Étude 1 sur 2 · Le Messie Jésus apaise la tempête

  1. Étude 1 : Le Messie Jésus apaise la tempête
  2. Étude 2 : Le Messie Jésus calme la tempête

De la segunda a la tercera fiesta de Pascua

  • El Mesías Jesús apacigua la tempestad

    Tras una intensa jornada de enseñanza, Jesús cruza el lago de Tiberíades con sus discípulos. Estalla una violenta tempestad que amenaza con hundir la barca. Despertado por los discípulos presas del pánico, Jesús ordena a los elementos que callen y enseguida se instala una gran calma. Este episodio, relatado por Mateo, Marcos y Lucas, revela la autoridad divina de Jesús sobre la naturaleza y enseña la importancia de una fe inquebrantable incluso en medio de las pruebas.

    San Mateo 8.23-27 (Reina-Valera 1909) :
    Y entrando él en el barco, sus discípulos le siguieron.Y he aquí, fué hecho en la mar un gran movimiento, que el barco se cubría de las ondas; mas él dormía.Y llegándose sus discípulos, le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, que perecemos.Y él les dice: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió á los vientos y á la mar; y fué grande bonanza.Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y la mar le obedecen?
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Milagros

  • El Mesías Jesús calma la tempestad

    Cet article examine comment, à travers Matthieu 8.23-27, Marc 4.35-41 et Luc 8.22-25, Jésus calme une tempête, montrant sa puissance divine. Les récits soulignent la réaction effrayée des disciples et l'importance de la foi, avec des variations reflétant les perspectives uniques de chaque évangéliste.

    Marcos 4.35-41 (Reina-Valera 1909) :
    Y les dijo aquel día cuando fué tarde: Pasemos de la otra parte.Y despachando la multitud, le tomaron como estaba, en el barco; y había también con él otros barquitos.Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las olas en el barco, de tal manera que ya se henchía.Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, y le despertaron, y le dicen: ¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos?Y levantándose, increpó al viento, y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fué hecha grande bonanza.Y á ellos dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?Y temieron con gran temor, y decían el uno al otro. ¿Quién es éste, que aun el viento y la mar le obedecen?
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