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Daniel 1 y Daniel 12: del exilio a la esperanza final

El primer y el último capítulo de Daniel forman los dos extremos de un recorrido notable. Daniel 1 presenta a un joven judío arrancado de su país y llevado a Babilonia; Daniel 12 termina con una promesa personal dirigida a Daniel al final de su vida. Sin imponer al libro un quiasmo global que no puede demostrarse con la misma solidez que el de Daniel 2–7, esta correspondencia pone de relieve una progresión fundamental: del exilio hacia la herencia, del dominio de los reinos hacia su superación, y de la amenaza de muerte hacia la esperanza de la resurrección.

17 min 12 versículos 1 libro

1. Dos extremos del libro

Daniel 1 y Daniel 12 pertenecen a contextos muy diferentes.

Daniel 1 relata la llegada de Daniel y sus compañeros al mundo babilónico.

Daniel 12 pertenece a la última gran revelación recibida por el profeta.

Sin embargo, su acercamiento hace aparecer una progresión particularmente significativa.

Al comienzo del libro, Daniel pierde su país, su entorno de vida y probablemente gran parte de su futuro tal como habría podido imaginarlo.

Al final, recibe esta promesa:

«Y tú, ve hasta tu fin; reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días» (Daniel 12.13).

Entre estos dos textos transcurre casi toda una vida.

2. Daniel 1 comienza con una derrota

El libro se abre con Jerusalén sitiada:

«Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino contra Jerusalén y la sitió» (Daniel 1.1).

Esta primera escena es la de un trastorno político.

Judá se encuentra sometida a una potencia extranjera.

Objetos del Templo son llevados a la tierra de Sinar.

Jóvenes judíos son conducidos al entorno de la corte babilónica.

Todo parece comenzar con la victoria de Babilonia.

3. Una precisión teológica desde el principio

Sin embargo, Daniel 1.2 modifica inmediatamente la lectura del acontecimiento:

«El Señor entregó en sus manos a Joacim, rey de Judá.»

El texto no niega la victoria babilónica.

La interpreta.

Nabucodonosor actúa realmente, pero no se presenta como el señor supremo de los acontecimientos.

Esta afirmación introduce desde el segundo versículo el tema que atravesará todo el libro:

la soberanía visible de los imperios no anula la soberanía de Dios.

4. Daniel entra en un mundo que no controla

Daniel no elige ni el exilio ni el contexto en el que debe vivir a partir de ahora.

Debe aprender «las letras y la lengua de los caldeos» (Daniel 1.4).

Recibe un nombre asociado a su nuevo entorno.

Se le asigna un alimento procedente de la mesa real.

Su formación la decide la administración babilónica.

El primer capítulo presenta, pues, a un joven colocado en una situación en la que no domina casi ningún elemento exterior.

La pregunta es entonces: ¿qué le queda realmente por decidir?

5. La fidelidad como primera respuesta

Daniel 1.8 aporta la respuesta:

«Daniel se propuso no contaminarse.»

El texto pasa así de lo que Daniel sufre a lo que decide.

No controla el imperio.

No controla su desplazamiento.

No controla la política de formación de la corte.

Pero sigue siendo responsable de su fidelidad.

Este principio, anunciado desde Daniel 1, se ilustrará de diversas maneras en los capítulos siguientes.

6. De Daniel 1 a Daniel 3: la fidelidad frente a la adoración

Daniel 3 desarrolla esta cuestión con los tres compañeros de Daniel.

El conflicto ya no se refiere solo a la integración en la corte.

Concierne directamente a la adoración.

Sadrac, Mesac y Abed-nego se niegan a postrarse ante la estatua a pesar de la amenaza del horno.

El principio introducido en Daniel 1 se vuelve así más radical:

la fidelidad puede exigir aceptar las consecuencias de una negativa.

7. De Daniel 1 a Daniel 6: una fidelidad convertida en forma de vida

Daniel 6 vuelve a encontrar a Daniel mucho más tarde en su vida.

Ahora domina una nueva potencia.

Sin embargo, cuando el decreto prohíbe temporalmente las peticiones dirigidas a otro que no sea el rey, Daniel sigue orando:

«como lo solía hacer antes» (Daniel 6.10).

Esta expresión es importante.

La fidelidad no aparece como una reacción excepcional producida por la crisis.

Se ha convertido en una forma de vida.

El joven que se había «propuesto» permanecer fiel en Daniel 1 se ha convertido en el anciano que continúa su práctica habitual a pesar de la amenaza.

8. Daniel 1.21: una frase que anticipa toda una historia

Daniel 1 termina con una indicación muy breve:

«Y continuó Daniel hasta el año primero del rey Ciro» (Daniel 1.21).

Esta frase tiene un alcance considerable cuando se lee a la luz de todo el libro.

