BIB003

La Biblia hebrea

El artículo analiza la evolución y la compilación de la Biblia hebrea, o Tanaj, centrándose en sus tres secciones: la Torá, los Nevi'im y los Ketouvim. Pone de relieve los procesos históricos y las decisiones académicas que condujeron a su forma final.

17 min Biblia hebrea Tanaj Torá Nevi'im Ketouvim

Para más información

Introducción

Los diversos escritos producidos a lo largo de los siglos fueron reunidos en un único volumen: la . Este proceso se desarrolló durante varios siglos, y hubo que esperar hasta finales del siglo I para que la lista de los libros que constituyen la quedara establecida de manera definitiva.

Hemos explorado, pues, la creación y la conservación de estos textos. Ahora vamos a examinar su compilación en un solo volumen, que se convertirá en la referencia suprema para el pueblo judío y formará también la base de nuestras Biblias modernas.

I. La Biblia hebrea

La , también conocida como Tanaj, es el canon de las Sagradas Escrituras del judaísmo. Se compone de tres secciones principales: la Torá (la Ley), los Nevi'im (los Profetas) y los Ketouvim (los Escritos). El término Tanaj es un acrónimo formado por las primeras letras de estas tres secciones.


II. La Torá (la Ley)

La Torá comprende los cinco primeros libros de la Biblia, conocidos también como el :

Génesis (Bereshit): Relato de la creación, de los patriarcas y las matriarcas, y de los comienzos del pueblo de Israel.

Éxodo (Shemot): Relato de la salida de Egipto y de las primeras leyes dadas en el monte Sinaí.

Levítico (Vaikrá): Leyes sobre el culto, los sacrificios y la pureza ritual.

Números (Bamidbar): Relato de los 40 años pasados en el desierto.

Deuteronomio (Devarim): Repetición y recapitulación de las leyes dadas por Moisés antes de la entrada en la .


III. Los Nevi'im (los Profetas)

Los Profetas se dividen en dos subsecciones: los Profetas anteriores y los Profetas posteriores.

Profetas anteriores: Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes.

Profetas posteriores: Isaías, Jeremías, Ezequiel y los doce Profetas menores (Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías, Malaquías).

IV. Los Ketouvim (los Escritos)

Esta sección comprende diversos tipos de literatura, entre ellos poemas, himnos, textos de sabiduría y relatos:

Poemas e himnos: Salmos, Cantar de los Cantares.

Sabiduría: Proverbios, Job, Eclesiastés (Qohélet).

Relatos: Rut, Ester, Daniel, Esdras-Nehemías, 1 y 2 Crónicas.

1. Redacción inicial

V. Compilación de los textos para formar la Biblia hebrea

Los textos de la fueron redactados a lo largo de varios siglos, desde la época de los patriarcas (hacia el 2000 antes de nuestra era) hasta el período posexílico (hacia el 500 antes de nuestra era). Estos textos comprendían leyes, relatos históricos, profecías y escritos poéticos.

2. Uso litúrgico y reconocimiento

Los textos se utilizaron en el culto y la liturgia de las comunidades judías, lo cual contribuyó a su reconocimiento y a su autoridad. A menudo se leían en voz alta durante las ceremonias religiosas.

3. Canonización progresiva

El proceso de canonización se extendió a lo largo de varios siglos y probablemente quedó completado entre los siglos V y II antes de nuestra era para la mayoría de los libros. El canon fue reconocido formalmente por diversas autoridades religiosas e incluyó tres secciones principales:

La Torá (Ley): Los cinco primeros libros atribuidos a Moisés.

Los Nevi'im (Profetas): Los libros proféticos e históricos.

Los Ketouvim (Escritos): Los demás escritos, entre ellos los Salmos, los Proverbios y los libros de sabiduría.

4. Fijación definitiva del canon

El proceso de fijación del canon bíblico probablemente estuvo influido por consejos y sínodos, como el (Yavné) hacia finales del siglo I de nuestra era, aunque su papel exacto es debatido entre los eruditos.
Se puede hablar de la desde el momento en que estos textos fueron compilados, utilizados litúrgicamente y finalmente reconocidos como parte del canon sagrado del judaísmo.

La está constituida por la Torá, los Nevi'im y los Ketouvim, y su proceso de canonización fue largo y complejo, e implicó tradiciones orales, redacciones, compilaciones y decisiones tomadas por autoridades religiosas.

