El discurso de Pedro en Hechos 2.14-41 se considera generalmente el primer gran discurso misionero de la historia de la Iglesia. Su estructura es particularmente notable. Es a la vez sencilla, rigurosa y profundamente arraigada en las Escrituras. Se puede dividir en cinco partes principales.
1- Introducción: refutación de las acusaciones (Hechos 2.14-15)
Pedro comienza respondiendo a quienes acusan a los discípulos de estar ebrios (Hechos 2.13). Rechaza esa acusación recordando que solo son las nueve de la mañana (Hechos 2.15).
Esta introducción permite:
- restablecer los hechos;
- captar la atención de la multitud;
- preparar la interpretación teológica de los acontecimientos.
2- Explicación de Pentecostés mediante las profecías (Hechos 2.16-21)
Pedro explica a continuación que el derramamiento del Espíritu Santo es el cumplimiento de la profecía de Joel (Joel 2.28-32).
La idea central es:
«Lo que sucede no es un fenómeno de embriaguez, sino el cumplimiento de las Escrituras» (Hechos 2.16).
El discurso comienza, pues, con la Biblia, incluso antes de hablar de Jesús.
3- Presentación de Jesús (Hechos 2.22-24)
Pedro recuerda a continuación:
- el ministerio público de Jesús;
- sus milagros;
- su muerte en la cruz;
- su resurrección.
Afirma al mismo tiempo:
- la responsabilidad humana:
«Vosotros lo crucificasteis» (Hechos 2.23);
- y la soberanía divina:
«por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios» (Hechos 2.23).
El punto culminante es la resurrección:
«Dios lo levantó» (Hechos 2.24).
4- Demostración bíblica (Hechos 2.25-36)
Esta parte constituye el corazón teológico del discurso.
Pedro se apoya principalmente en:
- Salmos 16.8-11 ;
- Salmos 110.1.
Muestra que:
- David no hablaba de sí mismo;
- David murió y su sepulcro existe todavía entre nosotros (Hechos 2.29);
- los salmos anunciaban la resurrección del Mesías;
- Jesús es ese Mesías;
- su exaltación a la diestra de Dios explica el derramamiento del Espíritu Santo.
El razonamiento puede resumirse así:
Resurrección → Ascensión → Exaltación → Pentecostés
Pedro concluye:
«Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús que vosotros crucificasteis, Dios lo ha hecho Señor y Cristo» (Hechos 2.36).
Esta afirmación constituye la cumbre del discurso.
5- Llamado a la conversión (Hechos 2.37-40)
Conmovidos en su conciencia, los oyentes preguntan:
«Hermanos, ¿qué haremos?» (Hechos 2.37).
Pedro responde:
- Arrepentíos;
- bautizaos;
- recibid el perdón de los pecados;
- recibid el don del Espíritu Santo (Hechos 2.38).
Concluye con una exhortación solemne:
«Sed salvos de esta perversa generación» (Hechos 2.40).
6- Una estructura muy elaborada
El discurso puede resumirse de la siguiente manera:
| Parte | Contenido |
| 1. Hechos 2.14-15 | Refutación de la acusación de embriaguez |
| 2. Hechos 2.16-21 | Cumplimiento de la profecía de Joel |
| 3. Hechos 2.22-24 | Muerte y resurrección de Jesús |
| 4. Hechos 2.25-36 | Demostración a partir de los Salmos |
| 5. Hechos 2.37-40 | Llamado al arrepentimiento y al bautismo |
7- Un modelo de los discursos misioneros de los Hechos
Este esquema se encuentra en la mayoría de los discursos posteriores:
- partir de una situación concreta;
- iluminarla con las Escrituras;
- anunciar a Jesús muerto y resucitado;
- presentar testigos;
- llamar a la conversión.
Esta estructura se encuentra en Pedro (Hechos 3.12-26), Esteban (Hechos 7.2-53), Pablo en Antioquía de Pisidia (Hechos 13.16-41) e incluso Pablo ante Agripa (Hechos 26.1-23).
Así, el discurso de Pentecostés aparece no solo como el primer gran sermón cristiano, sino también como el modelo literario y teológico de los anuncios apostólicos relatados por Lucas en todo el libro de los Hechos.