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Carquemis, la expansión babilónica y Judá en el 605 a. C.

A finales del siglo VII a. C., Judá se encuentra atrapada entre dos grandes potencias. Asiria, que había dominado el Cercano Oriente durante varios siglos,…

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1. Judá entre Egipto y Babilonia

A finales del siglo VII a. C., Judá se encuentra atrapada entre dos grandes potencias.

Asiria, que había dominado el Cercano Oriente durante varios siglos, se derrumba progresivamente.

Babilonia, bajo Nabopolasar y luego Nabucodonosor, ocupa su lugar como potencia mesopotámica dominante.

Egipto intenta, paralelamente, mantener su influencia sobre Siria-Palestina.

Judá se encuentra directamente expuesta a este enfrentamiento.

2. La muerte de Josías modifica la situación de Judá

El rey Josías muere en Meguido durante su encuentro con el faraón Necao (2 Reyes 23.29-30; 2 Crónicas 35.20-24).

Esta muerte, situada generalmente en el 609 a. C., marca una ruptura política importante.

Joacaz, hijo de Josías, se convierte en rey, pero su reinado dura solo tres meses (2 Reyes 23.31).

El faraón Necao lo depone e impone a Judá a otro hijo de Josías, Eliaquim, cuyo nombre cambia por el de Joacim (2 Reyes 23.33-34).

Joacim accede, pues, al trono de un reino sometido a la dominación egipcia.

3. Joacim es al principio dependiente de Egipto

La dependencia de Judá se manifiesta especialmente en el tributo exigido por Necao.

El relato precisa:

«Joacim dio a Faraón la plata y el oro; pero gravó la tierra para entregar ese dinero, conforme a la orden de Faraón.» (2 Reyes 23.35)

Esta situación es esencial para comprender los acontecimientos del 605 a. C.

Cuando Babilonia derrota a Egipto, no es solo el ejército egipcio el que retrocede.

Todo el sistema político al que Judá estaba vinculada queda cuestionado.

4. Carquemis: el gran enfrentamiento del 605 a. C.

Jeremías proporciona una indicación cronológica particularmente importante:

«Acerca del ejército del faraón Necao, rey de Egipto, que estaba junto al río Éufrates, en Carquemis, y que Nabucodonosor, rey de Babilonia, derrotó en el cuarto año de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá.» (Jeremías 46.2)

Carquemis se encuentra a orillas del Éufrates, muy al norte de Judá.

Por lo tanto, la batalla no se desarrolla cerca de Jerusalén.

Enfrenta principalmente a las fuerzas babilónicas dirigidas por Nabucodonosor con las fuerzas egipcias.

Su importancia reside en sus consecuencias regionales.

5. La victoria de Carquemis cambia el equilibrio político

La derrota de Egipto reduce considerablemente su capacidad para mantener su dominio sobre Siria-Palestina.

Babilonia puede ahora avanzar hacia el sur.

Los pequeños reinos de la región tienen que adaptarse a la nueva potencia dominante.

Judá, hasta entonces dependiente de Egipto, se ve así directamente afectada.

La transición del dominio egipcio al dominio babilónico proporciona el contexto histórico en el que se sitúa Daniel 1.

6. Carquemis y Jerusalén no son el mismo acontecimiento

Esta distinción debe mantenerse con precisión.

Jeremías 46.2 relata la derrota del ejército egipcio en Carquemis.

Daniel 1.1 declara:

«Nabucodonosor, rey de Babilonia, marchó contra Jerusalén y la sitió.»

Por lo tanto, no hay que escribir que Daniel 1 relata la batalla de Carquemis.

Carquemis es el gran acontecimiento militar que hace posible la expansión babilónica.

La intervención contra Jerusalén pertenece a la fase de extensión de este dominio hacia el sur.

7. Una secuencia histórica más que un acontecimiento único

Por ello, el año 605 a. C. debe entenderse como una sucesión de acontecimientos.

