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¿Dónde se encontraba Daniel durante el episodio del horno?

Daniel 2 s’achève sur l’élévation de Daniel et de ses trois compagnons. Après l’interprétation du rêve, Nebucadnetsar accorde à Daniel « de nombreux et riches…

21 min 19 versículos 1 libro

1. Daniel desaparece por completo del relato

Daniel 2 termina con la exaltación de Daniel y de sus tres compañeros.

Tras la interpretación del sueño, Nabucodonosor concede a Daniel «muchos y grandes regalos», le confía el gobierno de toda la provincia de Babilonia y lo pone al frente de los sabios de Babilonia (Daniel 2.48).

Daniel interviene después en favor de sus compañeros:

«Daniel solicitó del rey, y él puso sobre los negocios de la provincia de Babilonia a Sadrac, Mesac y Abed-nego; y Daniel estaba en la corte del rey» (Daniel 2.49).

El capítulo 3 comienza inmediatamente después de esta información.

Sadrac, Mesac y Abed-nego ocupan, pues, funciones administrativas en la provincia de Babilonia, mientras que Daniel mismo tiene una función importante junto al rey.

Sin embargo, cuando comienza la ceremonia de la estatua, Daniel ya no es mencionado.

2. ¿Es sorprendente su ausencia?

Sí, hasta cierto punto.

Nabucodonosor convoca una larga lista de responsables:

«los sátrapas, los magistrados y los gobernadores, los consejeros, los tesoreros, los jueces, los capitanes y todos los gobernantes de las provincias» (Daniel 3.2).

Una lista comparable se repite en el versículo siguiente.

Puesto que Daniel 2.48-49 atribuye a Daniel una responsabilidad importante, es natural preguntarse por qué no aparece entre los participantes.

La pregunta se funda, pues, en una verdadera particularidad narrativa.

Sin embargo, no debe transformarse en contradicción antes de haber constatado lo que el texto dice realmente: Daniel 3 no precisa ni que Daniel estuviera presente ni que estuviera ausente de Babilonia. Simplemente no habla de él.

3. Primera hipótesis: Daniel estaba ausente por una misión oficial

Una de las explicaciones más sencillas consiste en suponer que Daniel no se encontraba en el lugar en el momento de la ceremonia.

Su función podía exigir desplazamientos o misiones administrativas.

Un alto responsable no estaba necesariamente presente físicamente en cada ceremonia organizada en la provincia.

Esta hipótesis explicaría naturalmente por qué Daniel no figura ni entre los adoradores ni entre los acusados.

Sin embargo, tiene un límite esencial: ningún versículo menciona un viaje o una misión de Daniel en este período.

Es, por tanto, posible, pero enteramente conjetural.

4. Segunda hipótesis: Daniel no pertenecía a las categorías convocadas

Otra posibilidad se basa en la distinción entre las funciones de Daniel y las de sus compañeros.

Daniel 2.49 indica que Sadrac, Mesac y Abed-nego fueron puestos «sobre los negocios de la provincia de Babilonia», mientras que Daniel permanecía en la corte del rey.

La ceremonia de Daniel 3 concierne precisamente a los responsables administrativos de las provincias.

Es, pues, posible que los tres compañeros se vieran directamente afectados por la convocatoria a causa de sus funciones provinciales, mientras que Daniel ejercía un cargo distinto junto al soberano.

Esta explicación merece atención porque se apoya en una distinción efectivamente presente en Daniel 2.49.

No constituye, sin embargo, una certeza. Daniel 3.2 da una lista muy amplia de dignatarios, y el texto no precisa formalmente que Daniel estuviera exento.

5. ¿Estaba Daniel exento por su rango?

Una variante de esta hipótesis considera que Daniel, por su posición excepcional, habría podido beneficiarse de una exención.

Daniel 2.48 lo presenta como gobernador de la provincia y jefe de los sabios de Babilonia. Su condición era, pues, particularmente elevada.

Pero ningún texto dice que los más altos responsables estuvieran dispensados de participar en la ceremonia.

Al contrario, Daniel 3 insiste en la amplitud de la convocatoria.

La idea de una exención personal concedida a Daniel sigue siendo, pues, posible, pero no se apoya en ninguna declaración explícita del capítulo.

6. ¿Habría podido Daniel postrarse exteriormente sin adorar interiormente?

Esta hipótesis debe rechazarse en el marco del retrato que el libro da de Daniel.

Daniel 1 lo presenta ya negándose a contaminarse cuando considera que está en juego su fidelidad a Dios (Daniel 1.8).

Daniel 6 mostrará sobre todo que se niega a modificar su práctica de la oración incluso cuando un decreto real amenaza directamente su vida (Daniel 6.9-10).

