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¿Quién fue testigo de las escenas descritas por Mateo?

La cuestión del origen del testimonio relatado en Mateo 28.2-4 es particularmente interesante, porque Mateo describe acontecimientos que parecen haberse producido antes de la llegada de las…

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¿Quién fue testigo de las escenas descritas por Mateo?

La cuestión del origen del testimonio relatado en San Mateo 28.2-4 es particularmente interesante, porque Mateo describe acontecimientos que parecen haberse producido antes de la llegada de las mujeres al sepulcro:

«Y he aquí, hubo un gran terremoto; porque un descendió del cielo, vino y removió la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su como la nieve. Los guardias temblaron de miedo y quedaron como muertos.» (San Mateo 28.2-4)

Ahora bien, si se comparan los cuatro Evangelios, las mujeres encuentran ya la piedra removida cuando llegan (Marcos 16.4 ; San Lucas 24.2 ; Juan 20.1). Es, por tanto, probable que no hayan presenciado el descenso del ángel ni el desplazamiento de la piedra.

Los guardias: los testigos más probables

El propio texto de Mateo ofrece una pista. Algunos versículos más adelante, los guardias van a los principales sacerdotes para contarles lo ocurrido:

«Unos de la guardia fueron a la ciudad y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido.» (San Mateo 28.11)

Estos soldados son, pues, los únicos testigos mencionados explícitamente del descenso del ángel, del terremoto y de su propia reacción de terror. Es muy verosímil que Mateo obtuviera esta información de forma indirecta, por medio de personas que conocían su relato.

¿Una transmisión por parte de las autoridades judías?

Mateo es también el único evangelista que relata el episodio de la colocación de la guardia (San Mateo 27.62-66), así como el intento de las autoridades religiosas de sobornar a los soldados para que difundieran otra versión de los hechos (San Mateo 28.12-15).

Esta precisión sugiere que parte de la información procedía de círculos cercanos al o de personas que habían tenido acceso a esas deliberaciones. Por otra parte, se sabe que algunos miembros del consejo eran favorables a Jesús, como José de Arimatea (San Mateo 27.57 ; San Lucas 23.50-51) o Nicodemo (Juan 3.1-2 ; Juan 19.39). Pudieron haber servido de transmisores de información.

¿Vieron las mujeres al ángel remover la piedra?

Algunas armonizaciones proponen que las mujeres presenciaron una parte de la escena. Sin embargo, esta hipótesis es difícil de conciliar con Marcos, Lucas y Juan, que presentan la piedra como ya removida a su llegada (Marcos 16.4 ; San Lucas 24.2 ; Juan 20.1).

La mayoría de los comentaristas considera, pues, que Mateo hace aquí un retroceso narrativo para explicar cómo fue removida la piedra antes de la llegada de las mujeres.

Conclusión

El testigo humano más probable de los acontecimientos descritos en San Mateo 28.2-4 es la guardia colocada ante el sepulcro. Es, por otra parte, la única categoría de testigos explícitamente presente en el momento en que el ángel desciende y se remueve la piedra. Las mujeres descubren después las consecuencias de este acontecimiento, pero no el acontecimiento mismo. Mateo obtuvo verosímilmente esta información por el testimonio indirecto de los guardias o por personas vinculadas a las autoridades religiosas que habían recogido su informe (San Mateo 28.11-15).