Daniel llega bajo el dominio babilónico.

Pero permanece hasta el tiempo de Ciro.

El imperio que parecía todopoderoso al comienzo del libro no sobrevivirá, pues, al personaje que había llevado cautivo.

Daniel 1.21 anuncia así, incluso antes de las grandes visiones, que el orden político presentado al comienzo no es definitivo.

9. Los reinos pasan alrededor de Daniel

Entre Daniel 1 y Daniel 12 aparecen varios soberanos.

Nabucodonosor domina.

Después su reinado termina.

Otros soberanos le suceden.

Belsasar cae.

Babilonia desaparece como potencia dominante.

Se instala una nueva autoridad.

Ciro aparece finalmente en las indicaciones cronológicas del libro.

Daniel, por su parte, atraviesa estos cambios.

Esta longevidad da una forma concreta a uno de los mensajes de las visiones:

los reinos son temporales.

10. De la supervivencia de Daniel al destino de los imperios

Daniel 1.21 muestra a Daniel sobreviviendo a Babilonia.

Daniel 2 amplía después la perspectiva y anuncia una sucesión de reinos.

Daniel 7 retoma esta sucesión.

Daniel 8 identifica ciertas potencias.

Daniel 11 desarrolla ampliamente los conflictos entre soberanos.

El recorrido individual de Daniel y las visiones sobre los imperios se corresponden, pues.

Lo que Daniel experimenta a escala de una vida, las profecías lo presentan a escala de la historia:

ningún poder humano es permanente.

11. Daniel 12 va más allá de la simple sucesión política

Si el libro terminara solo con la caída de un imperio y la aparición de otro, su mensaje seguiría siendo esencialmente político.

Daniel 12 va mucho más lejos.

El capítulo anuncia:

«Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados» (Daniel 12.2).

La esperanza final no consiste, pues, solo en reemplazar un mal reino por un reino humano mejor.

La perspectiva alcanza la resurrección.

La muerte misma queda situada dentro del horizonte de la esperanza.

12. De la amenaza de muerte a la resurrección

La muerte ya está presente bajo diversas formas en los relatos.

Daniel y los sabios son amenazados en Daniel 2.

Los tres judíos son arrojados al horno en Daniel 3.

Belsasar muere en Daniel 5.

Daniel es arrojado al foso de los leones en Daniel 6.

En estos relatos, varios siervos de Dios conocen liberaciones que les permiten seguir viviendo.

Sin embargo, Daniel 12 introduce una esperanza distinta.

Ya no se trata solo de ser librado de la muerte.

Se trata de levantarse después de la muerte.

Esta diferencia marca una ampliación mayor de la perspectiva.

13. Las liberaciones narrativas y la esperanza final

Las liberaciones de Daniel 3 y Daniel 6 no deben, pues, confundirse con la resurrección de Daniel 12.

En el horno y en el foso de los leones se evita la muerte.

En Daniel 12, la muerte ha tenido lugar realmente, puesto que quienes despiertan «duermen en el polvo de la tierra».

El movimiento del libro puede formularse así:

liberación en medio de la prueba → liberación frente a la muerte → resurrección más allá de la muerte.

La esperanza se amplía progresivamente.

14. Sin embargo, el mismo Daniel debe morir

La última palabra dirigida a Daniel es notable porque no le promete escapar indefinidamente de la muerte.

«Y tú irás hasta el fin» (Daniel 12.13).

Después de las extraordinarias liberaciones relatadas en el libro, Daniel también debe llegar al término de su vida.

La fidelidad no significa, pues, la ausencia de muerte.

Pero la frase continúa:

«reposarás».

Luego:

«te levantarás para recibir tu herencia al fin de los días».

La muerte queda así reconocida sin ser la última palabra.

15. Del desplazamiento forzado a la herencia

La correspondencia entre el comienzo y el final del libro se vuelve aquí particularmente fuerte.

Daniel 1 presenta a un hombre privado de su tierra y transportado a un país extranjero.

Daniel 12 le anuncia finalmente una «herencia».

La palabra tiene un alcance particularmente significativo en esta trayectoria.

Al comienzo:

Daniel es desplazado.

Al final:

una se le promete una herencia.

Al comienzo:

él entra en el exilio.

Al final:

él entra en el reposo a la espera del cumplimiento.

Al comienzo:

su futuro parece determinado por Babilonia.

Al final:

su futuro supera todos los reinos que ha conocido.

16. Del joven Daniel al Daniel anciano

En la hipótesis cronológica adoptada en este estudio, Daniel tendría unos catorce años en el momento de su deportación en el 605 a. C.

Tendría más de ochenta años en la época de sus últimas visiones.

Esta estimación sigue siendo una reconstrucción.

