El último día hasta la crucifixión 1 estudio
Ministerio de Pedro 1 estudio
El último día hasta la crucifixión
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PER345
La liberación de un preso
Durante el juicio de Jesús ante Poncio Pilato, el gobernador romano intenta aprovechar la costumbre pascual de liberar a un preso para evitar condenar a Jesús. Propone a la multitud elegir entre Jesús y Barrabás, un criminal famoso, convencido de que el pueblo hará la elección correcta. La intervención de su esposa refuerza sus vacilaciones. Esta escena, atestiguada por los cuatro evangelios, ilustra la manipulación de las autoridades religiosas y prefigura teológicamente la sustitución redentora.
San Mateo 27.19 (Reina-Valera 1909) :Y estando él sentado en el tribunal, su mujer envió á él, diciendo: No tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueños por causa de él.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Ministerio de Pedro
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ADA013
La defensa de Pedro y Juan ante el Sanedrín
Pedro y Juan presentan una defensa audaz ante el Sanedrín tras un milagro que sorprende a las autoridades. Llenos del Espíritu Santo, muestran una seguridad que asombra a sus jueces. Lucas subraya el cumplimiento de las promesas de Jesús, y lo irrefutable de los hechos refuerza su testimonio.
Hechos 4.7-14 (Reina-Valera 1909) :Y haciéndolos presentar en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, ó en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Príncipes del pueblo, y ancianos de Israel:Pues que somos hoy demandados acerca del beneficio hecho á un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado,Sea notorio á todos vosotros, y á todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, al que vosotros crucificasteis y Dios le resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.Este es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es puesta por cabeza del ángulo.Y en ningún otro hay salud; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado á los hombres, en que podamos ser salvos.Entonces viendo la constancia de Pedro y de Juan, sabido que eran hombres sin letras é ignorantes, se maravillaban; y les conocían que habían estado con Jesús.Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba con ellos, no podían decir nada en contra.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org