La secuencia general puede resumirse de la siguiente manera:

victoria babilónica en Carquemis → retroceso del ejército egipcio → avance babilónico hacia Siria-Palestina → hundimiento del dominio egipcio sobre varios territorios → paso de Judá a la esfera de dominio babilónica.

Daniel 1 sitúa la intervención contra Jerusalén en este contexto general.

Esta presentación evita convertir varias operaciones sucesivas en un único acontecimiento militar.

8. La intervención contra Jerusalén en Daniel 1

Daniel 1.1-2 relata:

«Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino contra Jerusalén y la sitió. El Señor entregó en sus manos a Joacim, rey de Judá, y una parte de los utensilios de la casa de Dios.» (Daniel 1.1-2)

El texto asocia, pues, tres elementos:

una intervención contra Jerusalén;

la sumisión de Joacim;

el traslado de una parte de los objetos del Templo.

Daniel 1.3-6 introduce a continuación a los jóvenes judíos seleccionados para ser formados en la corte babilónica.

Daniel forma parte de este grupo.

9. ¿Cuál fue la magnitud del asedio del 605?

Daniel 1 no describe con detalle las operaciones militares.

El verbo empleado indica que Nabucodonosor viene contra Jerusalén y la sitia, pero el capítulo no relata ni una destrucción general de la ciudad ni la destrucción del Templo.

Esta observación es importante.

El asedio de Daniel 1 no debe representarse según el modelo del que acabará destruyendo Jerusalén varios años después.

El relato insiste sobre todo en el cambio de dominación y en sus consecuencias: Joacim es entregado a Nabucodonosor, objetos sagrados son trasladados y jóvenes judíos son llevados al mundo babilónico.

10. Jerusalén no es destruida en el 605 a. C.

El Templo sigue existiendo después de los acontecimientos de Daniel 1.

La ciudad de Jerusalén sigue también habitada y gobernada por los reyes de Judá.

Esta continuidad permite comprender por qué habrá otras intervenciones babilónicas más adelante.

El año 605 no corresponde, pues, a la destrucción final del reino de Judá.

Marca más bien una etapa decisiva en su pérdida progresiva de independencia.

11. Joacim se somete a Nabucodonosor

El segundo libro de los Reyes resume esta evolución:

«En su tiempo, Nabucodonosor, rey de Babilonia, salió a campaña. Joacim le estuvo sometido durante tres años; pero se rebeló de nuevo contra él.» (2 Reyes 24.1)

Esta indicación confirma un período de sumisión de Joacim a Babilonia.

Concuerda con el marco general presentado en Daniel 1.

Judá pasa de la dependencia respecto a Egipto a la dependencia respecto a Babilonia.

12. La rebelión de Joacim prepara una nueva crisis

La sumisión a Babilonia no resulta definitiva.

Según 2 Reyes 24.1, Joacim se rebela después de tres años de dependencia.

Esta decisión contribuye a colocar de nuevo a Judá en una situación sumamente peligrosa.

El reino se ve ahora enfrentado a una potencia babilónica mucho más fuerte que él.

Los acontecimientos conducirán finalmente a una nueva intervención contra Jerusalén.

13. La deportación del 597 a. C.

La crisis siguiente se produce bajo Joaquín, hijo de Joacim.

Nabucodonosor sitia Jerusalén y el rey se rinde (2 Reyes 24.10-12).

Esta vez, la deportación se describe con mucha mayor amplitud.

El relato menciona al rey, a su familia, a los dirigentes, a los hombres de guerra y a los artesanos (2 Reyes 24.14-16).

Ezequiel pertenece al mundo de esta deportación, como indican las referencias cronológicas de su libro (Ezequiel 1.1-3).

Por lo tanto, la deportación del 597 no debe confundirse con la asociada a Daniel al comienzo del libro.

14. La destrucción de Jerusalén en el 586 a. C.

Una tercera etapa importante tiene lugar bajo Sedequías.

