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Los tres años de formación y el segundo año de Nabucodonosor

Daniel 1 fija la duración de la formación: «El rey les asignó para cada día una porción de los manjares de su mesa y…

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1. Las dos indicaciones que hay que comparar

Daniel 1 fija la duración de la formación:

«El rey les asignó para cada día una porción de los manjares de su mesa y del vino que él bebía, queriendo criarlos durante tres años, al cabo de los cuales estarían al servicio del rey.» (Daniel 1.5)

Daniel 2 proporciona a continuación una indicación cronológica:

«En el año segundo del reinado de Nabucodonosor, Nabucodonosor tuvo sueños.» (Daniel 2.1)

En una primera lectura aparece una dificultad.

¿Cómo puede Daniel haber terminado una formación de tres años e intervenir en los acontecimientos de Daniel 2 si estos ocurren ya en el segundo año de Nabucodonosor?

2. La dificultad es real

No hay que suprimir artificialmente el problema.

Daniel 1 presenta una secuencia clara:

selección de los jóvenes judaítas;

formación durante tres años;

presentación ante Nabucodonosor;

reconocimiento de su sabiduría;

entrada al servicio del rey.

A continuación, Daniel 2 parece relatar un acontecimiento ocurrido durante el segundo año del reinado de Nabucodonosor.

Una lectura que utilice exclusivamente nuestra manera moderna de contar años completos podría dar, pues, la impresión de una incompatibilidad.

3. Un «año» antiguo no equivale necesariamente a doce meses completos

La primera precaución consiste en no entender automáticamente los tres años de Daniel 1.5 como un período de treinta y seis meses completos.

En las cronologías antiguas, un año designado en un relato puede corresponder a una porción de año civil.

Un período iniciado al final de un año, continuado durante un año completo y terminado al comienzo de un tercero puede así tocar tres años del calendario sin durar tres años plenos.

Esta distinción es esencial para comprender la cronología del pasaje.

4. El año de ascenso de Nabucodonosor

Nabucodonosor asciende al trono en 605 a. C., tras la muerte de su padre Nabopolasar.

En el sistema babilónico, el período comprendido entre su ascenso al trono y el comienzo de su primer año oficial constituye su año de ascenso.

Por tanto, este período no se numera como su primer año de reinado.

El primer año oficial comienza en el Año Nuevo babilónico siguiente.

Este método de cómputo crea un desfase entre la duración real transcurrida desde el ascenso del soberano y el número oficial de su año de reinado.

5. Tres años civiles pueden así solaparse con dos años oficiales del reinado

Si Daniel llega a Babilonia durante el año de ascenso de Nabucodonosor, su formación puede comenzar durante ese período.

Después continúa durante el primer año oficial del rey.

Por último, puede concluir durante su segundo año oficial.

La secuencia sería entonces aproximadamente:

año de ascenso de Nabucodonosor: comienzo de la formación;

primer año de Nabucodonosor: continuación de la formación;

segundo año de Nabucodonosor: término de la formación y acontecimientos de Daniel 2.

Por tanto, los «tres años» de Daniel 1 y el «segundo año» de Daniel 2 no son necesariamente incompatibles.

6. Una representación simplificada

El mecanismo puede presentarse de la manera siguiente:

PeríodoCómputo del reinado de NabucodonosorFormación de Daniel
605 a. C.Año de ascensoPrimer período de formación
604 a. C.Primer año oficialSegundo período
603 a. C.Segundo año oficialTercer período / posible fin de la formación

Este cuadro está deliberadamente simplificado.

Ilustra el mecanismo cronológico sin pretender determinar el mes exacto de la llegada de Daniel, de su examen o del sueño de Nabucodonosor.

7. Los tres años pueden contarse de manera inclusiva

Un cómputo inclusivo permite también comprender la expresión «tres años».

El año inicial se cuenta como primer período, aunque no esté completo.

El año siguiente constituye el segundo.

La porción del año siguiente constituye el tercero.

Una duración que abarca partes de tres años del calendario puede describirse así como una formación de tres años sin corresponder a treinta y seis meses.

8. Daniel 1 no da ninguna fecha de inicio precisa

El texto no precisa el día ni el mes en que Daniel comienza su formación.

