• La exigente consagración del discípulo

    La perícopa 238 recoge una enseñanza exclusiva de Lucas (14.25-27) sobre las exigencias del discipulado. En el camino a Betania, después del 4 de diciembre del 32, el Mesías Jesús se dirige a una gran multitud: seguir al Mesías implica darle la prioridad absoluta sobre toda relación humana ('odiar' en sentido semítico) y aceptar llevar su cruz, es decir, abrazar el sufrimiento y el rechazo para permanecer fiel. Un compromiso total, sin concesiones.

    San Lucas 14.25-27 (Reina-Valera 1909) :
    Y muchas gentes iban con él; y volviéndose les dijo:Si alguno viene á mí, y no aborrece á su padre, y madre, y mujer, é hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su vida, no puede ser mi discípulo.Y cualquiera que no trae su cruz, y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.
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