Sería, pues, extremadamente difícil sostener que Daniel habría aceptado postrarse ante la estatua para salvar su posición o su vida, cuando sus tres compañeros rechazan precisamente este compromiso.

Una reconstrucción así contradiría la coherencia del personaje tal como el libro la desarrolla.

El silencio de Daniel 3 no constituye ninguna prueba de un acto de idolatría por parte de Daniel.

7. ¿Habría podido Daniel estar presente sin ser denunciado?

Otra hipótesis imagina a Daniel presente en el lugar, negándose también a postrarse, pero escapando a la acusación.

Esta posibilidad no puede excluirse de manera absoluta.

Los acusadores concentran su ataque en tres responsables judíos:

«Hay unos varones judíos, los cuales pusiste sobre los negocios de la provincia de Babilonia: Sadrac, Mesac y Abed-nego» (Daniel 3.12).

Su formulación apunta precisamente a los tres hombres promovidos a funciones provinciales en Daniel 2.49.

Podría imaginarse, pues, una acusación selectiva motivada por su posición administrativa.

Sin embargo, si Daniel hubiera rechazado públicamente la misma orden ante la estatua, su ausencia total del procedimiento sería difícil de explicar, especialmente dada su importancia.

Esta hipótesis sigue siendo, pues, menos natural que la de una ausencia o la de una diferencia de función.

8. Los acusadores apuntan precisamente a los tres administradores judíos

Daniel 3.12 merece aquí una atención particular.

Los acusadores no dicen simplemente:

«Tres hombres se han negado a postrarse».

Recuerdan al rey que este les ha confiado responsabilidades:

«Hay unos varones judíos, los cuales pusiste sobre los negocios de la provincia de Babilonia».

Esta precisión puede revelar una dimensión administrativa o política en la acusación.

El problema no es solo que sean judíos. Son judíos elevados por el rey a funciones importantes que ahora rechazan una orden real pública.

La proximidad entre Daniel 2.49 y Daniel 3.12 es particularmente significativa:

Daniel pide que sus tres compañeros sean puestos sobre los negocios de la provincia;

en el capítulo siguiente, sus acusadores recuerdan precisamente al rey que les ha confiado esa administración.

El relato se concentra, pues, intencionadamente en estos tres responsables.

9. La ausencia de Daniel puede tener una función literaria

La cuestión puede considerarse también desde el punto de vista de la composición del libro.

Daniel no es necesariamente el protagonista personal de cada relato que lleva su nombre.

Daniel 3 coloca a sus tres compañeros en primer plano.

Esta elección permite mostrar que la fidelidad al Dios de Israel no se limita a Daniel.

Los tres hombres habían compartido ya con él la prueba del capítulo 1 y la oración del capítulo 2 (Daniel 2.17-18). En el capítulo 3, ellos mismos se convierten en los principales testigos de esa fidelidad.

El libro presenta así varias figuras de creyentes enfrentados al poder imperial.

10. Daniel 3 y Daniel 6: dos relatos complementarios

Esta función literaria aparece con particular claridad cuando se compara Daniel 3 con Daniel 6.

En Daniel 3, tres judíos se niegan a un acto religioso impuesto.

En Daniel 6, Daniel se niega a una prohibición religiosa.

En Daniel 3, el castigo es el horno.

En Daniel 6, la sanción es el foso de los leones.

En Daniel 3, Dios envía su ángel y el fuego no destruye a los tres hombres.

En Daniel 6, Dios envía su ángel y los leones no destruyen a Daniel.

En ambos casos, un decreto humano entra en conflicto con la fidelidad a Dios.

Los relatos se responden, pues, de manera notable.

Daniel 3 muestra la fidelidad de los tres compañeros en ausencia de Daniel; Daniel 6 mostrará la de Daniel en ausencia de sus tres compañeros.

11. La ausencia de los tres compañeros en Daniel 6

La comparación resulta aún más importante cuando se constata que podría plantearse la pregunta inversa en el capítulo 6.

Cuando Daniel es arrojado al foso de los leones, Sadrac, Mesac y Abed-nego no son mencionados.

El texto no dice qué ha sido de ellos.

No precisa si siguen en funciones, si están presentes en otro lugar o si ya han muerto.

Sin embargo, su ausencia no lleva generalmente a concluir que hubieran aprobado el decreto que prohibía la oración.

El procedimiento narrativo es comparable: cada relato concentra su atención en los personajes necesarios para su desarrollo.

Esta observación invita a no sacar conclusiones excesivas del silencio de Daniel 3 respecto a Daniel.

12. La estructura literaria de Daniel refuerza esta complementariedad

Con frecuencia se reconoce una estructura de correspondencias en la sección aramea de Daniel 2 a 7.