Tampoco precisa el momento exacto en que llega a Babilonia.

Daniel 1.1 proporciona un año de reinado.

Daniel 1.5 proporciona la duración prevista de la formación.

Pero ningún dato permite calcular exactamente el número de meses que separan estos dos acontecimientos.

Por tanto, toda reconstrucción más precisa debe presentarse como aproximada.

9. Daniel 1 tampoco da la fecha exacta del examen final

Daniel 1.18 declara:

«Al cumplirse el plazo fijado por el rey para que se los presentaran, el jefe de los eunucos los presentó a Nabucodonosor.»

El texto confirma, pues, que el período previsto llega a su término.

Pero no proporciona ninguna fecha absoluta para esta audiencia.

Solo se sabe que se produce después de la formación prescrita.

Esta ausencia de fecha precisa impide construir una cronología al mes.

10. El examen precede normalmente al servicio real

Daniel 1.19 relata:

«El rey habló con ellos; y entre todos aquellos jóvenes no fue hallado ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías. Fueron, pues, admitidos al servicio del rey.»

La progresión narrativa es clara.

La formación va seguida de un examen.

El examen conduce a la admisión al servicio real.

Por tanto, Daniel 2 puede leerse como la primera gran crisis relatada después de esta integración.

11. Daniel 2 supone que Daniel pertenece ya al mundo de los sabios

Nabucodonosor ordena convocar a los especialistas de su corte para obtener la explicación de su sueño (Daniel 2.2).

Tras su incapacidad para responder a sus exigencias, el rey ordena dar muerte a los sabios de Babilonia (Daniel 2.12).

El relato añade:

«Se publicó el decreto, y los sabios eran llevados a la muerte; y se buscaba a Daniel y a sus compañeros para matarlos.» (Daniel 2.13)

Por tanto, Daniel y sus compañeros están lo bastante asociados a esta categoría como para verse afectados por el decreto.

12. Esto no implica que Daniel practicara todas las disciplinas de los sabios babilonios

La pertenencia institucional de Daniel al mundo de los sabios no significa que compartiera todas sus prácticas religiosas o adivinatorias.

Daniel 2 establece precisamente una distinción entre ellos y él.

Los sabios declaran su incapacidad (Daniel 2.10-11).

Daniel, por su parte, busca la respuesta en el Dios del cielo (Daniel 2.17-19).

El relato opone, pues, menos dos niveles de inteligencia que dos fuentes de conocimiento.

13. El problema cronológico depende, pues, del sistema de cómputo

Si el segundo año de Nabucodonosor se entendiera como si significara necesariamente «entre doce y veinticuatro meses después de su ascenso», subsistiría una dificultad importante.

Pero no es así como funciona el sistema babilónico con año de ascenso.

El año de ascenso constituye un período distinto.

El segundo año oficial puede comenzar, pues, sensiblemente más de dos años del calendario después del comienzo del año en que Nabucodonosor accedió al trono.

Esta diferencia reduce considerablemente la dificultad.

14. También hay que tener en cuenta la fecha del ascenso al trono

Nabucodonosor no asciende al trono el primer día de un año moderno que comienza el 1 de enero.

Su ascenso se produce en el transcurso de un año.

El período inicial que precede a su primer año oficial puede servir, pues, como primera porción de la cronología de la formación de Daniel.

Es precisamente lo que nuestra numeración moderna corre el riesgo de ocultar cuando leemos «segundo año» como si se tratara simplemente del segundo año civil posterior a 605.

15. ¿Utilizan Daniel 1 y Daniel 2 necesariamente exactamente el mismo modo de cálculo?

La prudencia sigue siendo necesaria.

El libro no contiene una nota que explique explícitamente el sistema cronológico empleado en cada versículo.

La explicación por el año de ascenso y el cómputo inclusivo constituye una armonización coherente.

Sin embargo, no debe transformarse en una información dada explícitamente por Daniel.

La diferencia entre lo que el texto afirma y la reconstrucción cronológica que permite articular sus indicaciones debe seguir siendo visible.

16. Otra posibilidad: el sueño ocurre antes del fin completo de la formación

A veces se ha contemplado otra explicación.