No obstante, permite percibir la dimensión narrativa del libro.

Daniel no es solo el personaje de varios episodios independientes.

El libro acompaña a un hombre desde su juventud hasta una edad avanzada.

Su vida se convierte así en un hilo conductor entre los distintos períodos históricos atravesados.

17. Una fidelidad que atraviesa toda una vida

Esta perspectiva permite relacionar varios pasajes.

Daniel 1 presenta una decisión de fidelidad al comienzo de su recorrido.

Daniel 2 muestra a Daniel orando con sus compañeros.

Daniel 5 lo presenta aún como aquel en quien se reconoce una sabiduría particular.

Daniel 6 muestra una práctica regular de oración.

Daniel 9 contiene una de las grandes oraciones del libro.

Daniel 10 presenta a un Daniel anciano todavía profundamente comprometido en la búsqueda y la recepción de la revelación.

La fidelidad de Daniel no es, pues, solo espectacular.

Es duradera.

18. Una progresión de la historia personal hacia la esperanza universal

Sin embargo, el movimiento entre Daniel 1 y Daniel 12 supera la mera biografía del profeta.

El libro parte de un acontecimiento particular:

una un joven judío es llevado a Babilonia.

Conduce progresivamente hacia cuestiones universales:

¿Qué sucede con los reinos?

¿Hasta dónde puede llegar la persecución?

¿Quién ejerce finalmente el juicio?

¿Cuál es el desenlace de la historia?

¿Qué ocurre con el hombre después de la muerte?

La historia personal de Daniel se abre así a una visión mucho más amplia de la historia humana.

19. ¿Hay que hablar de una inclusión literaria?

El acercamiento entre Daniel 1 y Daniel 12 es real y teológicamente significativo.

Conviene, sin embargo, ser preciso en su calificación.

La estructura concéntrica de Daniel 2-7 se basa en correspondencias particularmente fuertes y organizadas.

Para Daniel 1 y Daniel 12, es más prudente hablar de una correspondencia narrativa y teológica entre la apertura y la conclusión del libro.

La existencia de esta relación no obliga a afirmar que el conjunto de los doce capítulos formaría un vasto .

Esta distinción evita transformar una observación pertinente en una estructura literaria más precisa de lo que los datos permiten demostrar.

20. Cuadro de la progresión entre Daniel 1 y Daniel 12

Daniel 1Desarrollo en el libroDaniel 12
Jerusalén vencidaSucesión de los reinosLos reinos no constituyen el horizonte final
Daniel llevado al exilioDaniel atraviesa varios regímenesPromesa de una herencia
Joven expuesto a la asimilaciónFidelidad en medio de los imperiosFidelidad hasta el final
Amenaza a la identidadPersecuciones y pruebasLiberación
Vida bajo una dominación extranjeraCaída y sucesión de las potenciasCumplimiento que supera los imperios
Daniel comienza su recorridoUna vida entera atraviesa el libroDaniel camina hacia su fin
Vida amenazada en varias ocasionesLiberaciones temporalesResurrección
Incertidumbre humanaRevelaciones progresivasEsperanza final

El cuadro no supone una correspondencia técnica entre cada elemento.

Pone de relieve la dirección general del libro.

21. El movimiento global del libro

La trayectoria de Daniel puede representarse finalmente así:

Jerusalén sitiada

↓

exilio

↓

fidelidad

↓

servicio en medio de los reinos

↓

pruebas y liberaciones

↓

visiones de la sucesión de los imperios

↓

juicio sobre las potencias

↓

liberación

↓

resurrección

↓

herencia final

El libro comienza, pues, en una situación de pérdida y termina en una perspectiva de esperanza.

Conclusión del anexo

Daniel 1 y Daniel 12 dan al libro dos extremos particularmente significativos.

Daniel 1 presenta al joven exiliado entrando en un mundo dominado por Babilonia.

Daniel 12 presenta al profeta llegado al término de su recorrido y recibiendo la promesa de su herencia.

Entre ambos, Daniel ve a los soberanos elevarse y desaparecer, a los imperios sucederse y a las profecías ampliar progresivamente su horizonte.

La progresión es considerable:

el Jerusalén sitiada hasta la resurrección;

el el exilio hasta la herencia;

desde el joven cautivo hasta el profeta llegado al término de su vida;

el el poder aparente de los imperios hasta la afirmación de su carácter temporal.

La última palabra dirigida a Daniel da así una conclusión personal a todo el libro:

«Y tú, ve hasta tu fin; reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días» (Daniel 12.13).

La historia iniciada con una deportación no termina, pues, ni en Babilonia, ni en Persia, ni siquiera en la muerte de Daniel.

Termina en la esperanza de volver a ponerse en pie al fin de los días.