Esta mujer padecía una hemorragia crónica desde hacía doce años, lo que la hacía no solo estar físicamente enferma, sino también marginada socialmente a causa de las leyes de pureza del Antiguo Testamento (Levítico 15.25-27). Es evidente que Pedro habló con esta mujer, pues los detalles que ofrece en el relato de Marcos no podrían conocerse únicamente observando el milagro.
Marcos se apoyó en los recuerdos del apóstol Pedro para redactar su Evangelio.
Cuando el Mesías Jesús atravesaba la densa multitud para ir a casa de Jairo, ella se acercó discretamente y tocó el borde de su manto. Pensaba para sí: «Si tan solo toco su manto, seré sanada». En el momento en que tocó el manto de Jesús, quedó sanada al instante.
Sin embargo, el Mesías Jesús sintió que un poder salía de él y, volviéndose hacia la mujer, le dijo: «Ten ánimo, hija, tu fe te ha sanado». Este milagro muestra no solo el poder del Mesías Jesús para sanar, sino también la importancia de la fe y la perseverancia.
Este milagro se cita a menudo como un ejemplo de la compasión infinita del Mesías Jesús y del poder de la fe. Muestra que incluso en situaciones desesperadas, la fe puede obrar milagros.
Hay algunas diferencias sutiles entre los relatos de la curación de la mujer con flujo de sangre tal como los narran los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas. Aquí tienes un resumen de las variaciones:
San Mateo 9.20-22
Descripción: Mateo ofrece una versión escueta del acontecimiento.
Interacción: La mujer toca el borde del manto de Jesús y es sanada de inmediato.
Diálogo: Jesús se vuelve y le dice: «Ten ánimo, hija, tu fe te ha sanado».
Enfoque: Mateo se centra en el acto de fe de la mujer y en la curación inmediata.
Marcos 5.25-34
Descripción: Marcos ofrece una descripción más detallada de la situación de la mujer y de su sufrimiento.
Interacción: La mujer toca el manto de Jesús, siente de inmediato que está sanada, y Jesús percibe que un poder ha salido de él.
Diálogo: Jesús pregunta: «¿Quién ha tocado mis vestidos?». Los discípulos y la multitud reaccionan, y la mujer confiesa temblando. Jesús le dice entonces: «Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz, y queda sana de tu azote».
Enfoque: Marcos subraya el poder de Jesús y el temor reverente de la mujer.
San Lucas 8.43-48
Descripción: Lucas también destaca los detalles de la enfermedad de la mujer y menciona que no había encontrado curación en ningún médico.
Interacción: La mujer toca el manto de Jesús y es sanada inmediatamente. Jesús percibe que un poder ha salido de él y pregunta a la multitud quién lo ha tocado.
Diálogo: Como en Marcos, Jesús pregunta: «¿Quién me ha tocado?». Pedro responde, y la mujer confiesa delante de todos. Jesús le dice entonces: «Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz».
Enfoque: Lucas pone de relieve el reconocimiento público de la curación y la importancia de la fe.
Diferencias clave
Detalles de la enfermedad: Marcos y Lucas ofrecen más detalles sobre la duración y el sufrimiento de la enfermedad de la mujer.
Reacciones: Los diálogos y las interacciones con Jesús varían ligeramente, en particular la reacción de Jesús y la manera en que identifica a la mujer.
Perspectiva: Cada evangelista destaca aspectos diferentes, como la fe de la mujer (Mateo), el poder de Jesús (Marcos) y el reconocimiento público (Lucas).
Estas variaciones muestran las diferentes perspectivas de los evangelistas, cada uno de los cuales pone de relieve aspectos específicos del acontecimiento y de su significado espiritual.