Tras una nueva rebelión, Jerusalén es sitiada (2 Reyes 25.1-2).

La ciudad cae.

El Templo es incendiado.

Las murallas de Jerusalén son derribadas (2 Reyes 25.8-10).

Otra parte de la población es deportada (2 Reyes 25.11).

Esta catástrofe representa el desenlace del proceso iniciado varios años antes.

15. 605, 597 y 586: tres etapas que no hay que confundir

La cronología general puede presentarse, pues, así:

Fecha aproximadaAcontecimientoSituación de Judá
605 a. C.Carquemis y después expansión babilónica; contexto de Daniel 1Comienzo de la dominación babilónica
597 a. C.Toma de Jerusalén bajo JoaquínDeportación importante
586 a. C.Toma final de Jerusalén bajo SedequíasDestrucción del Templo y de la ciudad

Esta distinción es indispensable para comprender Daniel 1.

El capítulo pertenece al comienzo de la dominación babilónica, y no a la destrucción final de Jerusalén.

16. Daniel pertenece, pues, a una fase temprana del exilio

Si Daniel 1 se sitúa hacia el 605 a. C., Daniel y sus compañeros pertenecen a una fase anterior a las grandes deportaciones del 597 y del 586.

Son seleccionados entre los jóvenes procedentes especialmente de la familia real y de la nobleza (Daniel 1.3-6).

Su traslado tiene, pues, una evidente dimensión política.

Formar en Babilonia a jóvenes miembros de las élites de los pueblos sometidos permitía integrarlos en el funcionamiento del imperio.

Sin embargo, el texto insiste más en las consecuencias religiosas e identitarias de esta situación que en los mecanismos administrativos precisos de esta política.

17. El traslado de los objetos del Templo tiene un valor particular

Daniel 1 no menciona solamente a cautivos.

También se llevan una parte de los objetos del Templo:

«Los llevó a la tierra de Senaar, a la casa de su dios.» (Daniel 1.2)

El traslado de estos objetos tiene un fuerte alcance simbólico.

En el mundo antiguo, una victoria militar podía interpretarse como la victoria del dios del conquistador sobre el del pueblo vencido.

Sin embargo, Daniel rechaza esta interpretación desde el comienzo.

No es Nabucodonosor quien domina en última instancia el acontecimiento:

«El Señor entregó en sus manos a Joacim.» (Daniel 1.2)

El relato histórico se convierte así inmediatamente en una afirmación teológica.

18. Los objetos del 605 reaparecen simbólicamente en Daniel 5

El traslado de los objetos sagrados no constituye un detalle sin consecuencias.

Décadas más tarde, Belsasar manda traer los vasos procedentes del Templo de Jerusalén para usarlos durante su banquete (Daniel 5.2-4).

Esta profanación precede inmediatamente al anuncio de la caída de Babilonia.

Existe, pues, un importante vínculo literario entre Daniel 1 y Daniel 5.

Daniel 1 muestra a Babilonia llevándose los objetos del Templo.

Daniel 5 muestra al último rey babilónico profanándolos en el momento en que su reino llega a su fin.

Así, el relato enmarca la historia del imperio babilónico con el destino de estos objetos sagrados.

19. El papel de Egipto no desaparece de inmediato

La victoria de Carquemis constituye un giro decisivo, pero no significa que Egipto deje de existir de inmediato como potencia política.

Egipto sigue siendo un actor regional importante.

Los reyes de Judá seguirán sintiéndose tentados a buscar en ella un apoyo contra Babilonia.

Esta política contribuye a las tensiones que conducen a las intervenciones posteriores de Nabucodonosor.

Hay que entender, pues, el 605 como un vuelco del equilibrio de fuerzas, no como la desaparición instantánea de toda influencia egipcia.

20. El año 605 explica el marco político de Daniel

Daniel no llega a Babilonia a raíz de un acontecimiento aislado.