VI. La Biblia hebrea y la Septuaginta

La Septuaginta representa una traducción de la realizada antes de la finalización oficial del texto. La lista definitiva de los libros autorizados no se establecerá hasta finales del siglo I después de Jesucristo, durante el , unos tres siglos después de esta traducción. Esto sugiere que la literatura religiosa judía ya estaba sólidamente establecida antes de la creación de la Septuaginta.

VII. ¿Qué diferencia existe entre la Biblia hebrea y la traducción de la Septuaginta?

Existen varias diferencias notables entre la (Tanaj) y la traducción griega de la , conocida como Septuaginta (LXX). He aquí un panorama de las principales diferencias:

1- Lengua

Es crucial establecer una distinción precisa entre la compilación de los textos, que se desarrolló entre el siglo VIII antes de Jesucristo y el siglo II antes de Jesucristo, y su canonización, que tuvo lugar a finales del siglo I después de Jesucristo.

: Redactada principalmente en hebreo, con algunos pasajes en arameo.

Septuaginta: Traducida al griego, la lengua franca de la época helenística.

2- Canon

: Comprende 24 libros, divididos en tres secciones: la Torá (Ley), los Nevi'im (Profetas) y los Ketouvim (Escritos).

Septuaginta: Incluye varios libros adicionales, llamados apócrifos o deuterocanónicos, como Tobías, Judit, Sabiduría de Salomón, Eclesiástico (Sirácida), Baruc y 1 y 2 Macabeos. Estos libros no figuran en el canon hebreo, pero están incluidos en las versiones griegas y latinas del Antiguo Testamento.

3- Orden de los libros

: Los libros están organizados en tres secciones distintas (Ley, Profetas y Escritos), con los Profetas y los Escritos clasificados según una tradición judía específica.

Septuaginta: Los libros suelen estar organizados de manera diferente, con una secuencia más cercana a la de la Biblia cristiana. Por ejemplo, los Profetas menores pueden aparecer después de los libros históricos.

4- Diferencias textuales

Variantes de traducción: La Septuaginta presenta a veces diferencias textuales respecto a la Biblia hebrea, debido a las variaciones de traducción y a los manuscritos utilizados. Algunos pasajes pueden tener longitudes distintas, frases añadidas u omitidas, o matices de sentido diversos.

Citas en el Nuevo Testamento: Los autores del Nuevo Testamento citan a menudo la Septuaginta en lugar del texto hebreo, lo cual puede explicar ciertas divergencias en las citas bíblicas.

5- Influencia teológica

Interpretación: La Septuaginta refleja a veces interpretaciones teológicas propias de los traductores helenísticos, que pueden diferir de las interpretaciones judías tradicionales.

Uso litúrgico: La Septuaginta fue ampliamente utilizada por los primeros cristianos e influyó en la teología cristiana, mientras que la Biblia hebrea siguió siendo el texto sagrado central del judaísmo.

La Biblia hebrea y la Septuaginta son dos versiones importantes de las Escrituras, cada una con sus propias características y su impacto en las tradiciones religiosas. Las diferencias de lengua, de canon, de orden de los libros y de variaciones textuales muestran cómo cada versión influyó en el desarrollo del judaísmo y del cristianismo.
Las citas del Antiguo Testamento hechas por Jesús, registradas principalmente por Mateo, proceden en su mayoría de la Septuaginta y no de la Biblia hebrea.

VIII. Transmisión de la Biblia hebrea

La transmisión de la Biblia hebrea fue un proceso riguroso y minucioso, destinado a preservar la exactitud y la integridad del texto sagrado:

Tradición oral: Antes de ser escritos, los relatos y las leyes se transmitían oralmente. Esta tradición oral desempeñó un papel crucial en la preservación de las enseñanzas religiosas.

Escritura de los manuscritos: Los escribas, o soferim, eran responsables de copiar los textos. Seguían reglas estrictas para evitar cualquier error y contaban las letras y las palabras para asegurar la exactitud.

Los Manuscritos del Mar Muerto: Descubiertos en 1947, estos manuscritos, que datan de 250 a. C. a 68 d. C., contienen copias de casi todos los libros de la Biblia hebrea. Confirmaron la fidelidad de la transmisión de los textos.

Los : Entre los siglos VI y X d. C., los introdujeron sistemas de puntuación y vocalización para fijar la pronunciación de los textos hebreos. El de Alepo y el de Leningrado se cuentan entre los manuscritos masoréticos más célebres.

La Septuaginta: La primera traducción de la Biblia hebrea al griego, realizada entre los siglos III y I a. C., principalmente para los judíos de lengua griega. Desempeñó un papel crucial en la difusión de las Escrituras judías en el mundo helenístico.

