en «las letras y la lengua de los caldeos» (Daniel 1.4).

Se les asigna un alimento procedente de la mesa real (Daniel 1.5).

Son preparados para el servicio del rey.

El pertenece, pues, a un proceso más general de integración en la corte babilónica.

3. Los nombres hebreos tienen una dimensión teofórica

Los cuatro nombres hebreos están vinculados al Dios de Israel.

Dos utilizan el elemento El, designación semítica de Dios.

Dos contienen una forma abreviada del nombre divino .

Así, incluso antes de que el relato refiera sus actos, sus nombres los vinculan lingüísticamente con el Dios de Israel.

Esta característica hace que su sustitución sea particularmente significativa en el contexto babilónico.

4. Daniel: «Dios es mi juez»

El nombre דָּנִיֵּאל, Dāniyyēʾl, Daniel, se entiende generalmente como:

«Dios es mi juez» o «Dios juzga por mí».

El nombre contiene el elemento El, «Dios».

Este significado presenta una correspondencia notable con varios temas del libro.

Daniel interpretará el juicio pronunciado sobre los reinos y los soberanos.

Nabucodonosor será juzgado en Daniel 4.

Belsasar será «pesado» y su reino juzgado en Daniel 5.

Las grandes visiones presentarán también el juicio divino sobre los poderes humanos (Daniel 7.9-14).

Sin embargo, hay que distinguir el significado lingüístico del nombre y su uso literario: el texto no declara explícitamente que Daniel recibiera este nombre en previsión de estos acontecimientos.

5. Ananías: «Yahvé ha mostrado gracia»

El nombre חֲנַנְיָה, Ḥănanyāh, Hananías, puede entenderse como:

« ha mostrado gracia», « es benévolo» o « ha manifestado su favor».

El nombre asocia una forma del verbo que expresa la gracia o el favor con el elemento divino Yāh, forma abreviada del nombre .

Este significado recuerda que la identidad del joven se formula originalmente en relación con el Dios de Israel.

6. Misael: «¿Quién es como Dios?»

El nombre מִישָׁאֵל, Mîšāʾēl, Misael, se entiende generalmente como una pregunta:

«¿Quién es como Dios?»

El elemento final El designa a Dios.

La formulación tiene una dimensión retórica: implica que ningún ser puede compararse verdaderamente con Dios.

Esta afirmación concuerda especialmente bien con la teología general del libro de Daniel, que opone regularmente la soberanía divina a las pretensiones de los poderes terrenales.

7. Azarías: «Yahvé ha socorrido»

El nombre עֲזַרְיָה, ʿĂzaryāh, Azarías, significa generalmente:

« ha socorrido» o « es socorro».

Como Ananías, el nombre contiene una forma abreviada del nombre divino.

El nombre expresa, pues, una relación explícita entre quien lo lleva y el Dios de Israel.

Los cuatro nombres hebreos forman así un conjunto fuertemente marcado por la fe de Israel.

8. Tabla de los nombres hebreos

NombreForma hebreaTransliteraciónSignificado generalmente aceptado
DanielדָּנִיֵּאלDāniyyēʾlDios es mi juez
AnaníasחֲנַנְיָהḤănanyāh ha mostrado gracia
MisaelמִישָׁאֵלMîšāʾēl¿Quién es como Dios?
AzaríasעֲזַרְיָהʿĂzaryāh ha socorrido

Estos significados pueden aceptarse con bastante seguridad.

La situación se vuelve más compleja cuando se trata de los nombres babilónicos.

9. Beltsasar: el nuevo nombre de Daniel

El jefe de los eunucos da a Daniel el nombre de Beltsasar (Daniel 1.7).

Este nombre no debe confundirse con el de Belsasar, el rey de Daniel 5.

Las formas son parecidas en las traducciones al español, pero designan a dos personas distintas.

Daniel es Beltsasar.

El soberano de Daniel 5 es Belsasar.

10. Daniel 4 proporciona una indicación importante sobre Beltsasar

Nabucodonosor declara a propósito de Daniel:

«Daniel, llamado Beltsasar por el nombre de mi dios.» (Daniel 4.8)

La misma relación aparece cuando el rey se dirige a Daniel (Daniel 4.9).

Esta declaración constituye un dato textual importante.

El nombre babilónico de Daniel tiene, según la comprensión expresada por Nabucodonosor, una relación con la divinidad del rey.

El adquiere así aquí una dimensión religiosa más explícita.

11. ¿Cuál es la etimología exacta de Beltsasar?

La etimología precisa del nombre ha sido objeto de diversas propuestas.

Con frecuencia se lo relaciona con el dios Bel, título asociado especialmente a Marduk.

Otro análisis relaciona la forma con una expresión acadia del tipo Balāṭšu-uṣur, que podría entenderse en el sentido de «protege su vida».

La forma transmitida en Daniel y su relación precisa con el nombre divino siguen siendo objeto de debate.

Es preferible, pues, no atribuir a Beltsasar una única traducción española con el mismo grado de certeza que para Daniel o Azarías.

