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Segunda declaración de Pedro

El artículo aborda la segunda declaración de Pedro, que reconoce a Jesús como el Mesías. Examina los relatos bíblicos que sitúan este acontecimiento en Cesarea de Filipo, destacando la dificultad del público judío para aceptar la filiación divina. Jesús pide a sus discípulos que no declaren abiertamente su mesianidad.

6 min Pedro Mesías Jesús filiación divina Cesarea de Filipo 6 versículos 3 libros

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Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 16.13-16 (Reina-Valera 1909)

Y viniendo Jesús á las partes de Cesarea de Filipo, preguntó á sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?

Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros, Jeremías, ó alguno de los profetas.

El les dice: Y vosotros, ¿quién decís que soy?

Y respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Marcos
Marcos 8.27-30 (Reina-Valera 1909)

Y salió Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó á sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?

Y ellos respondieron: Juan Bautista; y otros, Elías; y otros, Alguno de los profetas.

Entonces él les dice: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Y respondiendo Pedro, le dice: Tú eres el Cristo.

Y les apercibió que no hablasen de él á ninguno.

Lucas
San Lucas 9.18-21 (Reina-Valera 1909)

Y aconteció que estando él solo orando, estaban con él los discípulos; y les preguntó diciendo: ¿Quién dicen las gentes que soy?

Y ellos respondieron, y dijeron: Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado.

Y les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy? Entonces respondiendo Simón Pedro, dijo: El Cristo de Dios.

Mas él, conminándolos, mandó que á nadie dijesen esto;

Juan
Juan (Reina-Valera 1909) no citado en el libro

Detalles técnicos

Año 32 d. C.

Lugar: Cesarea de Filipo

Fecha: Agosto

Procedimiento: Continuamos con Marcos

Nota sobre el procedimiento: Mateo y Lucas confirman este hecho

Mapa de Cesarea de Filipo

El Mesías Jesús pregunta a sus discípulos qué dice la gente de Él.

Segunda declaración de Pedro

Segunda declaración de Pedro

Comentarios

Mateo y Marcos sitúan este relato en las aldeas cercanas a Cesarea de Filipo, ubicada al pie del monte Hermón, al norte de Galilea. En ese lugar el Jordán tiene su principal fuente. No hay que confundir esta ciudad con Cesarea, situada a orillas del Mediterráneo.

El Mesías Jesús, acompañado de sus discípulos, emprendió un viaje de unos 45 km hacia el norte para evangelizar las aldeas de esta región.

Lucas relata que el Mesías Jesús y sus discípulos se encontraban en un lugar apartado, probablemente un monte como el Hermón. Parece que Él oraba a solas mientras los discípulos se mantenían a distancia.

Los tres autores anotan esta pregunta del Maestro, importante a sus ojos: ¿Quién soy yo, según los hombres, yo el Hijo del Hombre?

¿Cómo percibía la multitud al Mesías Jesús?

El resultado es decepcionante a pesar de los títulos honoríficos atribuidos, y solo Pedro da la respuesta esperada: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente». Parece que diversas poblaciones testigos de los milagros de Jesús no lo reconocen como el Mesías anunciado por los profetas.

Solo Mateo precisó en su texto: el Hijo del Dios viviente, y sin embargo se dirige a judíos, que no comprenden y sobre todo no aceptan que Dios pueda tener un Hijo. Parece que Mateo tenía por objetivo cuestionar la idea preconcebida de que Dios no puede tener un hijo. No obstante, el concepto de la Trinidad sigue siendo complejo de comprender.

En su Evangelio, Mateo es el único que utiliza la expresión «el Hijo del Dios viviente». Esta precisión se inscribe en un contexto particular, en el que el autor se dirige a un auditorio judío para el cual la idea de una filiación divina sigue siendo difícil de concebir y de aceptar. Parece así que Mateo tuviera por objetivo cuestionar las concepciones establecidas, abriendo una reflexión sobre la posibilidad teológica de una relación filial entre Dios y Jesús. Sin embargo, la doctrina de la Trinidad sigue siendo una noción compleja, que exige un enfoque profundo para captar plenamente sus implicaciones teológicas y filosóficas.

La recomendación del Maestro de no proclamar su mesianidad, que encontramos en Marcos 8.30 y San Lucas 9.21, puede parecer sorprendente. Encontramos esta afirmación en San Mateo 16.20. ¿No era eso lo que Él esperaba? Deseaba que la multitud, al observar los milagros que Él realizaba, reconociera su mesianidad sin que fuera necesario anunciarla explícitamente.

La mesianidad de Jesús debería ser evidente para todos, dado que nadie más habría podido realizar los milagros que Él llevó a cabo. Sin embargo, fue bajo la influencia del Espíritu Santo que Pedro lo proclamó Mesías. Así, es indispensable que el poder divino actúe directamente sobre el para que pueda comprender la verdadera identidad del Mesías Jesús.