En la de los malos viñadores (San Mateo 21.33-46), la expectativa del propietario, que representa a Dios, es clara: espera frutos de la viña que plantó con esmero y confió a los viñadores. Estos frutos simbolizan los actos de justicia, de fidelidad y de arrepentimiento que Dios espera de su pueblo.
¿En qué consiste la expectativa del propietario?
El propietario ha:
_plantado una viña (Israel),
_dispuesto todo lo necesario para que prospere (la Ley, los profetas, el Templo),
_confiado su gestión a unos viñadores (los jefes religiosos),
_y esperado frutos al llegar el tiempo de la cosecha.
Pero los viñadores se niegan a entregar esos frutos y maltratan a los siervos enviados, los profetas, y luego matan al hijo, el Mesías Jesús.
¿Qué representan los «frutos»?
Los frutos esperados no son materiales, sino espirituales y morales. Designan:
_La justicia Dios espera que su pueblo viva en rectitud, compasión y equidad (Isaías 5.7).
_El arrepentimiento Reconocer las propias faltas, apartarse del mal y volver a Dios, como hicieron los cobradores de impuestos y las prostitutas en San Mateo 21.31-32.
_La obediencia a Dios No una religión de fachada, sino una obediencia sincera a la voluntad divina (San Mateo 7.21).
_La fe en Jesús El rechazo del Hijo es el colmo de la infidelidad. Los frutos incluyen el reconocimiento del Mesías y la acogida de su autoridad.
_El testimonio y la misión Ser una luz para las naciones, dar fruto anunciando el Reino y viviendo según el Espíritu (Juan 15.8).
Síntesis
La expectativa del propietario en la es la de un Dios paciente, justo y fiel, que busca una respuesta auténtica de su pueblo. Los frutos que espera son las señales visibles de una vida transformada por su presencia: justicia, fe, obediencia, amor y fidelidad.