San Mateo 24.3-51 presenta una cronología en tres grandes etapas: las señales precursoras, la gran tribulación y, por último, la venida del Hijo del Hombre. El Mesías Jesús responde a la pregunta de los discípulos distinguiendo los acontecimientos históricos (como la caída del Templo) de los vinculados con el fin de los tiempos.
- Las señales precursoras (San Mateo 24.4-14)
El Mesías Jesús comienza advirtiendo a sus discípulos: surgirán falsos mesías, estallarán guerras, habrá hambres y terremotos. Pero estos acontecimientos todavía no son el fin; son «principio de dolores». También anuncia persecuciones contra los creyentes, traiciones, el enfriamiento del amor y la multiplicación de la maldad. Sin embargo, el Evangelio será proclamado en todo el mundo antes de que llegue el fin. Esta primera fase está marcada por la prueba, la misión y la vigilancia.
- La gran tribulación (San Mateo 24.15-28)
El Mesías Jesús habla de «la abominación desoladora» (referencia a Daniel), señal de un giro dramático. Llama a huir sin vacilar, sobre todo a los que estén en Judea. Será un tiempo de angustia sin igual, acortado por causa de los elegidos. Advierte contra los falsos profetas y los falsos cristos que harán prodigios para seducir. Este período está marcado por la urgencia, la confusión y el peligro espiritual.
- La venida del Hijo del Hombre (San Mateo 24.29-31)
Después de esta tribulación aparecerán señales cósmicas: el sol se oscurecerá, la luna no dará su luz, las estrellas caerán. Entonces el Hijo del Hombre vendrá en gloria, visible como el relámpago, y los ángeles reunirán a los elegidos. Es el cumplimiento escatológico, el momento del juicio y de la reunión.
- Llamado a la vigilancia (San Mateo 24.32-51)
El Mesías Jesús concluye con parábolas y exhortaciones. Compara las señales con una cuyos brotes anuncian el verano. Afirma que sus palabras no pasarán, pero que el día y la hora son desconocidos, incluso para el Hijo. Recuerda los días de Noé, cuando la gente vivía sin sospechar el juicio. Insiste en la separación final (uno tomado, otro dejado) y en la necesidad de velar. La del siervo fiel contrapone al que actúa con sabiduría al que abusa de su poder: la fidelidad en la espera es la clave del Reino.
Esta síntesis muestra que San Mateo 24.3-51 traza una progresión dramática: señales anunciadoras, una angustia intensa, una venida gloriosa y un constante llamado a la vigilancia. El Mesías Jesús no da un calendario preciso, sino una estructura espiritual para atravesar la historia con fe y lucidez