Podría pensar que nos alejamos de nuestro objetivo al interesarnos por este tema. Sin embargo, existe una estrecha relación entre la inerrancia de los Evangelios, que defendemos, y los comentarios negativos de los que son objeto.
En diversos momentos hemos mencionado las críticas a los escritos bíblicos que ponen en duda su credibilidad. Algunos pasajes se consideran anacrónicos, incoherentes, legendarios o incluso añadidos más tarde por los traductores, mientras que otros se perciben como auténticos e históricos.
Estos opositores cuestionan la integridad de los traductores y los acusan de haber modificado el texto con el fin de confirmar su propia tesis. Esta postura genera un clima de sospecha hacia el conjunto de los escritos bíblicos, y si aceptáramos estas conclusiones, ¡resultaría difícil discernir lo verdadero de lo falso!
Tampoco podemos aceptarlo todo sin tratar de comprender y analizar, que es precisamente el objeto de este sitio de Internet. La constancia de estas críticas nos interpela. En nuestra opinión, no es únicamente la consecuencia de la gran influencia de la Biblia.
Algunas críticas carecen de todo fundamento histórico o de verdad, y sin embargo muchas personas las consideran verídicas. Observamos una labor metódica de zapa y tentativas organizadas de descrédito. La importancia de estos hechos nos ha llevado a redactar este anexo.