INF320

La estructura del discurso de Pedro en Pentecostés

El discurso de Pedro en Hechos 2.14-41 se considera generalmente el primer gran discurso misionero de la historia de la Iglesia. Su estructura es particularmente notable.…

13 min 19 versículos 3 libros

La estructura del discurso de Pedro en Pentecostés

El discurso de Pedro en Hechos 2.14-41 se considera generalmente el primer gran discurso misionero de la historia de la Iglesia. Su estructura es particularmente notable. Es a la vez sencilla, rigurosa y profundamente arraigada en las Escrituras. Se puede dividir en cinco partes principales.

1- Introducción: refutación de las acusaciones (Hechos 2.14-15)

Pedro comienza respondiendo a quienes acusan a los discípulos de estar ebrios (Hechos 2.13). Rechaza esa acusación recordando que solo son las nueve de la mañana (Hechos 2.15).

Esta introducción permite:

  • restablecer los hechos;
  • captar la atención de la multitud;
  • preparar la interpretación teológica de los acontecimientos.

2- Explicación de Pentecostés mediante las profecías (Hechos 2.16-21)

Pedro explica a continuación que el derramamiento del Espíritu Santo es el cumplimiento de la profecía de Joel (Joel 2.28-32).

La idea central es:

«Lo que sucede no es un fenómeno de embriaguez, sino el cumplimiento de las Escrituras» (Hechos 2.16).

El discurso comienza, pues, con la Biblia, incluso antes de hablar de Jesús.

3- Presentación de Jesús (Hechos 2.22-24)

Pedro recuerda a continuación:

  • el ministerio público de Jesús;
  • sus milagros;
  • su muerte en la cruz;
  • su resurrección.

Afirma al mismo tiempo:

  • la responsabilidad humana:

«Vosotros lo crucificasteis» (Hechos 2.23);

  • y la soberanía divina:

«por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios» (Hechos 2.23).

El punto culminante es la resurrección:

«Dios lo levantó» (Hechos 2.24).

4- Demostración bíblica (Hechos 2.25-36)

Esta parte constituye el corazón teológico del discurso.

Pedro se apoya principalmente en:

  • Salmos 16.8-11 ;
  • Salmos 110.1.

Muestra que:

  1. David no hablaba de sí mismo;
  2. David murió y su sepulcro existe todavía entre nosotros (Hechos 2.29);
  3. los salmos anunciaban la resurrección del Mesías;
  4. Jesús es ese Mesías;
  5. su exaltación a la diestra de Dios explica el derramamiento del Espíritu Santo.

El razonamiento puede resumirse así:

Resurrección → Ascensión → Exaltación → Pentecostés

Pedro concluye:

«Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús que vosotros crucificasteis, Dios lo ha hecho Señor y Cristo» (Hechos 2.36).

Esta afirmación constituye la cumbre del discurso.

5- Llamado a la conversión (Hechos 2.37-40)

Conmovidos en su conciencia, los oyentes preguntan:

«Hermanos, ¿qué haremos?» (Hechos 2.37).

Pedro responde:

  • Arrepentíos;
  • bautizaos;
  • recibid el perdón de los pecados;
  • recibid el don del Espíritu Santo (Hechos 2.38).

Concluye con una exhortación solemne:

«Sed salvos de esta perversa generación» (Hechos 2.40).

6- Una estructura muy elaborada

El discurso puede resumirse de la siguiente manera:

Parte Contenido
1. Hechos 2.14-15 Refutación de la acusación de embriaguez
2. Hechos 2.16-21 Cumplimiento de la profecía de Joel
3. Hechos 2.22-24 Muerte y resurrección de Jesús
4. Hechos 2.25-36 Demostración a partir de los Salmos
5. Hechos 2.37-40 Llamado al arrepentimiento y al bautismo

7- Un modelo de los discursos misioneros de los Hechos

Este esquema se encuentra en la mayoría de los discursos posteriores:

  1. partir de una situación concreta;
  2. iluminarla con las Escrituras;
  3. anunciar a Jesús muerto y resucitado;
  4. presentar testigos;
  5. llamar a la conversión.

Esta estructura se encuentra en Pedro (Hechos 3.12-26), Esteban (Hechos 7.2-53), Pablo en Antioquía de Pisidia (Hechos 13.16-41) e incluso Pablo ante Agripa (Hechos 26.1-23).

Así, el discurso de Pentecostés aparece no solo como el primer gran sermón cristiano, sino también como el modelo literario y teológico de los anuncios apostólicos relatados por Lucas en todo el libro de los Hechos.