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Un demonio difícil de expulsar

El artículo examina el intento fallido de los discípulos de exorcizar a un demonio de un muchacho, lo que requirió la intervención de Jesús después de la transfiguración. Los relatos de Mateo, Marcos y Lucas señalan la debilidad de su fe como causa de su fracaso.

12 min exorcismo discípulos fe transfiguración Evangelios sinópticos 15 versículos 3 libros

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Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 17.14-18 (Reina-Valera 1909)

Y como ellos llegaron al gentío, vino á él un hombre hincándosele de rodillas,

Y diciendo: Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece malamente; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua.

Y le he presentado á tus discípulos, y no le han podido sanar.

Y respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación infiel y torcida! ¿hasta cuándo tengo de estar con vosotros? ¿hasta cuándo os tengo de sufrir? traédmele acá.

Y Jesús le reprendió, y salió el demonio de él; y el mozo fué sano desde aquella hora.

Marcos
Marcos 9.14-27 (Reina-Valera 1909)

Y como vino á los discípulos, vió grande compañía alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.

Y luego toda la gente, viéndole, se espantó, y corriendo á él, le saludaron.

Y preguntóles: ¿Qué disputáis con ellos?

Y respondiendo uno de la compañía, dijo: Maestro, traje á ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo,

El cual, donde quiera que le toma, le despedaza; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando: y dije á tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron.

Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación infiel! ¿hasta cuándo estaré con vosotros? ¿hasta cuándo os tengo de sufrir? Traédmele.

Y se le trajeron: y como le vió, luego el espíritu le desgarraba; y cayendo en tierra, se revolcaba, echando espumarajos.

Y Jesús preguntó á su padre: ¿Cuánto tiempo há que le aconteció esto? Y él dijo: Desde niño:

Y muchas veces le echa en el fuego y en aguas, para matarle; mas, si puedes algo, ayúdanos, teniendo misericordia de nosotros.

Y Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo es posible.

Y luego el padre del muchacho dijo clamando: Creo, ayuda mi incredulidad.

Y como Jesús vió que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.

Entonces el espíritu clamando y desgarrándole mucho, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto.

Mas Jesús tomándole de la mano, enderezóle; y se levantó.

Lucas
San Lucas 9.37-45 (Reina-Valera 1909)

Y aconteció al día siguiente, que apartándose ellos del monte, gran compañía les salió al encuentro.

Y he aquí, un hombre de la compañía clamó, diciendo: Maestro, ruégote que veas á mi hijo; que es el único que tengo:

Y he aquí un espíritu le toma, y de repente da voces; y le despedaza y hace echar espuma, y apenas se aparta de él quebrantándole.

Y rogué á tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron.

Y respondiendo Jesús, dice: ¡Oh generación infiel y perversa! ¿hasta cuándo tengo de estar con vosotros, y os sufriré? Trae tu hijo acá.

Y como aun se acercaba, el demonio le derribó y despedazó: mas Jesús increpó al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo volvió á su padre.

Y todos estaban atónitos de la grandeza de Dios. Y maravillándose todos de todas las cosas que hacía, dijo á sus discípulos:

Poned vosotros en vuestros oídos estas palabras; porque ha de acontecer que el Hijo del hombre será entregado en manos de hombres.

Mas ellos no entendían esta palabra, y les era encubierta para que no la entendiesen; y temían preguntarle de esta palabra.

Juan
Juan (Reina-Valera 1909) no citado en el libro

Detalles técnicos

Año 32

Lugar: Cerca de Cesarea de Filipo, al pie del monte Hermón

Fecha: Agosto del año 32 d. C.

Procedimiento: Continuamos con Marcos

Nota sobre el procedimiento: Mateo y Lucas también relatan estas palabras

El monte Hermón

Jesús tuvo que afrontar la incapacidad de sus discípulos, que se habían quedado allí, para realizar un milagro.

Un demonio difícil de expulsar

El niño es sanado

Resumen de los textos

Después de la transfiguración, Jesús el Mesías y sus discípulos Pedro, Santiago y Juan, según el relato de San Mateo 17.9, bajan del monte y se encuentran con una gran multitud. Los enfermos acuden, como siempre. Pero la curación de este niño epiléptico pone de manifiesto el fracaso de los discípulos.

A pesar de sus oraciones por la liberación de este niño, no se observó ninguna mejoría. Ante esta situación inesperada, el padre decide pedir ayuda a Jesús el Mesías y le suplica que intervenga. Los hechos ocurren al día siguiente de la transfiguración, todavía en Cesarea de Filipo, al pie del monte Hermón.

La expresión «al día siguiente» en San Lucas 9.37 podría indicar que la transfiguración tuvo lugar de noche y que Jesús y sus apóstoles descendieron por la mañana. También es posible que se hubieran quedado allí varios días.

Los textos indican que los apóstoles no eran simples observadores pasivos bajo la tutela del Maestro; también desempeñaban un papel activo al traer curación a los enfermos. Jesús había concedido a sus discípulos el poder de expulsar demonios y de sanar enfermos (San Mateo 10.1, San Lucas 9.1-2, Marcos 16.18 y San Mateo 10.8). Sin embargo, en esta situación particular su intervención resulta insuficiente y la intervención de Jesús el Mesías es esencial.

La multitud reconocía su autoridad y recurría también a los discípulos (San Mateo 17.16, Marcos 9.18, San Lucas 9.40).

Estos tres pasajes de los Evangelios sinópticos relatan el fracaso de los discípulos en la curación de un niño poseído por un espíritu malo, lo que obligará a Jesús el Mesías a intervenir. He aquí un análisis comparativo:

Resumen de los textos

  • San Mateo 17.14-18: Un hombre suplica a Jesús que sane a su hijo epiléptico, porque los discípulos no lo lograron. Jesús el Mesías expresa su exasperación ante la incredulidad reinante, luego expulsa al demonio y sana al niño de inmediato.
  • Marcos 9.14-27: Este relato es más detallado. Jesús vuelve junto a sus discípulos y encuentra una multitud discutiendo con ellos. El padre del niño describe los síntomas de la posesión: convulsiones, mudez, espuma en la boca. Jesús el Mesías subraya la importancia de la fe y, tras un diálogo con el padre, expulsa al espíritu después de una violenta crisis.
  • San Lucas 9.37-45: El relato es más conciso. Al día siguiente de la transfiguración, un hombre implora a Jesús el Mesías por su hijo, víctima de convulsiones causadas por un demonio. Jesús el Mesías expresa su fastidio ante la incredulidad, expulsa al espíritu y sana al niño.

Comparación de los relatos

Contexto narrativo :

Mateo y Marcos sitúan el suceso después de la transfiguración, mientras que Lucas precisa que ocurre al día siguiente.

Marcos añade una interacción entre Jesús el Mesías y la multitud, ausente en Mateo y Lucas.

Descripción de los síntomas:

Mateo habla de epilepsia.

Marcos detalla más las manifestaciones físicas e insiste en la mudez.

Lucas menciona las convulsiones, pero es más breve.

Reacción de Jesús :

En los tres relatos, Jesús expresa su exasperación ante la incredulidad.

Marcos destaca el diálogo entre Jesús el Mesías y el padre, que expresa una fe vacilante («¡Creo! Ayuda mi incredulidad»).

Curación:

En Mateo y Lucas, la curación es inmediata.

Marcos describe una última convulsión antes de que el niño sea levantado por Jesús el Mesías.

Marcos se distingue por su atención al detalle y su énfasis en la fe del padre, mientras que Mateo y Lucas ofrecen relatos más sintéticos. Esta diversidad refleja las sensibilidades teológicas propias de cada evangelista.