El último día hasta la crucifixión 1 estudio
Milagros 1 estudio
El último día hasta la crucifixión
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PER357
La muerte del Mesías Jesús
La perícopa PER357 analiza la muerte de Jesús en la cruz en el Gólgota, el viernes 1 de abril del año 33, hacia las 15 h, a partir de los cuatro relatos evangélicos. Mateo y Marcos son muy cercanos; Lucas relata las últimas palabras de Jesús y la reacción del centurión; Juan, testigo directo, precisa los acontecimientos posteriores a la muerte y su cumplimiento profético. El artículo incluye una cronología precisa de los tres días y tres noches según el calendario judío.
San Mateo 27.45-50 (Reina-Valera 1909) :Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.Y cerca de la hora de nona, Jesús exclamó con grande voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lama sabachtani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?Y algunos de los que estaban allí, oyéndolo, decían: A Elías llama éste.Y luego, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la hinchió de vinagre, y poniéndola en una caña, dábale de beber.Y los otros decían: Deja, veamos si viene Elías á librarle.Mas Jesús, habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Milagros
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MIR012
Curación del siervo del centurión
El artículo explora la sanidad del siervo del centurión, relatada en los Evangelios de Mateo y de Lucas. El centurión demuestra una fe excepcional, esperando una sanidad por la palabra de Jesús. Los relatos difieren en los detalles de la interacción, poniendo de relieve la humildad y la respetabilidad del centurión y la compasión de Jesús.
San Lucas 7.1-10 (Reina-Valera 1909) :Y COMO acabó todas sus palabras oyéndole el pueblo, entró en Capernaum.Y el siervo de un centurión, al cual tenía él en estima, estaba enfermo y á punto de morir.Y como oyó hablar de Jesús, envió á él los ancianos de los Judíos, rogándole que viniese y librase á su siervo.Y viniendo ellos á Jesús, rogáronle con diligencia, diciéndole: Porque es digno de concederle esto;Que ama nuestra nación, y él nos edificó una sinagoga.Y Jesús fué con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envió el centurión amigos á él, diciéndole: Señor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado;Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir á ti; mas di la palabra, y mi siervo será sano.Porque también yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mí soldados; y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace.Lo cual oyendo Jesús, se maravilló de él, y vuelto, dijo á las gentes que le seguían: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.Y vueltos á casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org