Su traslado pertenece a una transformación geopolítica mucho más amplia.

La caída de la potencia asiria, la rivalidad entre Egipto y Babilonia, la victoria de Carquemis y la expansión babilónica determinan el marco político en el que se desarrolla su historia.

El libro de Daniel comienza así en el momento en que la historia personal del joven judío se encuentra con la de los grandes imperios.

21. Una historia política interpretada teológicamente

Daniel 1 no niega en absoluto las causas políticas y militares del acontecimiento.

Nabucodonosor tiene un ejército.

Egipto es derrotado.

Judá pierde progresivamente su autonomía.

Pero el narrador añade una dimensión que el análisis político por sí solo no puede aportar:

«El Señor entregó en sus manos a Joacim.» (Daniel 1.2)

El texto no sustituye, pues, la historia por la teología.

Propone una lectura teológica de la historia.

Los imperios actúan realmente, pero para Daniel no constituyen el nivel último de explicación.

22. La formulación histórica más precisa

Para presentar el contexto de Daniel 1, la siguiente formulación permite evitar las principales confusiones:

En el 605 a. C., Nabucodonosor, todavía príncipe heredero durante la campaña de Carquemis, obtiene una victoria decisiva sobre el ejército egipcio. Esta victoria abre a Babilonia el dominio de Siria-Palestina. En el movimiento de expansión que sigue, Judá pasa de la dependencia egipcia a la dominación babilónica. Daniel 1 sitúa en este contexto una intervención contra Jerusalén, el traslado de una parte de los objetos del Templo y la llegada de Daniel y de varios jóvenes judíos a Babilonia. Esta intervención debe distinguirse de la gran deportación del 597 y de la destrucción de Jerusalén en el 586 a. C.

Esta formulación conserva el encadenamiento histórico sin identificar artificialmente Carquemis con el asedio de Jerusalén.

Referencias bíblicas citadas

2 Reyes 23.29-30 ; 2 Reyes 23.31 ; 2 Reyes 23.33-34 ; 2 Reyes 23.35 ; 2 Reyes 24.1 ; 2 Reyes 24.10-12 ; 2 Reyes 24.14-16 ; 2 Reyes 25.1-2 ; 2 Reyes 25.8-10 ; 2 Reyes 25.11 ; 2 Crónicas 35.20-24 ; Jeremías 46.2 ; Ezequiel 1.1-3 ; Daniel 1.1 ; Daniel 1.1-2 ; Daniel 1.3-6 ; Daniel 1.2 ; Daniel 5.2-4.

Conclusión del anexo

El año 605 a. C. constituye el verdadero trasfondo político de Daniel 1.

La batalla de Carquemis es su principal punto de inflexión militar. La victoria babilónica provoca el retroceso de Egipto y abre a Nabucodonosor la posibilidad de extender su autoridad sobre Siria-Palestina.

Judá, hasta entonces sometida al dominio egipcio, entra entonces progresivamente en la esfera babilónica.

Daniel 1 sitúa en esta nueva situación la intervención contra Jerusalén, el traslado de ciertos objetos del Templo y la presencia en Babilonia de Daniel y sus compañeros.

Sin embargo, hay que distinguir esta primera fase de las catástrofes posteriores.

El 605 a. C. marca el comienzo de la dominación babilónica; el 597 a. C. corresponde a una deportación mucho más importante; el 586 a. C. marca la destrucción de Jerusalén y del Templo.

Esta distinción permite comprender la progresión histórica del relato bíblico.

También permite captar todo el alcance de Daniel 1. El libro no comienza después de la desaparición completa de Judá, sino en el momento en que el orden político del Cercano Oriente se tambalea y en que el joven Daniel se ve arrastrado a las consecuencias de esta transformación.

La historia de Daniel comienza así con el ascenso de Babilonia. Se prolongará lo bastante como para que el mismo Daniel siga presente cuando este imperio desaparezca a su vez.