La Biblia hebrea, o Tanaj, es un conjunto de textos sagrados del judaísmo, compuesto por la Torá, los Nevi'im y los Ketouvim. Su transmisión fue asegurada por tradiciones orales, escribas dedicados, manuscritos antiguos y traducciones como la Septuaginta, garantizando así la preservación de estos textos a través de las edades.

1- La formación de la Biblia hebrea

IX. La formación de la Biblia hebrea

La Biblia hebrea, o Tanaj, se fue formando progresivamente a lo largo de varios siglos. He aquí un panorama de las principales etapas de su formación:

2- Escritura y compilación de los textos

Tradición oral: Los relatos y las leyes se transmitieron primero oralmente antes de ser puestos por escrito. Esta transmisión oral aseguró que las tradiciones y las historias fueran memorizadas y transmitidas de generación en generación.
Redacción de los textos: Los primeros libros, como la Torá (), fueron redactados entre los siglos X y V antes de nuestra era. Los libros históricos, poéticos y proféticos los siguieron, cada uno añadiendo una capa de riqueza teológica y literaria.

3- Reconocimiento y uso litúrgico

Uso comunitario: Los textos se utilizaron primero en el culto y la liturgia de las comunidades judías. Su uso regular en contextos religiosos desempeñó un papel crucial en su reconocimiento como textos sagrados.
Autoridad de los profetas y de los escribas: Los profetas, los sacerdotes y los escribas ejercieron una influencia significativa en el reconocimiento de los textos. Su autoridad religiosa ayudó a determinar qué escritos se consideraban inspirados y dignos de ser incluidos en el canon.

4- El papel de los sínodos y de los concilios

: Hacia finales del siglo I de nuestra era, el (o Yavné) se menciona a menudo como un punto de referencia clave para la canonización de la Biblia hebrea. Aunque el papel exacto de este sínodo es debatido, contribuyó a la discusión y al reconocimiento de los libros sagrados.

5- Criterios de canonización

Inspiración divina: Los textos debían ser considerados inspirados por Dios.

Antigüedad: Los escritos debían tener una antigüedad reconocida y estar vinculados a figuras importantes de la historia de Israel.

Uso litúrgico: Los textos debían ser ampliamente utilizados en el culto y la liturgia.

Concordancia con la doctrina: Los escritos debían estar en concordancia con las doctrinas y las enseñanzas fundamentales de la fe judía.

6- Transmisión manuscrita

Escribas y manuscritos: Los escribas desempeñaron un papel crucial en la copia y la preservación de los textos. Los manuscritos del Mar Muerto y otros descubrimientos arqueológicos muestran cómo los textos fueron transmitidos cuidadosamente a lo largo de los siglos.

: Aunque más tardíos, los contribuyeron a la estabilización y a la estandarización de los textos con su meticuloso trabajo de copia y de notación.

La formación de la Biblia hebrea fue un proceso complejo que implicó la tradición oral, la redacción, el reconocimiento por parte de las autoridades religiosas y el uso litúrgico de los textos. Los criterios de canonización y la transmisión fiel de los manuscritos aseguraron que los textos sagrados fueran preservados y aceptados en el canon.

X. La evolución de la Biblia hebrea

La Biblia hebrea ha sido traducida y, en algunos casos, modificada a lo largo de su historia. He aquí algunos puntos clave al respecto:

1- Traducciones

La Septuaginta (LXX):

Traducción al griego: Realizada entre los siglos III y I antes de nuestra era, principalmente para los judíos de la diáspora que hablaban griego. Esta traducción incluye libros que no están en el canon hebreo, llamados apócrifos o deuterocanónicos.

La :

Traducción al latín: Realizada por Jerónimo a finales del siglo IV d. C. Se basa en la Septuaginta y en los manuscritos hebreos disponibles. La se convirtió en la Biblia oficial de la Iglesia católica romana.

Traducciones modernas:

: La Biblia hebrea ha sido traducida a numerosas lenguas modernas, entre ellas el inglés, el francés, el alemán y muchas otras, a partir de los textos masoréticos y de otros manuscritos antiguos.

2- Modificaciones y evoluciones

Transmisión de los manuscritos :

Variantes textuales: Como en todo texto antiguo, la copia repetida de los manuscritos dio lugar a variantes textuales menores. Los escribas cometieron a veces errores o realizaron ajustes para aclarar o armonizar los textos.

Manuscritos masoréticos:

Estandarización:

Los , activos entre los siglos VI y X d. C., estandarizaron el texto hebreo de la Biblia. Añadieron signos de vocalización y de cantilación para fijar la pronunciación y la interpretación de los textos.