Daniel y sus compañeros podrían haber sido considerados miembros del grupo general de los sabios incluso antes de la conclusión formal de su formación.

El decreto de Daniel 2 habría podido afectarlos entonces como miembros en formación de esta institución.

Esta hipótesis permitiría también reducir la dificultad.

Sin embargo, tiene menos apoyo directo en la progresión narrativa de Daniel 1, que presenta su examen antes de su admisión al servicio del rey.

17. La estructura del relato favorece una lectura sucesiva

En su forma actual, el libro presenta Daniel 1 como un capítulo completo de introducción.

La formación concluye.

Los jóvenes son examinados.

Entran al servicio real.

A continuación, Daniel 2 comienza con el sueño de Nabucodonosor.

La lectura más natural de la narración consiste, pues, en entender Daniel 2 como posterior a la conclusión de la formación.

Es preferible, cuando sea posible, buscar una solución cronológica compatible con esta progresión en lugar de suponer de inmediato que Daniel 2 se desarrolla en medio de Daniel 1.

18. La solución por el año de ascenso responde precisamente a esta dificultad

La hipótesis de una formación iniciada durante el año de ascenso permite conservar esta sucesión.

Daniel comienza su formación en 605 a. C.

La prosigue durante el primer año oficial de Nabucodonosor.

La concluye durante el segundo año oficial.

El sueño de Daniel 2 puede entonces producirse después de su admisión al servicio real y pertenecer todavía al segundo año del soberano.

19. Una datación hacia 603/602 a. C.

Sobre esta base, los acontecimientos de Daniel 2 pueden situarse aproximadamente hacia 603/602 a. C., según los sistemas de conversión y la manera de contar los períodos en cuestión.

Esta fecha debe seguir siendo aproximada.

El texto bíblico proporciona un año de reinado, no una fecha moderna completa.

Es preferible, pues, utilizar formulaciones como «hacia 603/602 a. C.» en lugar de pretender determinar una fecha exacta.

20. Consecuencia para la edad aproximada de Daniel

Si se adopta, únicamente como hipótesis de trabajo, una edad de unos catorce años a su llegada a Babilonia hacia 605 a. C., Daniel tendría aproximadamente dieciséis o diecisiete años al término de su formación.

Podría ser, pues, todavía muy joven durante los acontecimientos de Daniel 2.

Pero ningún versículo da su edad.

Esta estimación depende enteramente de la hipótesis inicial sobre su edad en el momento de la deportación.

Por tanto, nunca debe presentarse como un dato bíblico cierto.

21. La posible juventud de Daniel acentúa el contraste narrativo

Si Daniel es efectivamente todavía muy joven, el contraste con los sabios establecidos de Babilonia resulta particularmente llamativo.

Los especialistas experimentados de la corte no pueden responder al rey.

Daniel, recién formado, no pretende sin embargo ser intelectualmente superior por naturaleza.

Pide tiempo y llama a sus compañeros a implorar la misericordia del Dios del cielo (Daniel 2.16-18).

A continuación se le revela el misterio (Daniel 2.19).

Así, el relato atribuye la solución a Dios y no a la edad, a la experiencia o al estatus de Daniel.

22. Daniel se niega a atribuirse la revelación

Cuando comparece ante Nabucodonosor, Daniel precisa:

«El misterio que el rey demanda, ni los sabios, ni los encantadores, ni los magos, ni los adivinos pueden revelarlo al rey. Pero hay en los cielos un Dios que revela los misterios.» (Daniel 2.27-28)

Añade todavía:

«Si este misterio me ha sido revelado, no es porque haya en mí una sabiduría superior a la de todos los vivientes.» (Daniel 2.30)

Así, Daniel 2 confirma lo que Daniel 1.17 ya había preparado.

La formación explica la presencia de Daniel en la corte.

La revelación explica su capacidad para desvelar el misterio.

23. Daniel 1.17 constituye el vínculo literario con Daniel 2

Daniel 1.17 precisa:

«Daniel explicaba todas las visiones y todos los sueños.»

Esta indicación sería inútil si no preparara lo que sigue.

Desde Daniel 2, Nabucodonosor tiene un sueño.

