INF302

¿Dónde tuvo lugar este encuentro?

Los Evangelios no dan ninguna indicación precisa sobre el lugar donde Jesús resucitado se encontró con Pedro. Estamos, pues, reducidos a hipótesis. Sin embargo, algunos indicios permiten…

11 min 15 versículos 4 libros

¿Dónde tuvo lugar este encuentro?

Los Evangelios no dan ninguna indicación precisa sobre el lugar donde Jesús resucitado se encontró con Pedro. Estamos, pues, reducidos a hipótesis. Sin embargo, algunos indicios permiten proponer ciertos escenarios plausibles.

  1. Probablemente en Jerusalén o en sus inmediaciones

La aparición parece haber tenido lugar el mismo día de la resurrección, antes del regreso de los discípulos de Emaús y antes de la aparición de la noche a los apóstoles reunidos (San Lucas 24.33-36 ; Juan 20.19). Pedro se encontraba entonces en Jerusalén.

Es, pues, probable que este encuentro se haya desarrollado:

  • en la ciudad misma;
  • o en sus alrededores cercanos;
  • quizá en el camino de regreso tras su visita al sepulcro (San Lucas 24.12).
  1. ¿Después de la visita al sepulcro?

Según Lucas, Pedro había corrido al sepulcro y se había marchado «maravillándose de lo que había sucedido» (San Lucas 24.12).

Varios comentaristas han supuesto que Jesús se le habría aparecido poco después de esta visita, cuando aún estaba solo. Esta hipótesis presenta varias ventajas:

  • Pedro está aislado;
  • está profundamente conmovido por su triple negación;
  • Jesús puede encontrarse con él en un ambiente íntimo antes de que se reúna con los demás discípulos.

Sin embargo, el texto no lo afirma explícitamente.

  1. ¿En la casa donde se alojaban los discípulos?

Algunos exegetas han imaginado que Pedro habría dejado momentáneamente a los demás discípulos y que Jesús se le habría aparecido en una casa o en un patio interior de Jerusalén. Pero esta hipótesis sigue siendo puramente conjetural.

  1. Un encuentro deliberadamente discreto

El hecho de que los Evangelios no den ningún detalle podría ser significativo. Todo ocurre como si los autores hubieran querido respetar el carácter profundamente personal de esta entrevista.

Pedro acababa de:

  • negar a su Maestro tres veces (San Lucas 22.54-62);
  • llorar amargamente (San Mateo 26.75);
  • ser objeto de una promesa particular de Jesús (San Lucas 22.31-32).

Es, pues, posible que el Resucitado buscara a su discípulo en un lugar apartado, a salvo de las miradas, para levantarlo antes de su regreso entre los demás apóstoles.

Una hipótesis interesante

Si se adopta el siguiente orden:

  1. aparición a las mujeres (San Mateo 28.9-10);
  2. aparición privada a Pedro (San Lucas 24.34 ; 1 Corintios 15.5);
  3. aparición a los discípulos de Emaús (San Lucas 24.13-32);
  4. aparición a los apóstoles por la noche (San Lucas 24.36-49 ; Juan 20.19-23);

entonces es concebible que Pedro hubiera salido de Jerusalén durante unas horas, abrumado por su fracaso, y que Jesús saliera a su encuentro en un camino o en un lugar solitario. Esta escena presentaría un notable paralelismo con la de María Magdalena, a quien el Resucitado también encontró a solas (Juan 20.14-18).

En definitiva, el lugar exacto nos es desconocido. Este silencio de las Escrituras podría tener en sí mismo un valor teológico: lo importante no era saber dónde tuvo lugar este encuentro, sino mostrar que el Señor resucitado fue personalmente a buscar a quien lo había negado para restablecerlo en su misión. Más tarde, esta restauración se hará pública en un lugar muy concreto: (Juan 21.15-19).