Nabucodonosor se encuentra en la cima de su poder.
Reina sobre un inmenso imperio. Babilonia se ha convertido en una ciudad extraordinaria y el rey puede sentirse orgulloso de muchas realizaciones llevadas a cabo durante su reinado.
Pero una noche tiene un sueño inquietante.
Ve un árbol gigantesco. Sus ramas se extienden muy lejos, las aves habitan entre su follaje, los animales encuentran sombra debajo de él y sus frutos alimentan a multitud de seres vivos.
De repente, un ser celestial ordena:
«¡Derribad el árbol!»
Daniel explica al rey que ese árbol lo representa.
Nabucodonosor ha llegado a ser extremadamente poderoso, pero su orgullo provocará su caída.
Un año después, la profecía se cumple.
El rey pierde su poder y la razón.
Tendrá que aprender una verdad esencial:
«El Altísimo domina sobre el reino de los hombres.»