De forma simplificada:

Daniel 2 y Daniel 7 se refieren a los reinos humanos y al reino soberano de Dios;

Daniel 3 y Daniel 6 presentan la persecución de siervos fieles y su liberación milagrosa;

Daniel 4 y Daniel 5 se refieren al juicio divino ejercido contra soberanos orgullosos.

Esta organización se describe a menudo como una estructura concéntrica.

Sin pretender que resuelva todas las cuestiones de composición, muestra que Daniel 3 y Daniel 6 fueron colocados en una relación literaria particularmente fuerte.

La ausencia de Daniel en el capítulo 3 resulta entonces menos sorprendente: este relato está dedicado a la prueba de sus compañeros, mientras que el capítulo 6 estará dedicado a su propia prueba.

13. ¿Puede invocarse un favor particular de Nabucodonosor hacia Daniel?

Daniel había adquirido un prestigio excepcional tras revelar e interpretar el sueño del rey (Daniel 2.46-48).

Algunos han propuesto, pues, que Nabucodonosor toleró en él un comportamiento que no habría aceptado en otros.

Sin embargo, esta hipótesis encuentra una dificultad.

Daniel 3.15 muestra que el rey considera la negativa ante la estatua como un desafío directo a su autoridad. Se llena de ira contra los tres hombres (Daniel 3.19).

Nada indica que se haya previsto una excepción personal para Daniel.

Una relación privilegiada con el rey puede eventualmente haber desempeñado un papel, pero el texto no proporciona ningún elemento que permita establecerlo.

14. El argumento del silencio debe seguir siendo un argumento del silencio

La ausencia de Daniel ha dado lugar a veces a reconstrucciones muy detalladas: viaje diplomático, enfermedad, misión militar, exención oficial, función sacerdotal, presencia secreta o privilegio personal.

El problema común de estas teorías es que intentan llenar un silencio del texto.

Ahora bien, un silencio no permite generalmente elegir entre varios escenarios igualmente posibles.

El método más riguroso consiste, pues, en no pedir al texto más de lo que da.

Daniel 3 relata lo que les ocurrió a Sadrac, Mesac y Abed-nego.

No relata lo que hacía Daniel en ese mismo momento.

15. La ausencia de Daniel no cuestiona el relato

También sería excesivo considerar esta ausencia como una incoherencia histórica.

En cualquier relato histórico, no todos los personajes conocidos son mencionados necesariamente en cada acontecimiento.

Para que existiera una contradicción, sería necesario que Daniel 3 afirmara algo incompatible con Daniel 2.

Ahora bien, no es el caso.

Daniel 2 afirma que Daniel tiene una función importante.

Daniel 3 no dice que ya no la tenga.

Tampoco dice que participe en la ceremonia.

Simplemente cambia de protagonistas.

Existe, pues, una pregunta sin que exista necesariamente una contradicción.

16. Lo que puede afirmarse con certeza

Pueden establecerse algunas conclusiones sin ir más allá del texto.

Daniel era, al final del capítulo 2, un personaje importante de la administración babilónica.

Sadrac, Mesac y Abed-nego habían sido puestos, a petición de Daniel, en la administración de la provincia de Babilonia.

Daniel 3 no menciona nunca a Daniel.

Los tres compañeros son acusados precisamente en relación con las funciones que el rey les había confiado.

Nada en el libro permite pensar que Daniel habría aceptado la adoración de la estatua.

Daniel 6 confirma, por el contrario, su negativa a sacrificar su fidelidad religiosa a su seguridad personal.

Más allá de estas constataciones, las explicaciones sobre su paradero exacto siguen siendo hipotéticas.

17. Conclusión

La pregunta «¿Dónde estaba Daniel?» es legítima, pero Daniel 3 no la responde.

Una ausencia temporal ligada a sus responsabilidades, una diferencia entre su función en la corte y las responsabilidades provinciales de sus compañeros, u otra circunstancia desconocida pueden explicar su ausencia del relato.

Ninguna de estas soluciones puede demostrarse.

En cambio, la hipótesis según la cual Daniel se habría postrado ante la estatua es difícilmente conciliable con el retrato coherente que el libro da de él, especialmente con Daniel 1 y Daniel 6.

La dimensión literaria aporta finalmente la explicación más segura sobre el silencio del relato, sin pretender resolver la cuestión histórica de su paradero: Daniel 3 está deliberadamente dedicado a la fidelidad de Sadrac, Mesac y Abed-nego, mientras que Daniel 6 pondrá a Daniel en una prueba comparable. El libro muestra así que la fidelidad al Dios de Israel no descansa en un único héroe, sino que puede ser vivida por varios siervos de Dios enfrentados por separado a la misma pretensión del poder humano de traspasar los límites de su autoridad.