
Algunos lectores podrían extrañarse de que se dedique un estudio a la ciudad de Séforis cuando su nombre nunca aparece explícitamente en los Evangelios. Precisamente este silencio merece nuestra atención. En efecto, varios elementos históricos, geográficos y económicos sugieren que esta ciudad ocupó probablemente un lugar importante en el entorno cotidiano de José, de Jesús y de su familia.
Nazaret, en tiempos de Jesús, parece haber sido una modesta aldea rural compuesta por solo unas decenas de viviendas. Una localidad así difícilmente podía ofrecer suficiente trabajo a artesanos como José y Jesús, designados en los Evangelios con el término griego tekton (San Mateo 13.55 ; Marcos 6.3). Esta palabra no designa únicamente a un carpintero en el sentido moderno, sino más ampliamente a un artesano de la construcción o a un obrero que trabajaba la madera, la piedra o diversos materiales de construcción.
Pues bien, a solo unos kilómetros de Nazaret, la ciudad de Séforis atravesaba precisamente una importante fase de reconstrucción bajo la autoridad de Herodes Antipas, después de los disturbios ocurridos a la muerte de Herodes el Grande. Esta ciudad, considerada una de las principales de Galilea y probablemente su capital administrativa durante una parte de la juventud de Jesús, representaba una vasta obra capaz de atraer a numerosos obreros y artesanos. En estas condiciones, parece razonable pensar que José, Jesús y quizá otros miembros de su familia hayan podido ir allí con regularidad para trabajar.
Sin embargo, la proximidad geográfica de Séforis plantea una pregunta importante: ¿por qué los Evangelios no mencionan nunca esta ciudad cuando ocupaba un lugar tan destacado en la región? Esta ausencia es tanto más sorprendente cuanto que los autores de los Evangelios citan a veces localidades mucho más modestas como (Juan 2.1), (San Lucas 7.11) o (Marcos 6.45). Además, si Jesús recorría las ciudades y aldeas de Galilea para anunciar el Reino de Dios (San Mateo 4.23 ; San Lucas 8.1), podemos preguntarnos con razón por qué no se ha conservado ningún episodio de predicación en Séforis en los relatos evangélicos.
El objetivo de este estudio es, pues, examinar esta aparente ausencia. Intentaremos comprender si el silencio de los Evangelios sobre Séforis es el resultado de una simple elección narrativa, de una orientación teológica particular o de elementos históricos vinculados a la misión del Mesías Jesús. Esta reflexión permitirá también comprender mejor el entorno cultural, económico y social en el que Jesús creció antes del comienzo de su ministerio público.