El dato más seguro sigue siendo el que proporciona Daniel 4.8: el propio Nabucodonosor asocia el nombre de Beltsasar con su dios.

12. Sadrac: una etimología incierta

Ananías recibe el nombre de Sadrac (Daniel 1.7).

Se han propuesto diversas explicaciones para este nombre.

Algunos intentos lo relacionan con un nombre o una expresión que contiene una referencia a Aku, divinidad lunar mesopotámica.

Sin embargo, estas relaciones siguen siendo discutidas.

La forma hebrea transmitida no permite restituir con certeza el nombre babilónico original.

Es preferible, pues, escribir:

la etimología de Sadrac sigue siendo incierta; se ha propuesto una asociación con una divinidad mesopotámica, en particular Aku, sin que pueda considerarse segura.

13. Mesac: una dificultad comparable

Misael recibe el nombre de Mesac (Daniel 1.7).

La etimología de este nombre es también incierta.

Algunas propuestas han buscado establecer un paralelo entre el nombre hebreo Misael, «¿Quién es como Dios?», y una posible formulación babilónica que incluyera a Aku.

Esta reconstrucción es atractiva en el plano literario, pero no tiene la certeza suficiente para presentarse como la traducción establecida del nombre.

Es necesaria, pues, la prudencia.

Mesac es un nombre babilónico cuya explicación exacta sigue siendo discutida.

14. Abed-nego: probablemente «siervo de Nabu»

Azarías recibe el nombre de Abed-nego (Daniel 1.7).

Este nombre se relaciona generalmente con una forma que corresponde a «siervo de Nabu».

Nabu era una divinidad importante del panteón mesopotámico, asociada especialmente a la escritura y a la sabiduría.

La forma «Nego» puede reflejar una modificación de la forma divina Nabu en la transmisión del nombre.

La asociación con Nabu se considera generalmente verosímil, aunque la forma exacta requiere más prudencia de la que dejaría suponer una traducción española perfectamente regular.

15. Tabla de los nombres babilónicos

Nombre hebreoNombre babilónicoExplicación posibleGrado de certeza
DanielBeltsasarNombre asociado al dios del rey; relaciones con Bel/Marduk o con una forma acadia discutidaAsociación religiosa atestiguada por Daniel 4.5; etimología precisa discutida
AnaníasSadracPosible relación con AkuIncierta
MisaelMesacPosible relación con AkuIncierta
AzaríasAbed-negoProbablemente «siervo de Nabu»Verosímil

Esta tabla permite evitar un error frecuente: presentar las cuatro etimologías babilónicas como igualmente ciertas.

No lo son.

16. ¿Por qué cambiar los nombres?

El texto no da una explicación explícita de la decisión del jefe de los eunucos.

Sin embargo, es posible comprender su lógica en el marco del relato.

Daniel y sus compañeros deben ser integrados en la administración real.

Aprenden la lengua y las letras de los caldeos.

Están destinados a estar delante del rey (Daniel 1.4-5).

Recibir un nombre adaptado al nuevo entorno forma parte naturalmente de esta transformación de estatus.

17. El cambio de nombre puede expresar también la autoridad del conquistador

En el Antiguo Testamento, cambiar el nombre de una persona puede manifestar una relación de autoridad.

El faraón Necao cambia el nombre de Eliaquim por el de Joacim cuando lo establece como rey (2 Reyes 23.34).

Nabucodonosor cambia después el nombre de Matanías por el de Sedequías cuando lo establece a su vez en el trono de Judá (2 Reyes 24.17).

En estos casos, el acompaña una nueva situación política impuesta por una potencia dominante.

Daniel 1 puede leerse en un marco comparable.

Los jóvenes judíos entran en una institución que redefine su estatus social y administrativo.

18. ¿Hay que hablar de borrado de la identidad?

El puede entenderse como un intento de integración cultural profunda.

Sin embargo, sería excesivo afirmar que Daniel 1 describe explícitamente un programa sistemático destinado a borrar toda memoria de la identidad judía.

El texto no formula esta intención.

Muestra más bien varias transformaciones convergentes: desplazamiento, formación, alimentación, y servicio real.

El conjunto ejerce incuestionablemente una fuerte presión de integración.

Pero la intención exacta de cada medida no debe afirmarse más allá de lo que el relato permite establecer.

19. El narrador sigue utilizando los nombres hebreos

Un detalle literario es particularmente significativo.

Después de anunciar los nuevos nombres en Daniel 1.7, el narrador sigue utilizando el nombre de Daniel.

Daniel 1.8 comienza inmediatamente:

«Daniel se propuso no contaminarse.»

Al final de la formación, el texto declara todavía:

«Entre todos ellos no fue hallado ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías.» (Daniel 1.19)

El narrador reintroduce, pues, los cuatro nombres hebreos en el momento en que los jóvenes son presentados ante Nabucodonosor.

20. El rey puede renombrar, pero el relato conserva la identidad

Esta elección literaria crea un contraste notable.

La administración babilónica da nuevos nombres.

El narrador bíblico conserva los antiguos.

El rey puede modificar la designación oficial de estos jóvenes.

