Estudios 1 a 2
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ADA007
El discurso de Pedro
El artículo trata del discurso de Pedro en Pentecostés, detallando cómo refuta las interpretaciones erróneas y presenta a Jesús como el Mesías anunciado en las Escrituras. Llama al arrepentimiento y al bautismo, y promete el don del Espíritu Santo.
Hechos 2.22-24 (Reina-Valera 1909) :Varones Israelitas, oid estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado de Dios entre vosotros en maravillas y prodigios y señales, que Dios hizo por él en medio de vosotros, como también vosotros sabéis;A éste, entregado por determinado consejo y providencia de Dios, prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucificándole;Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible ser detenido de ella.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
ADA022
La comparecencia ante el Sanedrín
Estudio exegético de Hechos 5.27-33 que relata la comparecencia de los apóstoles ante el Sanedrín en Jerusalén. Ante las acusaciones de Caifás, Pedro proclama con seguridad que la obediencia a Dios está por encima de la de los hombres, y anuncia que Jesús, crucificado y resucitado, es exaltado como Príncipe y Salvador para ofrecer arrepentimiento y perdón a Israel. Un episodio fundacional de la misión apostólica.
Hechos 5.27-33 (Reina-Valera 1909) :Y como los trajeron, los presentaron en el concilio: y el príncipe de los sacerdotes les preguntó,Diciendo: ¿No os denunciamos estrechamente, que no enseñaseis en este nombre? y he aquí, habéis llenado á Jerusalem de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de este hombre.Y respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es menester obedecer á Dios antes que á los hombres.El Dios de nuestros padres levantó á Jesús, al cual vosotros matasteis colgándole en un madero.A éste ha Dios ensalzado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar á Israel arrepentimiento y remisión de pecados.Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios á los que le obedecen.Ellos, oyendo esto, regañaban, y consultaban matarlos.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org