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Éxodo y confrontación con el faraón

  • El enfrentamiento inicial entre Moisés y el faraón

    El artículo examina cómo el primer enfrentamiento entre Moisés y el faraón, antes de las diez plagas, simboliza un choque de soberanías entre Yahvé y las divinidades egipcias. Moisés desafía la autoridad del faraón, revelando así una lucha por el reconocimiento divino y sentando las bases del juicio venidero. Este encuentro pone de relieve el proceso divino de redención iniciado por la palabra, y subraya la asimetría del poder divino frente a las pretensiones humanas.

    Exodo 5.1-5 (Reina-Valera 1909) :
    DESPUÉS entraron Moisés y Aarón á Faraón, y le dijeron: Jehová, el Dios de Israel, dice así: Deja ir á mi pueblo á celebrarme fiesta en el desierto.Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir á Israel? Yo no conozco á Jehová, ni tampoco dejaré ir á Israel.Y ellos dijeron: El Dios de los Hebreos nos ha encontrado: iremos, pues, ahora camino de tres días por el desierto, y sacrificaremos á Jehová nuestro Dios; porque no venga sobre nosotros con pestilencia ó con espada.Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿por qué hacéis cesar al pueblo de su obra? idos á vuestros cargos.Dijo también Faraón: He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacéis cesar de sus cargos.
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  • La primera plaga: el agua del Nilo convertida en sangre

    La primera plaga de Egipto convierte el Nilo en sangre, marcando una ruptura en el Éxodo. Esta señal divina ilustra la soberanía de Dios, la fragilidad de los ídolos egipcios, y llama al arrepentimiento. Pone de relieve la dinámica de inversión orquestada por Dios contra el faraón y sus creencias.

    Exodo 7.14-24 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces Jehová dijo á Moisés: El corazón de Faraón está agravado, que no quiere dejar ir al pueblo.Ve por la mañana á Faraón, he aquí que él sale á las aguas; y tú ponte á la orilla del río delante de él, y toma en tu mano la vara que se volvió culebra,Y dile: Jehová el Dios de los Hebreos me ha enviado á ti, diciendo: Deja ir á mi pueblo, para que me sirvan en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has querido oir.Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová: he aquí, yo heriré con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre:Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río, y tendrán asco los Egipcios de beber el agua del río.Y Jehová dijo á Moisés: Di á Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra.Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara hirió las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre.Asimismo los peces que había en el río murieron; y el río se corrompió, que los Egipcios no podían beber de él: y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.Y los encantadores de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos: y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.Y tornando Faraón volvióse á su casa, y no puso su corazón aun en esto.Y en todo Egipto hicieron pozos alrededor del río para beber, porque no podían beber de las aguas del río.
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  • La segunda plaga: la invasión de ranas

    El artículo analiza la segunda plaga de Egipto, la invasión de las ranas. Esta señal ataca un símbolo religioso egipcio importante y empieza a quebrantar el orgullo del faraón, ilustrando la pedagogía divina y el progreso de la obra de liberación de Israel.

    Exodo 7.25-8.4 (Reina-Valera 1909) :
    Y cumpliéronse siete días después que Jehová hirió el río.ENTONCES Jehová dijo á Moisés: Entra á Faraón, y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirvan.Y si no lo quisieres dejar ir, he aquí yo heriré con ranas todos tus términos:Y el río criará ranas, las cuales subirán, y entrarán en tu casa, y en la cámara de tu cama, y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, y en tu pueblo, y en tus hornos, y en tus artesas:Y las ranas subirán sobre ti, y sobre tu pueblo, y sobre todos tus siervos.
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  • La tercera plaga: los mosquitos que surgen del polvo

    Este artículo explora la tercera plaga de Egipto, en la que el polvo se convierte en mosquitos, subrayando un giro estratégico divino sin advertencia previa al faraón y destacando el poder soberano de Dios.

    Exodo 8.16-19 (Reina-Valera 1909) :
    Entonces Jehová dijo á Moisés: Di á Aarón: Extiende tu vara, y hiere el polvo de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto.Y ellos lo hicieron así; y Aarón extendió su mano con su vara, é hirió el polvo de la tierra, el cual se volvió piojos, así en los hombres como en las bestias: todo el polvo de la tierra se volvió piojos en todo el país de Egipto.Y los encantadores hicieron así también, para sacar piojos con sus encantamientos; mas no pudieron. Y había piojos así en los hombres como en las bestias.Entonces los magos dijeron á Faraón: Dedo de Dios es este. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.
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  • La cuarta plaga: las moscas venenosas

    Este artículo trata de la cuarta plaga de Egipto, las moscas venenosas, y explora la distinción divina entre Israel y Egipto. Dios protege a Israel mientras que el faraón, inflexible, empieza a negociar.

