Los judíos que regresaron del exilio muy probablemente llevaron consigo una o varias copias del libro en su regreso a Jerusalén.
He aquí por qué esta conclusión es sólida y está ampliamente admitida por los historiadores y los especialistas del Antiguo Oriente Próximo.
1. Los judíos exiliados tenían escribas y textos sagrados en Babilonia
Durante el exilio, los judíos no perdieron sus Escrituras. Al contrario:
- Copiaron, estudiaron y preservaron sus textos.
- El papel de los escribas se reforzó.
- El propio Daniel era un alto funcionario letrado, rodeado de otros escribas.
Es, pues, muy probable que circularan copias del libro de Daniel incluso antes del final del exilio.
2. El regreso a Jerusalén (538 a. C.) implicaba el transporte de textos sagrados
Cuando Ciro autoriza el regreso:
- Los judíos traen de vuelta los objetos del Templo (Esdras 1.7).
- Restablecen la lectura pública de la Ley desde su llegada.
- Reconstruyen la vida religiosa en torno a las Escrituras.
Esto implica necesariamente que llevaron consigo rollos.
Aunque la se menciona explícitamente, es evidente que otros escritos proféticos los acompañaban.
3. Daniel aún vivía en el momento del regreso
Según Daniel 10.1, Daniel recibe su última visión en el tercer año de Ciro, es decir, después del primer regreso (538 a. C.).
Esto significa:
- Daniel estaba vivo en el momento del regreso.
- Tenía la autoridad y la capacidad de transmitir su libro.
- Sus escritos ya eran reconocidos y respetados.
Es, pues, muy probable que él mismo supervisara la transmisión de su libro.
4. Los manuscritos de Qumrán confirman una difusión antigua y amplia
Los manuscritos de Daniel hallados en (siglos II–I a. C.) muestran que:
- el libro estaba ya ampliamente difundido,
- estabilizado,
- y considerado Escritura.
Esta difusión no habría sido posible si el texto no hubiera sido llevado de vuelta a Jerusalén desde el regreso del exilio y luego copiado en las generaciones siguientes.
Conclusión
Sí, los judíos que regresaron del exilio muy probablemente llevaron consigo una o varias copias del libro de Daniel a Jerusalén. Las razones son sólidas:
- Daniel aún estaba vivo.
- Los escribas judíos copiaban activamente las Escrituras.
- El regreso implicaba la restauración del culto y, por tanto, de los textos sagrados.
- La difusión posterior del libro confirma una transmisión antigua.
En resumen: El libro de Daniel salió de Babilonia con los exiliados y se integró muy pronto en la vida religiosa de Jerusalén. Esto indica que los escritos de Daniel ya eran considerados textos proféticos durante su vida.