Descubrimientos de los Manuscritos del Mar Muerto:

Comparación de los textos: Los manuscritos del Mar Muerto, descubiertos en 1947, revelaron variaciones menores entre los textos masoréticos, la Septuaginta y otros manuscritos antiguos. Estos descubrimientos ayudaron a comprender la evolución y la transmisión de los textos bíblicos.

La Biblia hebrea ha sido traducida a varias lenguas a lo largo de los siglos, y ha sufrido modificaciones menores debidas a la transmisión manuscrita. Sin embargo, los esfuerzos de preservación y de estandarización, como los de los , han contribuido a mantener una gran fidelidad a los textos originales.

XI. La distinción entre la Biblia hebrea y el Antiguo Testamento de la Biblia

Estamos obligados a distinguir las Biblias de obediencia católica, que contienen o deuterocanónicos.

Tobías; Judit; Adiciones al libro de Ester (capítulos 10:4 a 10:13 y capítulos 11 a 16); Sabiduría de Salomón; Eclesiástico (Sirácida); Baruc; Carta de Jeremías (a menudo incluida como capítulo 6 del libro de Baruc); Adiciones al libro de Daniel: Historia de Susana (introducción al capítulo 13), La Oración de Azarías y el Cántico de los tres jóvenes (capítulo 3), Bel y el Dragón (capítulo 14); 1 Macabeos; 2 Macabeos
Estos libros están incluidos también en la Septuaginta, la traducción griega de la Biblia hebrea utilizada por las primeras comunidades cristianas.

Las Biblias protestantes no contienen esta lista de libros. Siguen, pues, el mismo canon, pero en un orden diferente.

1- El canon de la Biblia hebrea:

Compuesto por 24 libros organizados en tres secciones:

Torá (Ley): Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio.

Nevi'im (Profetas): Históricos (Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes) y Profetas (Isaías, Jeremías, Ezequiel y los 12 Profetas menores).

Ketouvim (Escritos): Poéticos (Salmos, Proverbios, Job), Cinco Rollos (Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés, Ester) y diversos (Daniel, Esdras-Nehemías, 1 y 2 Crónicas).

2- El canon de la Biblia protestante

Comprende los mismos libros que la Biblia hebrea, pero organizados de manera diferente y con una división en 39 libros.

Ley: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio.

Históricos: Josué, Jueces, Rut, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes, 1 y 2 Crónicas, Esdras, Nehemías, Ester.

Poéticos: Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares.

Profetas: Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías, Malaquías.

3- El canon de la Biblia católica

Aunque la y la Septuaginta comparten numerosos libros, la Septuaginta contiene algunos libros adicionales y versiones diferentes de textos que no siempre están incluidos en la .

Tres Macabeos, Cuatro Macabeos y Odas: Estos libros están incluidos en algunas versiones de la Septuaginta, pero no en el canon católico estándar.

Salmo 151: Incluido en la Septuaginta, pero no en la .

Se observa así una convergencia entre la y la Septuaginta, y otra convergencia entre la y la Biblia hebrea.

Constatamos que tanto los judíos de finales del siglo I como los cristianos de esa época optaron por excluir los textos apócrifos de su canon. Establecieron así una distinción entre los textos que consideraban inspirados por el Espíritu de Dios y aquellos que juzgaban demasiado impregnados de humanidad.

Conclusión

La Biblia hebrea, llamada también Tanaj, ha evolucionado a lo largo de los siglos. Es una compilación de los textos fundadores de la sociedad judía. A los ojos de sus autores, son textos inspirados por Dios e importantes para mantener la unidad de la sociedad judía. De estos textos nacerá el judaísmo. De hecho, la Biblia hebrea es el código que rige el funcionamiento de esta sociedad.

La autoridad conferida a este libro permitió su reproducción y su transmisión en condiciones excepcionalmente favorables. Los creyentes consideraban este libro como la Palabra de su Dios y lo leían con profundo respeto. También hacían copias para reemplazar los ejemplares desgastados. Incluso estos libros desgastados no se tiraban como desechos ordinarios; se depositaban en una «genizá».

Esta práctica ilustra la seriedad con la que estas personas copiaban y transmitían estos textos a las generaciones futuras. La calidad de estas copias se mantuvo estrictamente conforme al original.

Disponemos, pues, de textos de una calidad notable. Algunos sugieren que esta transmisión fue orquestada divinamente, garantizando el acceso universal al mismo documento.