    Exodo 8.20-32 (Reina-Valera 1909) :
    Y Jehová dijo á Moisés: Levántate de mañana y ponte delante de Faraón, he aquí él sale á las aguas; y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirva.Porque si no dejares ir á mi pueblo, he aquí yo enviaré sobre ti, y sobre tus siervos, y sobre tu pueblo, y sobre tus casas toda suerte de moscas; y las casas de los Egipcios se henchirán de toda suerte de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estuvieren.Y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual mi pueblo habita, para que ninguna suerte de moscas haya en ella; á fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra.Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal.Y Jehová lo hizo así: que vino toda suerte de moscas molestísimas sobre la casa de Faraón, y sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el país de Egipto; y la tierra fué corrompida á causa de ellas.Entonces Faraón llamó á Moisés y á Aarón, y díjoles: Andad, sacrificad á vuestro Dios en la tierra.Y Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque sacrificaríamos á Jehová nuestro Dios la abominación de los Egipcios. He aquí, si sacrificáramos la abominación de los Egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían?Camino de tres días iremos por el desierto, y sacrificaremos á Jehová nuestro Dios, como él nos dirá.Y dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que sacrifiquéis á Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos: orad por mí.Y respondió Moisés: He aquí, en saliendo yo de contigo, rogaré á Jehová que las diversas suertes de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo á sacrificar á Jehová.Entonces Moisés salió de con Faraón, y oró á Jehová.Y Jehová hizo conforme á la palabra de Moisés; y quitó todas aquellas moscas de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo, sin que quedara una.Mas Faraón agravó aún esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo.
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  • La quinta plaga: la mortandad del ganado

    La quinta plaga de Egipto, abordada en este artículo, demuestra el poder divino mediante la mortandad del ganado, pilar de la economía. Subraya la distinción entre Israel y Egipto, a pesar del endurecimiento del faraón. Este juicio amplifica la demostración de la soberanía de Dios, a la vez que respeta los rebaños de los israelitas.

    Exodo 9.1-4 (Reina-Valera 1909) :
    ENTONCES Jehová dijo á Moisés: Entra á Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los Hebreos, dice así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirvan;Porque si no lo quieres dejar ir, y los detuvieres aún,He aquí la mano de Jehová será sobre tus ganados que están en el campo, caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, con pestilencia gravísima:Y Jehová hará separación entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo de los hijos de Israel.
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  • La sexta plaga: las úlceras

    La sexta plaga de Egipto marca un giro importante en el Éxodo. Dios golpea directamente a los egipcios con úlceras, revelando el derrumbe de los poderes egipcios e ilustrando su fidelidad hacia los hebreos. Este gesto simbólico convierte las herramientas de opresión en instrumentos de justicia, preparando así la liberación venidera.

    Exodo 9.12 (Reina-Valera 1909) :
    Y Jehová endureció el corazón de Faraón, y no los oyó; como Jehová lo había dicho á Moisés.
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  • La séptima plaga: el granizo mezclado con fuego

    Este artículo explora la séptima plaga de Egipto, el granizo mezclado con fuego, subrayando la escalada del conflicto entre Dios y el faraón. Al describir la destrucción generalizada causada por esta plaga, el texto examina el mensaje divino sobre la justicia divina y la posibilidad de salvación. Este análisis pone de relieve los diferentes comportamientos de los egipcios ante esta manifestación del poder divino.

    Exodo 9.31-35 (Reina-Valera 1909) :
    El lino, pues, y la cebada fueron heridos; porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caña.Mas el trigo y el centeno no fueron heridos; porque eran tardíos.Y salido Moisés de con Faraón de la ciudad, extendió sus manos á Jehová, y cesaron los truenos y el granizo; y la lluvia no cayó más sobre la tierra.Y viendo Faraón que la lluvia había cesado y el granizo y los truenos, perseveró en pecar, y agravó su corazón, él y sus siervos.Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir á los hijos de Israel; como Jehová lo había dicho por medio de Moisés.
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