El lector ya sabe que Daniel posee una aptitud particular en este ámbito.

La transición entre los dos capítulos está, pues, cuidadosamente preparada.

24. La cronología sirve así a la progresión narrativa

Los datos cronológicos no son ajenos a la construcción del relato.

Daniel llega como cautivo.

Es formado.

Es examinado.

Entra al servicio del rey.

Entonces sobreviene una crisis que la sabiduría institucional de Babilonia no puede resolver.

Daniel, formado por Babilonia pero dependiente del Dios de Israel para la revelación, se convierte entonces en el intérprete del misterio real.

Así, Daniel 1 y Daniel 2 forman una progresión coherente.

25. Lo que se puede afirmar con seguridad

Varios datos son explícitos:

Daniel y sus compañeros deben recibir tres años de formación (Daniel 1.5).

Son presentados a Nabucodonosor al término del período fijado (Daniel 1.18).

Son admitidos al servicio del rey (Daniel 1.19).

El sueño de Nabucodonosor se sitúa en su segundo año de reinado (Daniel 2.1).

Daniel y sus compañeros se ven afectados por el decreto dirigido contra los sabios (Daniel 2.13).

Todos estos datos deben conservarse en la reconstrucción cronológica.

26. Lo que sigue siendo una reconstrucción

El texto no da:

el mes de la llegada de Daniel a Babilonia;

el mes en que comienza su formación;

el número exacto de meses correspondiente a los «tres años»;

la fecha precisa de su examen;

ni el mes del sueño de Nabucodonosor.

La reconstrucción que utiliza el año de ascenso y un cómputo inclusivo permite articular los datos.

Sin embargo, no convierte por ello en certezas los elementos que faltan.

27. La formulación más rigurosa

Puede, pues, adoptarse una formulación académica:

«La formación de tres años mencionada en Daniel 1.5 no exige necesariamente treinta y seis meses completos. Si comienza durante el año de ascenso de Nabucodonosor en el 605 a. C., continúa durante su primer año oficial y termina en el curso de su segundo año, Daniel puede haber concluido su formación antes de los acontecimientos de Daniel 2 y encontrarse todavía en el segundo año oficial del rey. Esta reconstrucción constituye una armonización cronológica coherente, aunque no pueda establecerse con precisión de mes.»

Esta formulación respeta a la vez los datos textuales y los límites de la reconstrucción.

Referencias bíblicas citadas

Daniel 1.5 ; Daniel 1.17 ; Daniel 1.18 ; Daniel 1.19 ; Daniel 2.1 ; Daniel 2.2 ; Daniel 2.10-11 ; Daniel 2.12 ; Daniel 2.13 ; Daniel 2.16-18 ; Daniel 2.17-19 ; Daniel 2.19 ; Daniel 2.27-28 ; Daniel 2.30.

Conclusión del anexo

La comparación entre los tres años de formación de Daniel 1.5 y el segundo año de Nabucodonosor en Daniel 2.1 crea una dificultad solo si las indicaciones se interpretan según un cómputo moderno compuesto de años completos a partir del día del ascenso.

El sistema babilónico distingue, al contrario, el año de ascenso del primer año oficial del soberano.

Una formación iniciada durante el año de ascenso de Nabucodonosor en 605 a. C. puede así atravesar su primer año y concluir durante su segundo año oficial.

Los tres años de Daniel 1 pueden corresponder a porciones de tres años del calendario sin representar necesariamente treinta y seis meses.

Esta reconstrucción permite conservar la progresión natural del relato: Daniel es formado, examinado, admitido al servicio real y luego confrontado con la crisis del sueño de Nabucodonosor.

Explica también por qué Daniel puede verse afectado por el decreto contra los sabios en Daniel 2.

Sin embargo, la solución no debe presentarse con una precisión que los textos no poseen. No se indican los meses exactos de la llegada de Daniel, del comienzo de su formación, de su examen ni del sueño.

La conclusión más prudente es, pues, que Daniel 1.5 y Daniel 2.1 pueden ser cronológicamente compatibles si se tiene en cuenta el año de ascenso de Nabucodonosor y el posible carácter inclusivo del cómputo de los tres años.