No controla la manera en que el relato define su identidad.

El cambio administrativo es real, pero no anula su pertenencia.

21. Los nombres babilónicos serán, sin embargo, utilizados

El libro no rechaza sistemáticamente los nuevos nombres.

En Daniel 3, los tres compañeros de Daniel son conocidos principalmente por los nombres de Sadrac, Mesac y Abed-nego (Daniel 3.12).

El propio Daniel puede ser llamado Beltsasar, especialmente por Nabucodonosor (Daniel 4.8-9).

El relato no presenta, pues, el uso de un nombre babilónico como una apostasía en sí mismo.

Esta observación es importante para comprender la naturaleza de la fidelidad en Daniel.

22. Daniel no rechaza su nuevo nombre

Daniel 1 no refiere ninguna protesta de Daniel contra el nombre de Beltsasar.

Tampoco refiere ningún rechazo de la formación babilónica.

En cambio, Daniel toma una posición explícita cuando estima que la comida real corre el riesgo de contaminarlo (Daniel 1.8).

El contraste muestra que no todas las formas de integración se sitúan en el mismo nivel.

Daniel acepta ciertas transformaciones impuestas por su nueva situación.

Fija un límite cuando considera que su fidelidad a Dios está directamente en juego.

23. La identidad de Daniel descansa, pues, en algo distinto de su nombre

Esta distinción es esencial.

Daniel puede ser llamado Beltsasar sin dejar de ser Daniel.

Puede aprender la lengua de los caldeos sin dejar de pertenecer al Dios de Israel.

Puede servir a un soberano pagano sin reconocerle una autoridad absoluta.

La identidad bíblica del personaje no depende, pues, de la conservación externa de todos los marcadores de su existencia anterior.

Se manifiesta ante todo en su fidelidad.

24. Los nombres se convierten en un resumen del conflicto del capítulo

Las dos series de nombres pueden, finalmente, ponerse en paralelo.

Los nombres hebreos recuerdan al Dios de Israel.

Los nombres babilónicos inscriben a los jóvenes en el mundo religioso y administrativo de Babilonia.

Los cuatro personajes viven en adelante entre estos dos universos.

Pero el relato muestra que su inserción en el segundo no borra su fidelidad al primero.

El se convierte así en uno de los símbolos más visibles de la tensión que atraviesa Daniel 1: vivir realmente en Babilonia sin dejar que Babilonia determine por completo su identidad.

25. Una necesaria prudencia en la interpretación de las etimologías

La interpretación teológica de los nombres debe seguir basándose en datos lingüísticos suficientemente sólidos.

Los significados de Daniel, Ananías, Misael y Azarías están relativamente bien establecidos.

Los de Sadrac y Mesac lo están mucho menos.

Abed-nego puede verosímilmente relacionarse con Nabu.

Beltsasar tiene claramente, según Daniel 4.8, una asociación con la divinidad de Nabucodonosor, pero su reconstrucción etimológica exacta sigue siendo discutida.

Un estudio académico debe, pues, evitar las tablas en las que cada nombre babilónico recibe una traducción precisa sin indicación del grado de incertidumbre.

Referencias bíblicas citadas

2 Reyes 23.34 ; 2 Reyes 24.17 ; Daniel 1.3-6 ; Daniel 1.4 ; Daniel 1.4-5 ; Daniel 1.5 ; Daniel 1.6 ; Daniel 1.6-7 ; Daniel 1.7 ; Daniel 1.8 ; Daniel 1.19 ; Daniel 3.12 ; Daniel 4.8 ; Daniel 4.8-9 ; Daniel 4.9 ; Daniel 5.1-31 ; Daniel 7.9-14.

Conclusión del anexo

El de Daniel y de sus compañeros pertenece al proceso de su integración en el mundo babilónico.

Daniel, Ananías, Misael y Azarías llevan inicialmente nombres profundamente vinculados al Dios de Israel: «Dios es mi juez», « ha mostrado gracia», «¿Quién es como Dios?» y « ha socorrido».

En Babilonia, estos nombres son reemplazados por Beltsasar, Sadrac, Mesac y Abed-nego.

Los significados exactos de estas nuevas designaciones no pueden establecerse todos con la misma seguridad. Sin embargo, Daniel 4.8 confirma que Beltsasar estaba asociado, en el pensamiento de Nabucodonosor, a su dios, mientras que Abed-nego está verosímilmente vinculado a Nabu. Las explicaciones de Sadrac y de Mesac siguen siendo más inciertas.

Sin embargo, el punto esencial del relato no es la etimología de cada uno de estos nombres.

Babilonia puede modificar la designación administrativa de los cuatro jóvenes, enseñarles su lengua y prepararlos para el servicio de su rey.

Pero no logra por ello determinar por completo su identidad.

El narrador sigue llamándolos Daniel, Ananías, Misael y Azarías (Daniel 1.19).

Así, el ilustra ya uno de los temas fundamentales del libro: una potencia imperial puede imponer un nuevo entorno exterior sin obtener necesariamente la adhesión interior de aquellos a quienes pretende integrar.